Archivo de mayo, 2018

CARRERA TERMINADA, ¿FORMACIÓN COMPLETADA?

La formación del profesional es un contínuum, algo inacabado por su propia naturaleza. Ni todo se sabe, ni el conocimiento sobre una materia es abarcable en su totalidad por su constante dinamismo, por la aportación permanente de avances, descubrimientos y experiencias. Por tanto, la pregunta con la que abrimos esta entrada no deja de ser retórica.

Cuando terminamos nuestros estudios universitarios, ahora de Grado, antes diplomaturas o licenciaturas, se nos supone un saber, un conjunto de conocimientos capacitantes para ejercer una profesión. Al menos eso parece que se pretende, que esa es la intención de la dedicación al estudio y la práctica durante cuatro años. Sin embargo, hay un comentario repetido entre muchos estudiantes de distintas disciplinas. Ahora parece que la obtención de un título universitario sería un primer paso, al que ha de seguir el concurso en un máster si se quiere aspirar a, ya sí, un puesto de trabajo, de mayor o menor calidad.

Esta podría ser la situación de los egresados de las escuelas y facultades de Fisioterapia. Así lo recoge Tomás Gallego, para nosotros eximio profesor, al que hemos aludido en otras ocasiones en esta bitácora. Lo hace en una de las páginas de la revista “30 Días de Fisioterapia”, publicada por el Colegio de Fisioterapeutas de Madrid en este mayo. Hace una recomendación a los recién titulados, que no es otra que hay que ser crítico con la formación posgrado que se pretende. Quizá porque este potencial cliente de tanta oferta formativa es el más vulnerable e impresionable. No podemos sino manifestar acuerdo con esa idea central de su discurso. Lo hemos dicho aquí en distintas ocasiones. Y ahora que una nueva hornada de fisioterapeutas saldrá al mercado laboral, nos parece buen momento para recordarlo.

Tal vez también hay que plantearse si los novicios fisioterapeutas han sido imbuidos de ese necesario espíritu crítico. Para adquirirlo hace falta un armazón analítico que se ha de cultivar, creemos, en el pregrado. Este permitiría conocer el soporte de los procedimientos, las técnicas, los enfoques, los métodos que se pudieron ver de soslayo y que, supuestamente, precisarían una mayor profundización para ser dominados en la práctica clínica, investigadora o de gestión.

Del anterior párrafo se colige otro asunto que no, por reiterado, nos parece vano evocar. Es evidente que, como dijimos al principio, la formación es una necesidad, una obligación ética, un valor y un derecho de los profesionales. No terminamos la carrera con conocimientos acabados. Además, estos progresan, cambian, se renuevan, y es necesario leer, compartir, reaprender, recordar,…para lo que realizamos formación formal e informal. Pero eso no nos ha de hacer irreflexivos ante el hecho de que el tiempo disponible en el Grado, teóricamente 240 créditos ETCS, es decir, un mínimo de 6000 horas de formación, es más que suficiente para adquirir las competencias que, por otro lado, figuran como obligadas en el adquirente del título de fisioterapeuta en la correspondiente orden ministerial. Por eso, para terminar, insistimos en la necesidad de ese talante crítico como inapelable para el discernimiento del valor de la maraña de oferta formativa posgrado. Pero también para promover un aprovechamiento de la formación pregrado, de tal forma que mucha de esa formación adicional sea innecesaria.

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#FTP18

Como en el pasado, titulamos una entrada con una etiqueta, en este caso la del I Congreso Internacional de Fisioterapia, organizado por el Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña y celebrado del 4 al 5 de mayo de 2018. Sin que pasen más días queremos dejar constancia de algunas reflexiones espontáneas antes de que el paso del tiempo nos haga desmemoriados o las impurifique.

No pretendemos hacer un repaso detallado de lo vivido. Llevaría mucho tiempo y nos perderíamos en la esencia de lo que queremos transmitir. No pretendemos describir la ingente cantidad de contenidos, conocimientos, datos vertidos por ponentes y conferenciantes. La organización parece tener la pretensión de crear un repositorio seguro que más fiel que el que podamos nosotros hacer. Además, el formato elegido proponía una gran diversidad de eventos dentro del congreso que nos invitaba a elegir entre múltiples opciones simultáneas.

Esa forma de distribución de las exposiciones era precisamente una de las novedades para nosotros. El Congreso se organizó en dos jornadas, pero adicionaba días previos y posteriores para actividades de formación. Los días propiamente congresuales albergaron toda una suerte de ponencias, clases magistrales y comunicaciones orales, visionado de carteles, talleres y exposiciones comerciales. La página web detallaba todo, con sus horarios, y además se dispuso de una aplicación para teléfonos inteligentes y tabletas que informaba de las actividades y enviaba mensajes con noticias relevantes. Sin duda, se dejaba notar el trabajo de meses por parte del personal del Colegio catalán. Los que hemos participado en la organización de jornadas profesionales sabemos de ello y no queda otra que agradecer ese enorme esfuerzo en pro del desarrollo de la Fisioterapia.  Se ha tratado, en nuestra opinión, y sin desmerecer en absoluto otros encuentros de la profesión, de un hito histórico, un precedente, que deja huella por sus dimensiones y la calidad de los fisioterapeutas que expusieron su conocimiento y experiencia.

La simultaneidad aludida antes hacía que se tuviera que ser muy selectivo. Se sucedían las actividades en multitud de salas y había que ir cuadrando horarios. Así lo hicimos, junto con los compañeros de Fisioeducación, distribuyéndonos por las salas para poder aprender y divulgar algunos contenidos a través de Twitter con la etiqueta que titula esta entrada. No tuvimos la oportunidad de asistir a las clases magistrales, pero ponencias y comunicaciones satisficieron nuestra limitada disponibilidad atencional.

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