LESIÓN IATROGÉNICA DEL NERVIO PERONEO

Hace ya varios años publicamos una entrada que relataba un caso clínico parecido. Se trataba de un déficit en la capacidad de extensión del pie y se apuntaba una causa indirecta. Ahora hablamos de la misma incapacidad pero debida a una causa distinta y relacionada con un procedimiento quirúrgico.

Podemos calificar la etiología del problema como yatrogénica. Las posiciones en las que se colocan a los pacientes durante los procedimientos quirúrgicos pueden provocar lesiones de distintos tipos. Ente ellas las nerviosas y, como una de las más comunes, la del nervio peroneo común (NPC). Este es especialmente vulnerable en su transcurso por el cuello del peroné, donde es muy superficial.

Una de las posiciones que pueden comprimir el NPC es la de Galdacano para la nefrolitotomía percutánea (NLPC). Consiste en que el urólogo hace una pequeña incisión, de aproximadamente un centímetro, en la espalda y se crea un túnel directamente en el riñón. Se hace en casos de litiasis renal para poder realizar una litofragmentación. Como  vemos en la ilustración los miembros inferiores se apoyan en perneras que pueden presionar al nervio peroneo.

El paciente presenta ya al día siguiente de la intervención parestesias y parálisis en extensión del pie contralateral al riñón intervenido. Una semana después comienza, por la persistencia de estos estas, fisioterapia. También se le confecciona una férula tipo boxia. Se interrumpió la fisioterapia por nueva intervención urológica al mes de la primera. Tras otro mes se reinicia la fisioterapia, constatándose una ausencia de actividad en flexión dorsal del pie afectado.

Tras seis meses del inicio del proceso se han producido avances constatables visualmente, con actividad de extensores de pie. Esto propicia una marcha más segura, y así lo relata el paciente. Estamos pendientes de estudios electromiográficos que definan la lesión y la posibilidad de recuperación. Quizás habrá que pensar en secuelas, o tal vez la recuperación continúe.

Se plantean en este caso distintas cuestiones. Dada la previsibilidad de las lesiones como esta se podría considerar si son prevenibles. El tiempo para realizar un estudio diagnóstico parece excesivo. Como fisioterapeutas nos interesa conocer la posibilidad de estas lesiones y otras más banales como consecuencia de posturas quirúrgicas y para las que no encontramos a veces explicación. Cabría plantearse cuestiones deontológicas (¿alentamos o frenamos las quejas del paciente?) o competenciales (¿informamos al paciente del pronóstico?). Como siempre, cada paciente es una oportunidad para reflexionar  y aprender.

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