Archivo de marzo, 2014

8 POR HORA

 

No, no es la velocidad de marcha de una persona, animal o vehículo.  Ocho son los pacientes atendidos por un fisioterapeuta en una hora en algún establecimiento sanitario de este país.

Esa era la denuncia de un colega en Twitter en estos días:

Los que lean y conozcan la realidad de la práctica de la Fisioterapia en España no se asombrarán. A muchos incluso les parecerán pocos pacientes. Al profesional sanitario de otras disciplinas tampoco le tiene que sorprender, pues probablemente esta situación se dé en su trabajo cotidiano. Para el que lo vea con la distancia del desconocimiento puede hacerle pensar que es poco tiempo, desde una visión de atención personalizada de la Fisioterapia. En todo caso, ese número, en sí mismo, no dice gran cosa. El mucho o el poco lo determinarán las condiciones concretas en que se ejerza el tratamiento o su finalidad (puede ser grupal, educacional, de aprendizaje).

Pero intuimos que el tuit denuncia una situación, la asigna una valoración negativa. Es lícito pensar que el dedicar siete minutos y medio a un paciente tal vez no sea adecuado para abordar un tratamiento individualizado. Al inicio del mismo, si somos serios, y diríamos que éticos,  se supone una evaluación subjetiva y objetiva del paciente, idealmente teniendo en cuenta las dimensiones psicológica y social. Es más, cualquiera preferiría que esto fuera así siempre como paciente. La aplicación terapéutica, y sus resultados, vendrán determinados por esta etapa previa. Cada sesión posterior, si las hubiera, podrán durar más o menos.

Hemos dicho en otras ocasiones que la conveniencia de la fisioterapia aplicada no tiene una relación concreta con la duración de la misma. Tan eficaz puede ser un tratamiento de cinco minutos como inútil otro de cuarenta y cinco. Tampoco todos los pacientes requieren una atención igual en tiempo. Sin embargo, la consideración de lo anteriormente dicho hace que creamos altamente improbable una fisioterapia de calidad en esos aproximadamente siete minutos y medio.

Cuestiones de gestión hacen que en la mayoría de los centros asistenciales se deba prever cuánto dura un tratamiento y el número de pacientes por profesional. En la sanidad privada además se hace inevitable la cuestión crematística, que invita a aprovechar los medios humanos disponibles. Pero esto no debe superponerse a los deberes y derechos de pacientes, y de profesionales. Ya dejamos claro nuestra postura en cuanto al tiempo del fisioterapeuta (1). No repetiremos los argumentos en detalle, pero deben aunarse los aspectos de administración con los clínicos, considerando las obligaciones en materia de documentación clínica, en formación permanente y en docencia, donde esta se lleve a cabo.

Para hablar de un caso concreto, en el Hospital Universitario de Fuenlabrada se asignan pacientes para tratamientos individuales en tramos de media hora. Se podrá decir que es poco o mucho. Pero, para los que trabajamos sobre el terreno, conocemos la realidad asistencial, es muy importante disponer de un tiempo “protegido” que permita abarcar la complejidad de los casos, en sus distintas dimensiones. Esto es compatible además con una razonable flexibilidad y responsabilidad para manejar los casos con solvencia y calidad. No daremos recetas, pero creemos que, hasta ahora, al menos en este aspecto, se hacen las cosas bien. Finalizando, partiendo del tuit que aparece más arriba, en lo que cualquiera podría estar de acuerdo es en que los tiempos de fisioterapia son descaradamente insuficientes en muchos sitios. La solución no es fácil y requeriría el concurso de profesionales, colegios y gestores. ¿Empezamos?

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Referencias

1. González García, JA. De nuevo, el tiempo del fisioterapeuta. En Fisioterapia. Acceso 31 de marzo de 2014. Disponible http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2011/03/01/de-nuevo-el-tiempo-del-fisioterapeuta/

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NUESTRO DÉCIMO CUMPLEAÑOS

 

Celebramos nuestro cumpleaños, el de nuestros deudos, el de otros allegados y amigos. Lo hacemos con más o menos regocijo. No es tan común la celebración que motiva esta entrada.  Se cumplen diez años desde que el Hospital Universitario de Fuenlabrada, el que consideramos nuestra casa, inició su actividad asistencial. En este mes, hace diez años, recibimos a nuestros primeros pacientes en la Unidad de Fisioterapia. 

