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¿Puede la vitamina C reducir la incidencia de la COVID-19 en personas mayores?

Las dosis altas de vitamina C en estudios para tratar la COVID-19 pueden beneficiar a algunas poblaciones, pero los investigadores que exploran su potencial en el envejecimiento dicen que los factores clave en la efectividad incluyen los niveles del transportador natural necesario para que la vitamina entre en las células.

La edad, la raza, el sexo, así como los niveles de expresión y las variaciones genéticas de esos transportadores de vitamina C que los hacen menos eficientes, pueden ser los factores claves de la efectividad del uso de la vitamina C contra la COVID-19, según un grupo de investigadores del Georgia Center for Healthy Aging en un artículo publicado en la revista Aging and Disease.

La falta de inmunidad contra el coronavirus ha impulsado una búsqueda mundial de tratamientos efectivos contra la COVID-19, muchas de estas estrategias dirigidas a reutilizar medicamentos con perfiles de seguridad conocidos, incluida la vitamina C, para conseguir un refuerzo del sistema inmunológico y de la capacidad antioxidante del organismo, lo que ha convertido a este componente en una potencial opción lógica para explorar en el caso de la COVID-19. Ambas estrategias son necesarias en respuesta a la infección con el nuevo coronavirus para asegurar una fuerte respuesta inmune para evitar que el virus se replique en el cuerpo y al mismo tiempo evitar la respuesta inmune excesiva y destructiva que el propio virus puede generar.

Hay al menos 30 ensayos clínicos en curso en los que la vitamina C, sola o en combinación con otros tratamientos, se está evaluando frente a la COVID-19, algunos con dosis hasta 10 veces superiores a los 65 a 90 miligramos diarios recomendados de vitamina C.

Uno de los factores claves es determinar si la vitamina C puede ingresar o no a la célula, lo que probablemente determinará la efectividad de este tipo de terapias experimentales. De hecho, sin los transportadores adecuados en la superficie de una célula para que la vitamina soluble en agua traspase la capa lipídica de las membranas celulares, las dosis particularmente grandes pueden provocar efectos adversos al permitir que la vitamina se agrupe alrededor del exterior de las células donde puede favorecer el incremento de especies reactivas del oxígeno dañino, en lugar de ayudar a eliminar esos radicales libres, peróxidos, etc.

Los investigadores sospechan que la baja o alta expresión del transportador es un factor en la variedad de la eficacia obtenida en el uso de vitamina C en los diferentes ensayos clínicos en diferentes enfermedades. Por ejemplo aplicado a la osteoartritis, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico mal dirigido ataca las articulaciones, han obtenido resultados poco concluyentes. Sin embargo, su uso en otros problemas inducidos por virus, como la sepsis potencialmente mortal, ha demostrado ser beneficioso para reducir la insuficiencia orgánica y mejorar la función pulmonar en el síndrome de dificultad respiratoria aguda, que también es una de las principales causas de enfermedad y muerte por la COVID-19.

Según estos investigadores, parte de la paradoja y la preocupación con la COVID-19 es que quienes están en mayor riesgo por edad u otras afecciones previas, tienen en su mayoría niveles más bajos de vitamina C antes de enfermarse y menos transportadores para permitir que la vitamina sea beneficiosa si se aumenta su nivel de ingesta. Destaca el hecho de que los niveles de transportadores se reducen con la edad y pueden ser un factor en la reducción de la función inmunológica que también suele acompañar al envejecimiento. Eso significa que incluso cuando tanto un joven de 20 años como una persona de 60, ambos con una dieta saludable en la que consumen cantidades similares y suficientes de vitamina C, la vitamina es menos eficaz para estimular la respuesta inmunitaria en el caso del individuo más mayor, lo que está en línea con el hecho de que la función inmunológica reducida en las personas mayores las pone en mayor riesgo de problemas más graves al padecer la COVID-19.

Los niveles bajos de vitamina C también se han correlacionado con un aumento de la mortalidad en personas mayores por causas como enfermedades cardiovasculares. El estrés oxidativo alto, un factor importante en afecciones como las enfermedades cardiovasculares, así como el envejecimiento y ahora la COVID-19, también se asocia con una expresión significativamente reducida del transportador de vitamina C.

Los investigadores también señalan que los pacientes pueden desarrollar una deficiencia más acelerada de vitamina C durante el propio curso de la COVID-19, ya que, durante una infección activa, la vitamina C se consume a un ritmo más rápido. Los niveles insuficientes pueden aumentar el daño causado por una respuesta inmune excesiva.

Si bien no se hace de forma rutinaria, la expresión del transportador se puede medir en la actualidad mediante la conocida y tan escuchada tecnología de la PCR, un método que también se usa para la detección del nuevo coronavirus y la gripe. Si bien el aumento de la expresión del transportador aún no es factible en humanos, uno de los muchos objetivos de investigación de este grupo de científicos es encontrar un fármaco u otro método para aumentar directamente la expresión de este transportador, lo que debería mejorar la salud de las personas mayores, así como de las personas con otras afecciones médicas que pueden comprometer esos niveles de vitamina C disponible.

Conocido todo esto, los investigadores dudan de que tomar mucha vitamina C sea una buena estrategia preventiva contra la COVID-19, excepto en aquellos individuos con una deficiencia conocida y diagnosticada por su médico.

