Archivo de enero, 2012

CORRECCIÓN EN LA C.I.E.

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), en su versión española editada en este mes por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, corrige un error de traducción evidente e incluye la Fisioterapia en su lista de procedimientos. Previamente aparecía en su lugar, de manera un tanto incomprensible,  “rehabilitación y medicina física”.

El Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía recoge esta noticia en su página. Se trata de un logro que va mucho más allá de un simple pero nada banal error de traducción.  Parece ser que esta corrección había sido pedida tiempo atrás y el mantenimiento de la anterior terminología parecía de difícil justificación. No hace falta dominar la lengua inglesa para saber que “Physical Therapy” corresponde a Fisioterapia en castellano. Además, si se lee la lista completa de los procedimientos recogidos bajo el título “Fisioterapia, terapia respiratoria, rehabilitación y procedimientos relacionados”, se habla explícitamente de Diagnóstico en fisioterapia, lo que supone un reconocimiento internacional  del mismo. Destacamos también cómo bajo el mismo título se incluyen tratamientos denominados osteopáticos. Por lo demás se habla de tratamientos de logopedia, terapia ocupacional o musicoterapia, que podemos entender en un marco más general de “procedimientos relacionados”.

En el mismo epígrafe se incluye la terapia respiratoria, entendemos que refiriéndose a procedimientos invasivos e instrumentales no participados por los fisioterapeutas, al menos en España, de manera directa. Por tanto, no se trataría de la fisioterapia respiratoria tal y como nosotros la entendemos.

En todo caso, la adecuación de la traducción aludida no hace sino ceñirse a la realidad del documento original que alude a la fisioterapia y no a cualquier otra disciplina o procedimiento. Es fácil sospechar que el error previo no responde a un desconocimiento ingenuo e inocente.

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¿POR QUÉ NO PUEDO CORRER?

Un nuevo caso clínico, como primera y tardía entrada para este 2012. La respuesta a la cuestión que la da título no será respondida. Es una pregunta retórica que trata de avivar la crítica a nuestro modo de proceder y actuar, como fisioterapeutas, ante consejos, pautas u opiniones que se dan en el entorno clínico.

Un paciente ha sido intervenido para reconstruir su ligamento cruzado anterior. Se trata de una persona que no sólo practica regularmente distintos deportes (tenis, natación, snow board) sino que su enseñanza supone su principal fuente de ingresos. Es decir, la recuperación para incorporarse a una actividad de elevada demanda física es de importancia capital.

La fisioterapia, para ser útil a la sociedad que la financia, ha de promover la recuperación más temprana posible, en las mejores condiciones posibles (que muchas veces no son las óptimas). Sólo así se justifica su presencia. Para ello despliega los medios que le son propios y promueve la incorporación de los conocimientos proporcionados por la investigación científica. En este contexto es en el que nos deberíamos desenvolver, y al que tantas veces hemos hecho alusión: la fisioterapia basada en pruebas. Con ese empeño intentamos aplicar las conclusiones de los estudios experimentales, de las aportaciones de estudios de menor nivel (cohorte, casos y controles, estudio de caso), de las opiniones de expertos o de la la propia experiencia.

El caso de la fisioterapia tras reconstrucción del ligamento cruzado anterior de rodilla puede ser paradigmático, en el sentido de que se han realizado multitud de estudios sobre la misma y por la implementación de los llamados protocolos acelerados, que no pretendían otra cosa que aminorar el tiempo de reincorporación del paciente a su actividad laboral y/o deportiva. Esos protocolos o guías dejaron de ser novedodos para convertirse en la norma, como era lo lógico. Sin embargo, y por eso la pregunta del principio, no se han incorporado en muchos centros o instituciones sanitarias la totalidad de las recomendaciones, más allá de las personalizaciones oportunas en cada paciente. Hemos constatado que ocurre así con el inicio de la carrera y el salto. Se desaconseja o prohíbe, en estos casos,  sistemáticamente hasta la semana 16ª tras la intervención. No parece que debiera ser así a la luz de las “evidencias” disponibles, como las mostradas  la revisión de van Grinsven (1) y cols.

La falta de consideración de las propuestas emanadas de estudios de este tipo resulta contraria al sentido común, a los requerimientos de la sociedad y a las obligaciones profesionales. Supone, por omisión, un perjuicio directo para el paciente, con las implicaciones deontológicas subsecuentes. De ahí nuestras dudas ante las pautas, recomendaciones o prescripciones cuando estas vienen de los profesionales que derivan los pacientes a fisioterapia. Pero eso daría para otra entrada.

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Referencia

1. van Grinsven S, van Cingel RE, Holla CJ, van Loon CJ. Evidence-based rehabilitation following anterior cruciate ligament reconstruction. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2010 Aug;18(8):1128-44. Epub 2010 Jan 13. Review. PMID: 20069277.

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Categorias: Práctica clínica