No es fácil que en el devenir de nuestra vida profesional seamos testigos partícipes del inicio de la andadura de un centro hospitalario. Es cierto que ha habido momentos de aperturas paralelas de hospitales en el pasado reciente, pero no deja de ser extraordinario ser parte de ello. A la incertidumbre y la ilusión de cualquier incorporación a una empresa se añade que este proceso fue colectivo de un numeroso grupo de profesionales, sanitarios y no sanitarios. Además, el camino fue largo, con distintas fases que se iban superando esperando la evaluación final. Los aspirantes, en general, éramos jóvenes, más o menos, pero con cierta experiencia y formación. Como aquella frase que se acuñó en los 90, nos considerábamos JASP, Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados.

Se ponía en marcha un hospital con una forma de gestión distinta, como Ente público. Para muchos, aún hoy día, esa figura no aclaraba que somos un centro administrativa y económicamente por entero de carácter público, pero con posibilidades de funcionamento, en algunas cuestiones,  más flexibles y autónomas.

Hospital Universitario de Fuenlabrada

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Humilde homenaje al Presidente

 

Desde la admiración no puedo evitar sentir una enorme gratitud por lo que Adolfo Suárez hizo por este país. Es, o debe ser, un ejemplo para todos los que se dedican a lo público. A los que por edad no vivieron en primera persona algo de su historia, les animo a imitar, en su parcela vital, personal y profesional, algo de lo que el Presidente fue. DEP.

 

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LISTAS DE ESPERA Y FISIOTERAPIA

 

La lista de espera en el ámbito sanitario puede definirse por la enumeración de los usuarios de un servicio de salud que han de recibir una atención de naturaleza diagnóstica o terapéutica. La prestación de la atención ha sido considerada necesaria o pertinente en el marco de la asistencia sanitaria pero no se puede aplicar de manera inmediata. Entonces, según unos criterios preestablecidos, se elabora esa relación que dispone el orden en el que los usuarios serán atendidos.

Se considera que debe haber un “tiempo máximo de acceso” a las prestaciones, según establece el Real Decreto 1039/2011 (1), que viene a desarrollar las previsiones de la Ley 16/2003 (2), de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema  Nacional de Salud. Estas disposiciones hacen alusión sobre todo a procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, las listas de espera están presentes muy habitualmente en procedimientos diagnósticos, de cribado o de tratamientos varios. Y también, en la Sanidad Pública, en la prestación de la Fisioterapia, tanto en la Atención Primaria como Especializada.

Nuestro medio es la asistencia hospitalaria, con itinerarios de acceso a la fisioterapia instaurados desde hace décadas, en época del INSALUD,  e imitados, creemos, por los servicios de salud nacidos de las transferencias a las autonomías de esta competencia. Nuestros usuarios, antes de llegar a las Unidades de Fisioterapia, han permanecido un tiempo variable en una lista de espera. La situación en la que arriban está condicionada, muchas veces de manera sustancial, por la demora, cuando existe, con la que son atendidos respecto al inicio de su proceso. El resultado del tratamiento también puede verse afectado, más o menos, por esta circunstancia. Por tanto, cuestiones administrativas, estructurales, organizativas, ajenas a cuestiones clínicas condicionan la asistencia y su resultado. Es este un asunto encuadrado en la Gestión. Entonces, nos podemos preguntar, ¿qué podemos hacer desde nuestro puesto de clínicos?, ¿es algo  que nos atañe o es un problema de otros? (más…)

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MÁS DE LO MISMO (II)

El tema de esta vez es el que de manera reiterativa hemos abordado en multitud de ocasiones en este y en otros sitios. Podría ser parte de una colección de artículos y, a sabiendas, no vamos a cerrarlo con un “y II”. El asunto de la convivencia entre profesionales de distintas disciplinas, con sus conflictos, éxitos, fracasos, alegrías y miserias da para mucho. Nos detendremos, una vez más, en una cuestión central de la Fisioterapia a raíz de un episodio de tantos que nos han contado sobre ella.

En muchos de los establecimientos sanitarios donde trabajan, los fisioterapeutas comparten pacientes con profesionales de la Medicina Física y de Rehabilitación. Normalmente, estos derivan esos pacientes a aquellos, con una pauta, prescripción, sugerencia o imposición (de esa y otras maneras se puede llamar según el contexto). La manera de afrontar esta situación es variada. En muchos sitios se espera que el fisioterapeuta sea mero ejecutor de lo que indica la derivación, aún en contra de su criterio; en otros, el fisioterapeuta modula, adapta, corrige lo prescrito, con la aquiescencia de la organización, del médico especialista en Rehabilitación o de ambos; en otros, a pesar de que se da la posibilidad de la segunda opción, el fisioterapeuta renuncia a hacerlo por comodidad, pragmatismo o pereza;  en otros (no conocemos ninguno) el fisioterapeuta obvia las indicaciones que se le han transmitido, ocasionando un conflicto, pues cuestionaría así la figura del autor de las mismas.

Convendría manifestar, entonces, algunos puntos: (más…)

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