Finalmente destacar que la vitamina C es una vitamina esencial, lo que significa que la mejor manera de consumirla es con una dieta variada y saludableLos alimentos con alto contenido de vitamina C son las naranjas, las patatas, los tomates, el brócoli y las coles de Bruselas, entre otros.

Referencia: Gregory Patterson, Carlos M. Isales, Sadanand Fulzele. Low level of Vitamin C and dysregulation of Vitamin C transporter might be involved in the severity of COVID-19 InfectionAging and Disease, 2020; DOI: 10.14336/AD.2020.0918

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Diferente respuesta inmunitaria de las personas mayores en la COVID-19

Aunque todas las persona de cualquier rango de edad pueden infectarse con el virus SARS-CoV-2, como trágicamente hemos podido comprobar, aquellos pacientes con edades más avanzadas presentan un mayor riesgo de padecer la COVID-19 con un desarrollo más grave que los pacientes más jóvenes. Dentro de las innumerables teorías que intentan explicarlo, una nueva investigación que compara la respuesta inmune entre grupos de edad, publicada esta semana en mBio (Sociedad Americana de Microbiología), llegando a la conclusión que aquellos pacientes mayores que se infectan con el virus, tienen frecuencias de respuesta más bajas de células inmunitarias necesarias para eliminar el virus.

Para explicar este proceso, un grupo de investigadores del Hospital Universitario Essen (Alemania) analizaron muestras de sangre de 30 personas con casos de COVID-19 para observar cómo responden las células T, que son necesarias para el reconocimiento y eliminación de las células infectadas, durante la infección por SARS-CoV-2. Las edades de los pacientes iban desde los 20 hasta los 96 años. En todos los pacientes, los investigadores encontraron que las infecciones agudas por SARS-CoV-2 condujeron a un menor número de células T en la sangre de los pacientes, en comparación con los individuos sanos.

Esta reducción ha sido una de las muchas sorpresas no deseadas de la COVID-19. La mayoría de los virus, una vez dentro del cuerpo, desencadenan un aumento en la expansión de las células T del sistema inmunológico. Estos incluyen las células T “asesinas”, que desempeñan un papel fundamental en la erradicación de las células infectadas por virus, ya que producen moléculas citotóxicas que destruyen las células infectadas del cuerpo. Pero si el sistema inmunológico de una persona produce menos de estas células T, tendrá menos probabilidad de éxito en combatir una infección viral.

En el grupo de pacientes con COVID-19, los investigadores encontraron que el número de células T CD8 +, que producen moléculas citotóxicas en respuesta al virus, disminuyó con el aumento de la edad, y esa reducción fue significativamente mayor en promedio, en aquellos pacientes mayores de 80 años. Además, las células T de pacientes entre 80 y 96 años produjeron moléculas citotóxicas con una frecuencia menor que las células similares de pacientes más jóvenes.

El virus SARS-CoV-2 se adhiere a las células de la nariz o la boca. Desde allí, pueden extenderse a los pulmones y pasar a otros órganos, desencadenando una infección potencialmente mortal. Las células T citotóxicas realmente luchan por el control durante esta fase aguda de la infección. Si el sistema inmunológico de un paciente mayor produce menos células T “asesinas”, y estas células no están adecuadamente armadas, es posible que estén construyendo una defensa insuficiente contra el SARS-CoV-2. Las partículas virales pueden continuar propagándose y, como resultado, la infección puede empeorar.

Los nuevos datos sugieren que las células T citotóxicas juegan un papel clave en el control de las infecciones tempranas, aunque parece demasiado pronto para asegurar si esa conexión se puede aprovechar para diseñar una inmunoterapia eficaz que utilice estas células. En estudios previos sobre infecciones virales en ratones, este grupo de investigación descubrió un inhibidor del punto de control, una inmunoterapia que activa las células T “asesinas” y libera eficazmente los frenos del sistema inmunológico, lo que mejoró el control del virus al principio, pero tenía el potencial de causar daño posteriormente a los pulmones y otros órganos. Por tanto todavía se necesitan más estudios, para comprender mejor los riesgos y beneficios potenciales de interferir en las células T como una forma de controlar el SARS-CoV-2 y otros potenciales virus pandémicos.

Referencia: Jaana Westmeier, Krystallenia Paniskaki, Zehra Karaköse, Tanja Werner, Kathrin Sutter, Sebastian Dolff, Marvin Overbeck, Andreas Limmer, Jia Liu, Xin Zheng, Thorsten Brenner, Marc M. Berger, Oliver Witzke, Mirko Trilling, Mengji Lu, Dongliang Yang, Nina Babel, Timm Westhoff, Ulf Dittmer, Gennadiy Zelinskyy. Impaired Cytotoxic CD8+ T Cell Response in Elderly COVID-19 PatientsmBio, 2020; 11 (5) DOI: 10.1128/mBio.02243-20

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Una glicoproteína de la sangre identificada como contribuyente potencial a la gravedad de la COVID-19

Actualmente no se sabe con certeza por qué algunas personas desarrollan síntomas leves o son asintomáticos cuando se infectan de SARS-CoV-2 que es el coronavirus que causa la COVID-19, mientras que otras personas experimentan formas graves y potencialmente mortales de la enfermedad. Sin embargo, se sabe que el riesgo de que la COVID-19 se vuelva severo aumenta con la edad y es mayor en hombres que en mujeres. Muchos casos graves de la COVID-19 se caracterizan por un aumento de la coagulación sanguínea y la formación de trombosis.

