BREVE EXPERIENCIA EN GESTIÓN

 

En tiempo estival se acumulan las vacaciones en muchos centros de trabajo, incluidos hospitales y unidades de fisioterapia del ámbito público y privado. Toca reorganizar para que los pacientes puedan seguir siendo atendidos. Además, los responsables, supervisores, coordinadores, jefes, o como quiera que se les llame, también tienen derecho a un merecido descanso. Y también hay que realizar su labor.

En esta coyuntura vacacional se nos propuso, quizás como último cartucho, suplir a la persona que comanda un equipo integrado en su mayoría por fisioterapeutas, además de algunos terapeutas ocupacionales, auxiliares y celadores. A la primera emoción de sorpresa, tal vez algo de agradecimiento, le siguieron sensaciones de compromiso con el resto de compañeros, de responsabilidad y de inquietud ante la posibilidad de no saber llevar a cabo aquello con un mínimo de solvencia. Todo se aderezó con una dosis de urgencia, y con ello cierto miedo escénico ante el nuevo papel, que pudo aplacar el autoconvencimiento de que lo hacíamos como contribución, favor o ayuda al equipo, y que los errores serían tratados con indulgencia.

Pues bien, tras dos semanas de ascenso imprevisto y reversible, volvemos a ser un fisioterapeuta raso. Las experiencias han de valorarse, seguro que con más justicia, con el tiempo, pero vamos a atrevernos a mostrar algunas de las reflexiones surgidas con esta.

Primero de todo, creemos en la dificultad que entraña la dirección de un grupo de personas cuando además se ejerce un puesto intermedio, sometido a presiones desde arriba y desde abajo. Se pueden generar muchas antipatías por tener que ser polea de transmisión de decisiones e imposiciones. Nuestra breve experiencia no ha cambiado este parecer aunque, dada la naturaleza de estas sustituciones, no hayamos tenido que padecer esos malos tragos. Hecho este reconocimiento también hay que decir que se puede hacer con más o menos justicia, equilibrio, cercanía, comprensión y defensa del grupo. Ahí están las capacidades innatas y adquiridas de los jefes.

Trabajar con otros profesionales, en este caso terapeutas ocupacionales o médicos rehabilitadores, nos ha ampliado la visión de lo que hacen, y no hacen, de la coordinación existente y de la que sería deseable, de la necesidad de comunicación entre los integrantes de un equipo que comparte pacientes. También hemos aprendido sobre el trabajo de auxiliares, de administrativos y de otros profesionales con los que circunstancialmente hemos tenido relación.

Hemos lidiado con la lista de pacientes en espera de fisioterapia, las dificultades y obstáculos en su manejo, y no hemos cambiado nuestro pensamiento expresado en otra entrada (1). No deberíamos asumir retrasos en ciertos procesos en los que para la fisioterapia tienen especial relevancia los tiempos sin plantearnos soluciones ya puestas sobre la mesa.

Desde un punto de vista humano hemos comprendido más si cabe la necesidad en empatizar y comprender problemas de usuarios, familiares y personal sanitario. Es difícil abstraerse de las peticiones de los mismos y, afortunadamente, no ha habido ocasiones en las que tuviéramos que desoírlas.

Una comprobación tangencial e inesperada ha sido el desempeño de algunas de la tareas en las que insistimos en la formación del Prácticum. Hemos dicho en más ocasiones que el rendimiento de los alumnos no es garantía de su ejercicio futuro profesional. Lo hemos comprobado con compañeros que fueron estudiantes y nos ha hecho pensar en la necesidad de modificar objetivos y formas.

Seguro que ha habido más. Pero, en definitiva, lo más sobresaliente es que hemos entendido mejor la tarea de un supervisor de fisioterapia y hemos corroborado la ausencia de formación que tuvimos y tenemos los fisioterapeutas, y tienen los estudiantes de Grado, en la importante faceta de la gestión. Y no será porque no se contempla en la ORDEN CIN/2135/2008 cuando habla de “habilidades de gestión clínica que incluyan el uso eficiente de los recursos sanitarios y desarrollar actividades de planificación, gestión y control en las unidades asistenciales donde se preste atención en fisioterapia” (2).

Como nos han comentado algunos colegas tal vez sería bueno que todos pasásemos en alguna ocasión por estos puestos. No sabemos si será para tanto, pero sí pensamos que deberíamos ser más conscientes del trabajo de los compañeros que realizan tareas de gestión, comprender su labor, a veces ingrata, sin que ello nos impida reclamar, pedir o exigir todo aquello que consideremos justo o necesario para el buen funcionamiento de los grupos y para la mejora de la asistencia en fisioterapia.

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Referencias

1. González García JA. Listas de espera y fisioterapia. En Fisioterapia http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2014/03/20/listas-de-espera-y-fisioterapia/. Acceso 3 de agosto de 2015.

2.González García JA. La gestión en fisioterapia. En Fisioterapia http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2011/11/17/la-gestion-en-fisioterapia/

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