CRÍTICA A LA PRÁCTICA NO BASADA EN PRUEBAS

Cuando nos sometemos a una intervención sanitaria suponemos que tal intervención cuenta con el aval de la comunidad clínica y está fundamentado su uso en una eficacia demostrada. La ciencia, su método, sirven, suponemos, como base para su aplicación. La autoridades, además, son garantes de que las cosas son así. Pero, ¿es eso una certeza? Lamentablemente no. La ciencia no aporta certezas. Lo sorprendente es que esa “certeza” no se busque y que los profesionales no seamos críticos ante muchas de nuestras intervenciones.

When we submit to a health intervention we assume that this intervention has the backing of the clinic community and their use is based on a proven efficacy. Science, its method, is used, we assume, as a basis for implementation of health care. The authorities are also guaranteeing that things are well. But is it a certainty? Unfortunately not. Science does not provide certainty. What is surprising is that this “certainty” is not looked for by the professionals and that we are not  critical of many of our interventions.

Lorsque nous soumettre à une intervention de santé, nous supposons que cette intervention a le soutien de la communauté et de leur utilisation clinique est basée sur une efficacité prouvée. La science,de sa méthode, nous assumons, en tant que base pour la mise en œuvre. Les autorités doivent également garantir que les choses sont bien. Mais est-ce une certitude? Malheureusement non. La science ne donne pas de certitudes. Ce qui est surprenant est que cette “certitude” que l’oeil ne sont pas professionnels et ne pas être critique à l’égard de beaucoup de nos interventions.

Diario Médico (1) se hace eco de un estudio publicado en la revista Spine (2), y en el que han participado autores españoles, sobre la insistencia y persistencia en tratamientos de dudosa eficacia en el caso de lumbalgia mecánica o inespecífica. Hacen hincapié en los tratamientos no farmacológicos, incluyendo intervenciones quirúrgicas que se mantienen como práctica cotidiana, e incluso se incrementan (como la fusión vertebral), cuando las pruebas cuestionan su efecto beneficioso. Escandaloso sería en otros ámbitos mantener algunas prácticas cuando, además, son más costosas.

Este trabajo, además de su valor en sí en cuanto a la crítica del abordaje de una patología específica, ha de servir como llamada a invertir el proceso en el que una técnica, práctica o tecnología se implanta en los sistemas sanitarios sin pasar por el tamiz de la eficacia y eficiencia probada. Este proceso es más peligroso si sólo se evalúa lo comercializable y no las técnicas quirúrgicas, también sometidas a presiones comerciales. En el caso de la Fisioterapia contamos con la “ventaja” de que el resultado de la aplicación de técnicas no probadas científicamente no pone en riesgo vital al usuario o paciente. Sin embargo, ello no debería ser impedimento para promover la adecuación e implantación de las normas que conlleven la justificación científica de nuestra actuación en condiciones de seguridad y eficacia demostradas. Desgraciadamente son muchas las prácticas que no se evalúan, con rigor científico, antes de su prestación y, quizás peor, tampoco se auditan sus resultados. No sólo se pone en peligro la mejora del paciente sino también la viabilidad del sistema de prestación sanitaria.

No debemos, en Fisioterapia, sonrojarnos por estos déficits, pues son los mismos, como hemos visto, que acucian a muchas intervenciones. En la 4ª edición de Clinical Evidence se afirmaba de un 48% de las intervenciones tenían eficacia desconocida, un 21% eran probablemente beneficiosas y sólo un 15% podían calificarse como beneficiosas. Así pues, el camino es largo y especialmente escabroso, por sus particulares condiciones, para la Fisioterapia. Pero no deberíamos demorarnos en cuestionarnos algunas de nuestras intervenciones para promover su aval desde el punto de vista científico. No se trata de ser cientificista estricto, sino de tener claro qué es lo que hacemos, conocer su alcance y desgranar los efectos de las técnicas en sí de los otros que conlleva cualquier tratamiento como el placebo, el efecto interés o la progresión natural (sobre los elementos que intervienen en el resultado de un tratamiento ver esta entrada).

Nota: en la entrada “El cuestionamiento como necesidad” retomamos esta cuestión en relación con la diafribrolis percutánea o crochetage.

LEER MÁS FISIOTERAPIA.

Bibliografía

1. Plaza, JA. Diariomedico.com. [En línea] 18 de marzo de 2009. [Citado el: 24 de marzo de 2009.].http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/reumatologia/es/desarrollo/1200967.html.

2. Carragee, Eugene J.; Deyo, Richard A.; Kovacs, Francisco M.; Peul, Wilco C.; Lurie, Jon D.; Urrútia, Gerard; Corbin, Terry P.; Schoene, Mark L. Spine. 34(5):423-430, March 1, 2009.


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Comentarios

[...] En otra ocasión se revelaba la poca o nula justificación de actuaciones sobre la lumbalgia (1). Ahora nos hacemos eco de una revisión que cuestiona la aplicación de la técnica de gancho o [...]

[...] el conocimiento sobre su ámbito de actuación. Y debe guiarse por la práctica basada en pruebas (9). Debe cuestionar constantemente sus procedimientos y tratar de trasladar los descubrimientos a la [...]

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