Un equipo de científicos de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Kent y el Instituto de Virología Médica de la Universidad Goethe en Frankfurt, han identificado una glucoproteína conocida como transferrina que puede contribuir de manera crítica a las formas graves de la COVID-19. El equipo combinó datos existentes sobre la expresión génica en humanos y células infectadas para buscar moléculas involucradas en la coagulación de la sangre que difieren entre mujeres y hombres, cambian con la edad y se regulan en respuesta a la infección por SARS-CoV-2.

De más de 200 factores candidatos, los investigadores identificaron una glicoproteína llamada transferrina como procoagulante (una causa de coagulación de la sangre) que aumenta con la edad, es más alta en hombres que en mujeres y es más alta en células infectadas con SARS-CoV-2 . Por lo tanto, la transferrina podría tener potencial como biomarcador para la identificación temprana de pacientes con COVID-19 con alto riesgo de un desarrollo grave de la enfermedad, según estos investigadores.

Referencia: Katie-May McLaughlin, Marco Bechtel, Denisa Bojkova, Christian Münch, Sandra Ciesek, Mark N. Wass, Martin Michaelis, Jindrich Cinatl. COVID-19-Related Coagulopathy — Is Transferrin a Missing Link? Diagnostics, 2020; 10 (8): 539 DOI: 10.3390/diagnostics10080539

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Los beneficios del ejercicio sobre la salud cerebral ¿se podrían obtener con una sola proteína?

Una proteína hepática poco estudiada hasta ahora puede ser responsable de los bien conocidos beneficios del ejercicio sobre el envejecimiento del cerebro, según un nuevo estudio realizado en modelos animales de ratones llevado acabo por científicos de la Universidad de California San Francisco y que podría conducir al desarrollo de nuevas terapias para obtener los efectos neuroprotectores equivalentes a la actividad física en personas mayores que no pueden hacer ejercicio debido a limitaciones físicas.

El ejercicio es una de las formas más potentes y mejor estudiadas para proteger el cerebro del deterioro cognitivo relacionado con la edad y se ha demostrado que mejora el estado cognitivo en personas con riesgo de enfermedad neurodegenerativa como la enfermedad de Alzheimer y la demencia frontotemporal, incluso en aquellas personas con variantes genéticas que les predisponen a sufrir demencia.

Pero muchos adultos mayores no pueden hacer ejercicio regularmente debido a ciertas limitaciones físicas o discapacidades, y los investigadores están buscando terapias que puedan conferir algunos de los mismos beneficios neurológicos en personas con estos bajos niveles de actividad física.

En este nuevo estudio, publicado recientemente en Science, mostró que después de planificar rutinas de ejercicios en estos modelos de ratones, sus hígados secretaban una proteína en sangre llamada Gpld1, cuyos altos niveles se conoce que se correlaciona con una función cognitiva mejorada en ratones de edad avanzada, y que en una investigación anterior habían ya estudiado que esta proteína también se encontraba en altos niveles en la sangre en humanos de edad avanzada que hacen ejercicio regularmente. Pero los investigadores mostraron que el simple aumento de la cantidad de Gpld1 producida por el hígado del ratón podría conferir muchos de los mismos beneficios cerebrales que el ejercicio regular.

El laboratorio de este grupo de investigadores habían desarrollado un estudio previo que sugería que los factores biológicos presentes en la sangre de los ratones jóvenes pueden rejuvenecer el cerebro de un ratón envejecido y, por el contrario, los factores en la sangre de los ratones más viejos pueden provocar un deterioro cognitivo prematuro relacionado con la edad en ratones jóvenes.

Estos resultados anteriores llevaron al grupo de investigación a buscar factores transmitidos por la sangre que también podrían conferir los beneficios del ejercicio y disminuir el deterioro cognitivo en los  cerebros envejecidos de una manera similar a lo que observaron en los experimentos de laboratorio de los ratones mayores. Para ello midieron las cantidades de diferentes proteínas solubles en la sangre de ratones activos comparados con los sedentarios. Identificaron 30 proteínas candidatas, 19 de las cuales, para su sorpresa, se derivaron predominantemente del hígado y muchas de las cuales se habían relacionado previamente con funciones para controlar el metabolismo del cuerpo. Dos de estas proteínas, Gpld1 y Pon1, destacaron como particularmente importantes para los procesos metabólicos, y los investigadores decidieron estudiar Gpld1 con más detalle porque pocos estudios previos habían investigado su función.

El equipo descubrió que Gpld1 aumenta en la circulación sanguínea de los ratones después del ejercicio, y que los niveles de Gpld1 se correlaciona estrechamente con las mejoras en el rendimiento cognitivo en los modelos de ratones. Este conocimiento se añade a los estudios previos realizados en humanos cuyos datos recopilados mostraron que Gpld1 también está elevado en la sangre de adultos mayores sanos y activos en comparación con los ancianos menos activos.

Para probar si el Gpld1 en sí mismo podría generar los beneficios observados del ejercicio, los investigadores utilizaron la ingeniería genética para “convencer” a los hígados de ratones viejos para que produjeran Gpld1 en exceso, luego midieron el rendimiento de los animales en múltiples pruebas que controlan varios aspectos de la cognición y la memoria. Para su sorpresa, tres semanas de tratamiento produjeron efectos similares a seis semanas de ejercicio regular, junto con aumentos relevantes en el crecimiento de nuevas neuronas en el hipocampo.

