Archivo de septiembre, 2014

EL ANIVERSARIO…OSCURECIDO

Acabó el verano y nos incorporamos a nuestros puestos de trabajo. En nuestro caso al Hospital Universitario de Fuenlabrada, de cuya plantilla formamos parte desde su apertura. Como en años anteriores este comienzo posestival va acompañado de cambios y proyectos de cara a la actividad asistencial, docente y a la preparación de nuestras jornadas de Fisioterapia. Sin embargo, septiembre también ha venido con otras novedades que ha hecho visible a nuestro hospital por motivos poco deseables.

En pleno agosto, alejados de física y mentalmente de nuestra tarea cotidiana, nos enterábamos por las redes sociales, e incluso por la televisión, de la noticia. Nuestro hospital estaba siendo investigado por supuesta filtración de datos  a centros privados. Los que sabían de dónde nos ganamos el pan nos informaban también de ello.

Los acontecimientos siguieron su curso y en este septiembre de nuevo hemos tenido notoriedad en los medios. Desgraciadamente no por la calidad de nuestra atención, por la profesionalidad de los trabajadores, por algún proyecto de investigación o por el inicio del la actividad docente pre y posgrado. De todo eso hay, pero de nuevo las irregularidades y la dimisión de nuestro gerente nos llevaron a la palestra. Precisamente este año, nuestro décimo aniversario, al que dedicamos una entrada hace unos meses. En ella loábamos al centro, su trayectoria, nos mostrábamos orgullosos de estar en él. Esto no ha cambiado, pero resulta inevitable sentirse contrariado. No se trata de culpar, no es nuestro cometido. Pero como ciudadano y empleado nos preocupa el funcionamiento de lo público, defendemos su carácter, como también hemos hecho en esta plataforma, más cuando se trata de la protección de datos personales en materia de salud. Además, nos sentimos si cabe más agraviados cuando el veleidoso devenir de nuestros pensamientos nos lleva al malpensar.  Resulta inevitable relacionar la situación de las listas de espera, como decíamos en otra ocasión relacionadas con la Fisioterapia pública, con un supuesto interés en buscar soluciones en la iniciativa privada. Táchesenos de suspicaces, pero cuando se derivan pacientes a un centro privado eludiendo mecanismos establecidos para ello y no se buscan alternativas con los medios propios, es eso, inevitable pensar en algún interés espurio.

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MIELOMA MÚLTIPLE Y FISIOTERAPIA

Un paciente nuevo solicita consulta. Nos cuenta que tiene dolores en columna y costal, lo que le lleva a pensar que la fisioterapia le puede ayudar. Tiene además síntomas propios de afectación del nervio mediano en el túnel del carpo. Otro paciente llega a una unidad hospitalaria de fisioterapia con debilidad generalizada para recuperar fuerza. Ambos comparten una enfermedad de la sangre, el Mieloma Múltiple (MM). El segundo acude con un diagnóstico. El primero aún no lo sabe.

Como en otras ocasiones el conocimiento de la patología, de los síntomas y signos que estudiamos en la universidad y que quizás olvidamos, de las señales de alarma, puede ser trascendental para el paciente que acude en primera instancia al fisioterapeuta. También el profesional que sabe el diagnóstico debe conocer los aspectos que rodean a la enfermedad. Nos damos cuenta de ello al ahondar en el problema del paciente.

El MM es una enfermedad de la sangre que provoca la proliferación de células plasmáticas anormales en la médula ósea. Con ello se compromete la función inmunitaria (en la que participan las células plasmáticas normales produciendo inmoglobulinas funcionales) y aparecen infecciones, se altera la producción de otras células como los eritrocitos (aparece anemia, con fatiga y palidez) o las plaquetas (aparecen hematomas o sangrado de encías, nariz). Las células anormales producen anticuerpos también anormales que pueden alterar la función renal (insuficiencia renal), como lo puede hacer la eliminación de calcio procedente de la destrucción causada por la infiltración de la médula ósea por las células plasmáticas. Esta destrucción también origina dolor óseo, más en columna, pelvis y tórax,  asociado al movimiento, que sólo aparece por la noche con el cambio de posición. La destrucción de hueso puede causar compresión medular en el caso de la columna vertebral (dolor severo, debilidad o parestesias en extremidades inferiores, incontinencia o alteración de función vesical o intestinal), aunque esta se debe más a un plasmacitoma (tumor localizado en el hueso). El calcio procedente del hueso puede provocar otros síntomas como anorexia, vómitos, estreñimiento, confusión, fatiga o debilidad muscular. La acumulación de anticuerpos anormales puede provocar amiloidosis, que puede afectar a los nervios, como el mediano provocando un síndrome del túnel carpiano, o parestesias.

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