¿ESCLEROSIS MÚLTIPLE O LATERAL AMITRÓFICA?

 

A veces los clínicos de la Fisioterapia nos vemos concernidos por asuntos que nos hacen cuestionarnos nuestros conocimientos, nuestra experiencia, o la ausencia de ambos. No es raro que nos sorprendamos por no recordar la anatomía de una región, por no saber para qué sirve un medicamento o por haber olvidado las características de una enfermedad. Este es el caso ahora. Ante un paciente con esclerosis múltiple o esclerosis lateral amiotrófica podemos confundirnos y necesitar un recuerdo de qué es cada cual.

La esclerosis lateral amitrófica (ELA) es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso, progresiva, sin causa conocida, de pronóstico muy desfavorable en 3-5 años y sin tratamiento curativo en la actualidad. Suele comenzar entre los 50 y 70 años y se da más en  hombres que en mujeres. Afecta a la  primera y segunda motoneuronas, lo que la hace presentar sus manifestaciones clínicas: debilidad con torpeza de movimiento, hiperreflexia y espasticidad por la motoneurona superior; debilidad, amiotrofia y fasciculaciones por la motoneurona inferior. El comienzo puede ser anodino, con afectación de la marcha, de la capacidad prensil, de la deglución o del habla, hasta que la enfermedad progresa y se hace más evidente. El 80% debuta con debilidad asimétrica de un miembro. Generalmente se mantiene el control de los músculos de los ojos.

Un hecho importante es que no hay afectación sensitiva. Y tampoco, en la mayoría de los casos, alteración de la funciones superiores, lo que hace que el paciente sea plenamente consciente de lo que le está pasando.

El tratamiento disponible, el riluzol, enlentece la progresión.

La fisioterapia juega un papel relevante en esta enfermedad. Las alteraciones musculares con repercusión funcional clara (marcha, prensión, deglución, respiración) y las complicaciones respiratorias son ejemplo de ello.

La esclerosis múltiple (EM) es la más común de las enfermedades desmielinizantes. Se supone que se desencadena por una reacción autoinmne, aunque la herencia,  infecciones o factores ambientales podrían tener también un papel. Suele afectar a personas con edad entre 20 y 40 años. Afecta más  a mujeres, con mayor incidencia en la edad fértil. Su curso en imprevisible, evolucionando en la mayoría con  recaídas (“brotes”) y remisiones, con recuperación parcial o total. Aunque puede afectar a la supervivencia los pacientes pueden vivir hasta edades avanzadas.

Afecta a la mielina del sistema nervioso central (SNC) y del nervio óptico,originando en un principio:

  • Alteraciones sensoriales: parestesias, dolor o entumecimiento de los brazos, piernas, tronco del cuerpo o la cara.
  • Alteraciones motoras: espastididad, debilidad, temblores, amiotrofia en miembros superiores e inferiores, a menudo unilaterales en el comienzo, problemas vesicales.
  • Trastornos visuales: pérdida de visión por un ojo, pérdida de parte del campo visual, diplopia,  destellos.

Pueden aparecer con el tiempo otro tipo de problemas como depresión, dificultad para el discurso o para la toma de decisiones, fatiga mental y cambios en el ánimo.

El tratamiento en los brotes consiste en glucocorticoides por vena, y existen tratamientos “modificadores de la enfermedad” que la enlentecen. Entre estos están diferentes tipos de  interferón beta y el acetato de glatiramero.

La fisioterapia aborda en estos pacientes las alteraciones musculares, la marcha o el dolor. Es muy importante la actividad física en los pacientes con EM.

Esperamos que el lector haya asimilado  en esta sinopsis las principales diferencias y similitudes de las dos entidades.

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Comentarios

Es verdad: “La fisioterapia aborda en estos pacientes las alteraciones musculares, la marcha o el dolor. Es muy importante la actividad física en los pacientes con EM.”

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