Sin embargo es sorprendente que en otros experimentos de laboratorio han demostrado que Gpld1 producido por el hígado no pasa a través de la llamada barrera hematoencefálica, que protege al cerebro de agentes tóxicos o infecciosos en la sangre. En cambio, la proteína parece ejercer sus efectos en el cerebro a través de vías que reducen la inflamación y la coagulación de la sangre en todo el cuerpo. Se sabe que tanto la coagulación sanguínea como la inflamación aumentan con la edad y se han relacionado con la demencia y el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Pero, según los investigadores, a través de esta proteína, el hígado responde a la actividad física y produce algún tipo de señales secundarias para comunicarse con el cerebro y producir esos efectos beneficiosos para el rejuvenecimiento cerebral. Este es un ejemplo notable de comunicación de hígado a cerebro que hace preguntarse a los científicos qué más líneas de investigación podrían desarrollarse en el ámbito de la neurociencia para estudiar los potenciales efectos que otros órganos podrían tener en el cerebro y viceversa.

El grupo de investigación ahora está trabajando para comprender mejor cómo Gpld1 interactúa con los sistemas de señalización bioquímica para producir estos efectos estimulantes detectados en el cerebro, con la esperanza de identificar objetivos específicos para desarrollar una terapia que algún día podrían conferir muchos de los beneficios protectores del ejercicio para el envejecimiento del cerebro en personas mayores con limitadas capacidades físicas.

Referencia: Alana M. Horowitz et al. Blood factors transfer beneficial effects of exercise on neurogenesis and cognition to the aged brainScience, 2020 DOI: 10.1126/science.aaw2622

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¿Por qué envejecen las arterias? Un nuevo estudio explora el vínculo entre el sistema circulatorio, las bacterias intestinales y la dieta

En un reciente estudio de un grupo de investigación de la Universidad de Colorado Boulder, publicado en la revista Hypertension de la American Heart Association, sugiere que las personas pueden prevenir o incluso revertir el riesgo de enfermedades cardiovasculares relacionadas con el envejecimiento a través de cambios en la dieta.

Al iniciarse el proceso digestivo, las bacterias intestinales se ponen a trabajar de inmediato para descomponer el alimento deglutido, a medida que metabolizan los aminoácidos L-carnitina y colina, producen un subproducto metabólico llamado trimetilamina, que el hígado convierte en trimetilamina-N-óxido (TMAO) y envía a través del torrente sanguíneo. Este proceso es especialmente intenso en dietas ricas en carnes rojas aunque incluso los vegetarianos producen algo de este metabolito. Ya en estudios anteriores se había analizado que las personas con niveles más altos de TMAO en sangre tienen más del doble de probabilidades de sufrir diferentes cardiopatías, pero no se había podido entender del todo por qué sucedía esto.

En este nuevo estudio basado en muestras de animales y de humanos, el equipo de investigación ha tratado de responder algunas de las preguntas que todavía quedaban en el aire: ¿TMAO de alguna manera daña nuestro sistema vascular? ¿Si es así, cómo? ¿Y podría ser una razón por la cual la salud cardiovascular empeora a medida que envejecemos, incluso entre las personas que llevan una vida más saludable?

Los investigadores analizaron los metabolitos de la sangre y la salud arterial de 101 adultos mayores y 22 adultos jóvenes y descubrieron que los niveles de TMAO aumentan significativamente con la edad. (Esto coincide con estudios previos que muestra que el microbioma intestinal, o su colección de bacterias intestinales, cambia con la edad, generando más bacterias que ayudan a producir TMAO). Los resultados del estudio mostraron que los niveles más altos de TMAO en sangre se encontraban en los adultos más mayores, presentando una función arterial significativamente peor, además de apreciarse signos de estrés oxidativo o daño tisular en el revestimiento de los vasos sanguíneos.

En la parte de la experimentación animal, cuando los investigadores aumentaron los niveles de TMAO mediante la alimentación a los ratones jóvenes durante algunos meses, sus vasos sanguíneos envejecieron rápidamente. De tal manera que los ratones de 12 meses (el equivalente de los humanos de unos 35 años) se parecían más a los ratones de 27 meses (80 años equivalente en personas). Los datos preliminares también dejan ver que los ratones con niveles más altos de TMAO muestran disminuciones en el aprendizaje y la memoria, lo que sugiere que el compuesto también podría desempeñar un papel en el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Por otro lado, en el estudio con animales, los ratones más viejos que comieron un compuesto llamado dimetilbutanol (que se encuentra en pequeñas cantidades en el aceite de oliva, el vinagre y el vino tinto) mostraron signos de revertir las alteraciones vasculares, lo que llevó a pensar a los investigadores que estos compuestos podrían impedir la producción de TMAO.

El equipo de investigación ahora está explorando los potenciales compuestos que podrían bloquear la producción de TMAO para prevenir el deterioro vascular relacionado con la edad.

El envejecimiento es el principal factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular, principalmente como resultado del estrés oxidativo en nuestras arterias. ¿Pero qué causa el estrés oxidativo en nuestras arterias a medida que envejecemos? Esa ha sido la gran incógnita. Este estudio identifica lo que podría ser un factor importante a considerar.

Por ahora con los conocimiento que tenemos, una dieta mediterranea y un estilo de vida saludable ayudará a mantener nuestro sistema cardiovascular lo más jóven posible.

Referencia: Vienna E. Brunt, Rachel A. Gioscia-Ryan, Abigail G. Casso, Nicholas S. VanDongen, Brian P. Ziemba, Zachary J. Sapinsley, James J. Richey, Melanie C. Zigler, Andrew P. Neilson, Kevin P. Davy, Douglas R. Seals. Trimethylamine-N-Oxide Promotes Age-Related Vascular Oxidative Stress and Endothelial Dysfunction in Mice and Healthy HumansHypertension, 2020; 76 (1): 101 DOI: 10.1161/HYPERTENSIONAHA.120.14759

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El confinamiento provocado por la COVID-19 ha elevado los síntomas de ansiedad y depresión, sobre todo en personas mayores.

Un trabajo desarrollado por investigadores del área de Gerontología de la Universidad de Bar-Ilan y la Universidad de Haifa en Israel, han publicado recientemente en la revista científica American Journal of Geriatric Psychiatry, un estudio que relaciona la soledad obligada por el confinamiento durante la pandemia de la COVID-19 en personas mayores con el aumento de síntomas psiquiátricos como la ansiedad y la depresión. Los investigadores encontraron que el efecto de la soledad en los síntomas psiquiátricos fue más pronunciado entre los participantes que se sintieron “subjetivamente” mayores que su edad cronológica, frente a los que se sintieron más jóvenes que su edad cronológica, los cuales no mostraron síntomas psiquiátricos relacionados con la soledad.

Aunque el distanciamiento social es clave para disminuir la propagación de COVID-19, el aislamiento y la consiguiente soledad obligada pueden haber sido perjudiciales para las personas mayores. Este estudio se centró en adultos mayores, un grupo de la población con mayor riesgo de complicaciones ante la COVID-19 que permanece en un autoaislamiento más estricto que otros grupos de edad debido a este riesgo. La forma en que los adultos mayores perciben la vejez y su propio envejecimiento puede ser más importante para su supervivencia y bienestar que su propia edad cronológica.

Para aliviar la carga emocional del aislamiento, especialmente entre las personas mayores, los psicólogos recomiendan proporcionar asistencia y comunicación continuas para mitigar la sensación de soledad mientras se produce el confinamiento. Las conversaciones regulares con miembros de la familia, voluntarios e incluso extraños, pueden prevenir la aparición de una soledad más profunda y la sensación de que nadie está dispuesto a escuchar su dolor. Permitirles compartir su experiencia y sabiduría les ayuda a sentirse más valiosos. Para aquellos que enfrentan sentimientos de aburrimiento y vacío durante el aislamiento, los psicólogos sugieren que establecer una rutina con actividades como leer, escuchar música, resolver acertijos, cocinar, hacer ejercicio adaptado a cada edad y condición física, junto con otras actividades de ocio pueden refrescar la rutina normal y monótona.

Estos estudios podrían ser de ayudar para identificar a los adultos mayores con alto riesgo de desarrollar síntomas psiquiátricos debido a la soledad relacionada con la COVID-19. Además, pueden guiar el desarrollo de intervenciones tempranas más adecuadas destinadas a reducir la percepción de la edad para mitigar el impacto negativo de dicha soledad. Los datos también deberían ser útiles para avanzar en la estrategia y planificación de asuntos sociales y de salud guiado hacia las personas mayores y dependientes para (ójala que no seceda) otras potenciales futuras pandemias.

Referencia: Amit Shrira, Yaakov Hoffman, Ehud Bodner, Yuval Palgi. COVID-19 Related Loneliness and Psychiatric Symptoms among Older Adults: The Buffering Role of Subjective AgeThe American Journal of Geriatric Psychiatry, 2020; DOI: 10.1016/j.jagp.2020.05.018

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Envejeciendo en la frontera

Acercar la investigación sobre envejecimiento a la sociedad, a través del relato de los científicos que desarrollan sus trabajos en este ámbito, y desde sus diferentes áreas de conocimiento, es el objetivo de la serie audiovisual “Envejeciendo en la frontera”, producida por la Fundación General CSIC (FGCSIC).

La propuesta, que recoge la realización y difusión de seis vídeos divulgativos correspondientes a sendos programas de investigación interdisciplinar sobre envejecimiento impulsados por la FGCSIC, quiere dar a conocer el objetivo de cada uno de ellos y los resultados alcanzados, mostrar el impacto que han tenido, así como su aplicabilidad en la vida cotidiana de las personas mayores y de la sociedad en general. Además, el foco geográfico de estos proyectos en la zona transfronteriza España-Portugal, como si de un “laboratorio” de análisis y pruebas se tratara, los convierten en referente para el resto de Europa y otras zonas del mundo.

De la mano de sus protagonistas, la Fundación General CSIC muestra las investigaciones desarrolladas sobre factores para un envejecimiento cognitivo exitoso, la estimulación acústica para la rehabilitación de pacientes de Parkinson, un nuevo modelo predictivo para la detección precoz de la fragilidad, la importancia de las infraestructuras urbanas como elementos integradores para los ancianos, herramientas para la rehabilitación funcional de la mano tras un accidente cerebrovascular y la fragilidad como marcador precoz de deterioro cognitivo en personas mayores.

“Envejeciendo en la frontera” se enmarca en el proyecto “Centro Internacional sobre el Envejecimiento” (CENIE), perteneciente al Programa INTERREG V-A España – Portugal (POCTEP) 2014-2020, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). CENIE es un centro virtual de colaboración ibérica e internacional cuyo fin es potenciar la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación en torno al fenómeno del envejecimiento.

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Estado de la I+D sobre la COVID-19 y su incidencia en el envejecimiento

La actividad que los organismos de investigación de todo el mundo llevan a cabo para estudiar el “terremoto” que ha supuesto la pandemia de la COVID-19 sobre el ser humano y sus múltiples consecuencias, en sus más amplios aspectos, se ve reflejada en una producción de artículos científicos que, ha crecido exponencialmente en lo que llevamos de 2020, como cabría esperar, superando ya la cifra de los 15.000[1] documentos científicos.

A lo largo de este artículo, intentaremos proporcionar una fotografía aproximada del estado actual de la I+D sobre la COVID-19 y qué parte de esa investigación se ocupa y preocupa de los aspectos que tienen que ver con la incidencia en el envejecimiento, empleando para ello el análisis bibliométrico de los documentos científicos publicados y los datos suministrados por la Web of Science.

En primer lugar, vamos a ubicar la actividad investigadora en el contexto internacional y cómo se posiciona la producción científica en España. Para ello, podemos observar un mapa coroplético en el que por intensidad de una paleta de colores se aprecia qué países centran en mayor medida la intensidad investigadora en el ámbito de la COVID-19 en general sin focalizarlo todavía sobre aquellas investigaciones que tengan que ver con el envejecimiento:


Como se puede observar Estados Unidos (EEUU), China, Italia e Inglaterra lideran en ese orden la producción investigadora acumulando casi el 20% de los documentos científicos producidos en todo el mundo. España se encuentra en el puesto duodécimo de la producción científica con un 0,8% de la producción mundial.

Las instituciones de investigación con mayor producción científica son la Universidad de Londres (1,09% de la producción mundial), la Universidad de Harvard (0,8%), la Universidad de California (0,7%) y la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en China (0,61%) como las cuatro primeras instituciones con mayor porcentaje de publicaciones científicas relacionadas con la COVID-19 y destacadas sobre el resto. La primera institución española que aparece por producción científica en este ámbito es la Universidad de Barcelona (UB), seguida del CIBER (Centro de Investigación Biomédica en Red).

Tratando de obtener una imagen de la investigación en relación con la incidencia de la COVID-19, podemos relacionar la producción científica de cada país con su prevalencia de casos durante la pandemia[1]. Así, podríamos tener una idea de si los países con más casos han invertido más esfuerzo en producir ciencia encaminada a paliar las consecuencias del coronavirus.


Observamos que no siempre se relacionan la incidencia de la pandemia con la intensidad de la actividad científica de ese país en dicho tema. En el gráfico superior, el tamaño del círculo representa la producción científica y el color rojo intenso nos indica los países con una mayor incidencia de la enfermedad medido en casos confirmados. Podemos observar que en EEUU se produce esa correlación, siendo el país con más casos y, al mismo tiempo, el que mayor producción científica desarrolla. Pero este comportamiento no se da en otros países, como el caso español, que siendo uno de los países con mayor incidencia de la pandemia en números brutos, presenta una relativamente baja producción científica comparada con países en situaciones similares. Esta es la situación de Italia que, teniendo menor incidencia en casos, desarrolla la mayor producción científica a nivel europeo. Otros ejemplos como el de China, con una incidencia de enfermedad más contenida que en España e Italia, desarrolla, sin embargo, una producción científica similar al líder en este ámbito, que es EEUU.

En cuanto a las áreas en las que se ha centrado la actividad investigadora sobre la COVID-19, destacan tres áreas de investigación por encima del resto: Enfermedades infecciosas, en primer lugar, Salud Pública, Medioambiental y Ocupacional en segundo y la tercera sobre Sistema respiratorio.

Investigación en la COVID-19 y envejecimiento

Con toda esta información podemos profundizar un poco más y analizar mediante un filtrado, cuánta de la producción científica que se está produciendo en torno a la COVID-19, se está focalizando en el ámbito del envejecimiento. Se ha aplicado un filtrado en el que se tienen en cuenta las menciones en el título o en el resumen sobre palabras clave relacionadas con envejecimiento y todas aquellas publicaciones relacionadas con el área de Geriatría y/o Gerontología. Tras analizar los resultados, se ha obtenido que, del total de investigaciones en la COVID-19, casi un 10% corresponden con temas relacionados con envejecimiento en un amplio rango de áreas científicas.

Si hacemos una comparativa por países que más producción científica desarrollan centrados en la COVID-19 y envejecimiento, es China la que sobresale por encima del resto tomando el liderato y superando a EEUU, que lideraba en la producción general en la investigación de la COVID-19. En Europa, destaca Italia como el país con una mayor preocupación en el envejecimiento dentro de esta focalización.


Este comportamiento también lo podemos ver reflejado si comparamos en el mapamundi las dos variables, es decir los países con mayores porcentajes de producción científica sobre la COVID-19 (paleta de colores azules) y aquellos que tienen más porcentaje cuando se focaliza en el envejecimiento (paleta de colores naranjas):


Otro análisis desarrollado es la localización geográfica de focos de actividad científica sobre la COVID-19 centrados en temas de envejecimiento, de tal manera que podemos analizar las instituciones que más producción investigadora desarrollan y ubicarlas en un mapamundi.


Cómo se puede observar, se localizan varios focos principales de actividad científica centrados en tres regiones fundamentalmente, como son la costa este de EEUU, la zona este de China y centro Europa. Tres universidades chinas son las instituciones con mayor actividad investigadora en este ámbito, concretamente la Universidad de Ciencia y Tecnología de HUAZHONG, la Universidad de ZHEJIANG y la Universidad de WUHAN. Este comportamiento se puede confirmar con más detalle en el siguiente gráfico de barras. Las instituciones que se encuentran en primer lugar del listado son aquellas con mayor porcentaje de actividad científica desarrollada sobre la COVID-19 y las representadas en una gama de colores naranja más oscuro representan aquellas que son líderes en el ámbito de la COVID-19 focalizado en el envejecimiento.


Si analizamos la situación española, podemos observar que se encuentra alejada de los países con más actividad científica relacionada con la pandemia y el envejecimiento (con casi un 0,97% de la producción mundial). Mientras que España se encuentra en el puesto duodécimo en producción científica general sobre la COVID-19, su foco en el ámbito concreto del envejecimiento desciende hasta el puesto decimoquinto. La institución científica más activa en este ámbito de la COVID-19 focalizada en el envejecimiento es el CIBER (Centro de investigación Biomédica en Red). Finalmente, cabe mencionar que en España el área de Geriatría y Gerontología es la que más actividad produce relacionada con la COVID-19 y el envejecimiento, diferenciándose ligeramente del patrón observado a nivel mundial, donde las investigaciones se siguen centrando en las tres áreas principales mencionadas anteriormente (Enfermedades infecciosas; Salud Pública, Medioambiental y Ocupacional; y Sistema respiratorio).


Fuente: Elaboración propia (programación en Python y Tableau public) con datos bibliométricos suministrados a partir de la Web of Science y datos de incidencia de la COVID-19 procedentes de worldometers.info

 


[1] Datos referidos al momento en el que se elabora este artículo.

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Cuestionario que ayudará a analizar el impacto de la COVID-19 en las personas mayores

Como ya es sabido la COVID-19 está teniendo un alto impacto en toda la sociedad, pero especialmente en las personas mayores, al ser éste un grupo especialmente vulnerable.

Ante esta situación tan excepcional y llena de incertidumbres parece importante conocer cómo se está afrontando, con el fin tanto de aprender de ello como, tal vez, de mejorar qué hacer ante situaciones tan difíciles e inusuales en el futuro, lo cual contribuiría a manejar la situación en mejores condiciones ante potenciales nuevas oleadas de la pandemia.

Iniciativas en este sentido para tratar de analizar el impacto de la crisis que el coronavirus está generando en nuestro colectivo de personas mayores son de agradecer. Por este motivo es destacable la iniciativa del Grupo de investigación EVEN-UAM (Evaluación y Envejecimiento), liderado por  la Dra. Rocío Fernández-Ballesteros García, Catedrática Emérita de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid junto a Macarena Sánchez-Izquierdo, Doctora en Psicogerontología de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas, que han desarrollado un cuestionario online destinado al colectivo de personas mayores con el objetivo de analizar y conocer el impacto del Coronavirus en la población mayor.

El cuestionario (de no más de 10 minutos) es anónimo y tiene el objetivo de conocer las respuestas de las personas mayores ante la situación actual de la COVID-19, y tras el análisis de las distintas oleadas de recogidas de datos las conclusiones que se esperan extraer se centrarán fundamentalmente en cinco aspectos: 1) Datos sociodemográficos y hábitat; 2) Situación de la COVID-19; 3) Salud y estilos vida; 4) Relaciones sociales y uso del tiempo libre;  y 5) Afrontamiento de la situación.

Un aspecto también interesante al final del cuestionario, es que se facilitan una serie de recursos, que se ponen a disposición de los participantes que pueden ser convenientes ante una situación de confinamiento como ésta.

PARTICIPAR EN EL CUESTIONARIO

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El envejecimiento es cosa de hoy en los informativos

Dedicados a analizar datos de ciencia y en particular del ámbito del envejecimiento, nos surgía una curiosidad. ¿Cómo tratan los servicios informativos españoles, las noticias relacionadas con envejecimiento y longevidad?, ¿Cuánto se menciona la relación de este ámbito con la ciencia?

Este análisis se antojaba cuanto menos muy complicado, más allá de tener una idea subjetiva del que el tratamiento de este tipo de noticias era escaso y casi siempre centrado en el tema de las pensiones.

Cuando más abandonada estaba esta idea en lo más profundo del cajón, apareció en nuestro camino Civio que es una Fundación dedicada a investigar a los poderes públicos mezclando periodismo y análisis de datos a partes iguales, que ha desarrollado una herramienta denominada Verba que es un interesante proyecto de código abierto para analizar las temáticas que trata Televisión Española (TVE) en sus informativos, bajo una muy interesante idea como es la captura de todos los subtítulos de los vídeos de los telediarios de TVE y analizar su contenido.

Aprovechando la generosidad y el trabajo de Civio, retomamos la idea original capturando aquellos subtítulos de los informativos de TVE que hicieran mención sobre el envejecimiento, la longevidad y las personas mayores e intentar desarrollar un análisis más en profundidad desarrollando un tratamiento de los datos y mediante el procesamiento del lenguaje natural.

Así comenzamos manos a la obra a capturar datos de Verba y analizar los datos mediante Python

La fórmula de búsqueda o términos que se han buscado en los subtítulos del telediario han sido: envejecimiento | longevidad | envejec*| “personas mayores” | longev*

Se han obtenido 784 menciones a estos términos desde finales del 2013, año en el que TVE implanto el servicio de transcripciones en sus vídeos de informativos.

Los datos descargados tienen el siguiente formato:

Que nos indica el identificador y el enlace al vídeo de la noticia, el contenido de los subtítulos, el tiempo que dura y la fecha en la que se emitió.

Tras el tratamiento de los datos, se obtienen el tiempo que dura la noticia, la fecha, las noticias que se relacionan con la ciencia o la investigación, la sesión del telediario a la que se refiere la noticia (sesión de mediodía o de la noche), la cantidad de veces que se mencionan los términos longevidad, envejecimiento o personas mayores dentro de cada noticia, etc.

Los detalles de este procesamiento de datos se pueden consultar en la web del proyecto en Github.

Finalmente se realiza un procesamiento del lenguaje natural con el campo del contenido de los subtítulos para procesar aquellas palabras clave que más se mencionan y determinar qué aspectos del envejecimiento o longevidad son más tratados en los servicios informativos.

Algunas conclusiones del análisis son:

  • Se producen más menciones a noticias sobre envejecimiento en los telediarios de mediodía (415 menciones) frente a las sesiones nocturnas de los telediarios (356 menciones)
  • Al contrario de los esperado, sólo un 1,18% de las noticias mencionadas se refieren también a temas de pensiones.
  • Sin embargo, se produce un hecho destacable y es una proporción no despreciable (casi un 8%) de menciones a noticias de envejecimiento relacionadas también con ciencia, investigación o innovación.
  • La serie temporal de número de menciones a diario de los términos buscados tiene su pico en el año 2015, con cerca de 17 menciones en un solo día. Se aprecia que las menciones relacionadas con ciencia o investigación muestran una ligera tendencia de crecimiento en los últimos años, destacando un pico de 5 menciones en un día en el 2019.

  •  Si analizamos las menciones por estacionalidad anual, se aprecia que los meses de invierno, se mencionan más noticias sobre los términos de estudio que los de verano.
  • Al darle un vistazo a la tendencia general en las menciones sobre envejecimiento, longevidad o personas mayores en los telediarios durante el periodo de estudio, sin tener en cuenta el 2013 ni el 2020 por la falta de datos completos del año, se observa una ligera tendencia creciente del interés en este ámbito en las noticias.

  • Analizando el tiempo de duración o tratamiento de las noticias sobre envejecimiento, observamos que la tendencia se aprecia constante a lo largo de los años en los que se tratan este tipo de noticias con una duración media de este tipo de noticias cercano a los 4 minutos.

  • Procesando los textos para eliminar todas aquellas palabras sin información relevante y tratando de identificar aquellas temáticas más tratadas en las noticias sobre envejecimiento, se observa que en gran medida las noticias del envejecimiento se abordan desde el aumento de la población mayor, realizando en gran medida una lectura de esta dinámica poblacional como un problema de la sociedad actual. Curiosamente un concepto que se repite con frecuencia en las noticias sobre envejecimiento son los niños y jóvenes, tratando estos temas desde varios ángulos: tratamiento de la información sobre niños y personas mayores como dos de las comunidades más vulnerables en la sociedad, el menor nivel de natalidad como uno de los parámetros más influyentes en el envejecimiento poblacional, desde la perspectiva del cuidado, desde el punto de vista de las dificultades para la juventud en iniciar su vida laboral, lo que redunda en los problemas de las pensiones.

  • Otros conceptos que tienen especial protagonista en las noticias son los aspectos relacionados con la salud y las enfermedades propias del envejecimiento, la calidad de vida, la soledad, el hogar y los conceptos asociados a la familia, destacando la presencia de las referencias a la mujer por encima de las referencias al hombre asociadas a las noticias sobre envejecimiento.
  • Cómo se mencionaba anteriormente, también existen referencias a conceptos entorno a la investigación sobre aspectos relacionados con el envejecimiento entre los que más destacan por su frecuencia de mención, aspectos genéticos especialmente relacionados con los telómeros y las investigaciones con modelos animales como los ratones.
  • Es importante mencionar que hay aproximadamente un 4% de noticias que se refieren al envejecimiento del parque móvil español que habría que eliminar del análisis.

  • Otro aspecto que era interesante estudiar era el análisis de los Bi-gramas y Tri-gramas, es decir aquellas expresiones de dos o tres palabras que con frecuencia aparecen siempre juntas en el contenido de las noticias y que nos pueden dar información adicional de conceptos que hayamos podido pasar por alto en el primer análisis de palabras clave. Se puede apreciar aquí, los conceptos del aumento de la esperanza de vida de la población y la mejora de la calidad de vida son los más recurrentes en las noticias, otros aspectos que se muestran con cierta frecuencia son los relativos a los problemas de la movilidad reducida de las personas mayores, al concepto de grupo especialmente vulnerable por sus factores de riesgo y las menciones a la OMS como referente en estos aspectos. Además, es curioso que sigue siendo recurrente la asociación con niños y mujeres embarazadas.
  • Curioso también la presencia de algunos conceptos en los que las noticias se han parado a mencionar con cierta frecuencia. Entre ellas las menciones al hombre más longevo del mundo, el español Francisco Núñez que finalmente falleció en el año 2018 con 6 noticias relacionadas a lo largo del 2017-2018. Otras de las menciones a priori curiosas es la mención repetida de la Guardia Civil, relacionados con actuaciones en defensa de víctimas de delitos relacionadas con personas mayores. Y la mención de Sammy Basso, un joven con progeria una enfermedad de envejecimiento acelerada.

Para más detalles del análisis desarrollado e Python puede consultar el jupyter notebook en Github.

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Categorias: Análisis de datos