Posts etiquetados con ‘Fisioterapia basada en pruebas’

SERVIDUMBRE CIENTÍFICA

A veces el tiempo nos hace perder la perspectiva de las cosas. O distorsionarla. La Fisioterapia, entendiendo como tal al cuerpo de integrantes de instituciones académicas y a los colegios profesionales, ante la necesidad de reconocimiento y cimentación de una joven disciplina, se subió al carro de la Medicina Basada en Pruebas (o evidencias). Lo hizo de forma entusiasta, empujada por una corriente dominante en las profesiones sanitarias. Pudo ser necesario, incluso inevitable, pero en el camino quizás no consideramos algunas peculiaridades de nuestra profesión.

En una reciente publicación en su bitácora Carlos López Cubas aludía a las diferencias entre el contexto investigador y la realidad de los pacientes que acuden al fisioterapeuta (o a cualquier otro sanitario). Titulaba la entrada Crisis científico-clínica, y explicaba somera pero acertadamente las discrepancias entre el objeto y la muestra de un estudio y un paciente de cualquier hospital o clínica. En efecto, la cantidad de variables que rodean al paciente y a la intervención hace difícil su control, tal y como se pretende en un ensayo bien diseñado. En los estudios se trata de minimizar los sesgos y normalizar las distintas situaciones, algo poco accesible en la cotidianidad de la fisioterapia.

Nosotros hicimos una reflexión al respecto en un editorial de la revista fisioGlía (1), parte del cual  rescatamos aquí para consideración del lector:

“La Fisioterapia Basada en Pruebas (FBP), así preferimos llamarla algunos, se ha convertido en el paradigma de la fisioterapia científica, virtuosa, adecuada, útil. Como remedo del movimiento en la Medicina, pensamos que era la manera de buscar el reconocimiento y el respeto de las demás disciplinas y el camino para manifestar nuestra valía. Muchos, entendemos que con buenas intenciones, asumieron con un ímpetu extremo los principios de la FBP. Así, se comprueba en algunos comentarios cómo se busca una consideración rigurosa de lo afirmado en los estudios publicados. Quizás eso haya llevado a perder de vista que cuando se habla de aplicar los resultados de la investigación a la práctica se dice también que la experiencia del clínico, el contexto y las preferencias del paciente juegan un papel tan o más importante que lo primero. Todo eso es práctica basada en evidencias. Sus precursores ya lo dijeron, aunque el tiempo haya hecho perder esa noción a muchos. (más…)

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CIENTIFICISMO EN FISIOTERAPIA*


La Fisioterapia es, decimos, una disciplina científica. Lo afirmamos solemnemente, nos enorgullecemos de ello, a sabiendas, conscientemente, de que eso nos lleva a la categoría superior y al reconocimiento por las demás disciplinas. Partiendo de esa premisa nos afanamos en discusiones sobre nuestras competencias o exponemos los supuestos logros de nuestras intervenciones. Lo que no tenemos tan claro, en nuestra opinión, es lo que eso implica.

Hace unos días leímos una breve conversación en Twitter sobre la fundamentación científica de un técnica de la que se había realizado formación también recientemente. Se cuestionaba a la formadora cuando no hay publicados estudios que respalden sus enseñanzas. No es nuestro objetivo dilucidar la valía “científica” o no de lo que se expuso sino utilizarlo como ejemplo del galimatías al que a veces nos lleva nuestro afán o nuestro desdén por el cientificismo.

Según el diccionario de la RAE el cientificismo, en una de sus acepciones, es la “teoría según la cual los únicos conocimientos válidos son los que se adquieren mediante las ciencias positivas”. También es, en otra acepción, la “tendencia a dar excesivo valor a las nociones científicas o pretendidamente científicas”. La primera es más descriptiva, la segunda más valorativa. En todo caso, pensamos, hay muchas prácticas dentro de la fisioterapia que cuentan con el aval que otorga el haber sido sometidas a estudios de validez, de mayor o menor alcance, con mayor o menor relevancia clínica. Otras muchas, al contrario, se enseñan y consideran como efectivas sin ese aval. O, lo que parece preocupante, cuando el método científico ha puesto de manifiesto su ineficacia. Estas circunstancias no son, ni mucho menos, propias de la Fisioterapia. Se dan en Medicina, Enfermería u Odontología, por nombrar algunas.

Las pruebas, desafortunadamente llamadas evidencias, son necesarias si se quiere ser científico. Eso supone un esfuerzo por parte de unos en pensar, elaborar y ejecutar estudios que las obtengan. El que lo haya hecho, o conozca el procedimiento, sabe lo arduo, prolijo y hasta costoso que puede llegar a ser. Por eso, los que lo valoran, se sienten más atañidos y agraviados por los que consideran el cientificismo en la segunda acepción de antes. El otro extremo, al que ha derivado una corriente de pensamiento en Fisioterapia, es desacreditar todo aquello que no haya sido previamente comprobado con el rigor del método científico, en una interpretación “extrema” de la Medicina Basada en Evidencias (MBE), o más extensamente denominada Atención Basada en Pruebas (ABP). Estos se encuadran en el cientificismo según la primera acepción.

La Fisioterapia, y las demás disciplinas sanitarias, deben encontrar un equilibrio entre estas dos posiciones. De hecho, lo natural es tender al mismo aún permaneciendo las posturas encontradas. La definición primigenia de la MBE incluye las preferencias y expectativas del usuario y la experiencia del clínico. En su espíritu está, por tanto, considerar el conjunto de conocimientos de este último, explícitos pero también implícitos, y su pericia. El resultado final es la fundamentación de nuestros actos y el discernimiento del origen de sus consecuencias. Con ello evitaríamos reincidir en errores terapéuticos y diagnósticos, promocionar procedimientos que no han sido comprobados mínimamente y sucumbir ante el embaucamiento se supuestos sabios que carecen de respaldo científico. Los fisioterapeutas más ejercitados saben de todas estas circunstancias. También saben que se reiteran las practicas y enseñanzas que no se someten al tamiz de la ciencia y que han adquirido crédito sin base en resultados comprobados. Por ello, una vez más, apelamos al sentido crítico, construido con metodología y a que, los que se dedican a la docencia se lo transmitan a los futuros fisioterapeutas como una competencia inexcusable.

*Artículo originalmente publicado en fisioeducacion.net

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Categorias: Práctica clínica

ES LA BIBLIA

 

La biblia, además de ser un libro religioso, es también, según el diccionario, una “obra que reúne los conocimientos o ideas relativos a una materia y que es considerada por sus seguidores modelo ideal”. Así, cuando se usa la expresión que titula esta entrada, nos referimos a algo ideal, sea conocimiento, procedimiento u opinión.

En una conversación ordinaria, entonces, decir que esto o aquello “es la biblia” quiere significar que es algo incuestionable o que debería serlo, sin someterse a reflexión o crítica. Podemos decir que eso que se dice, hace o piensa es evidente. Lo evidente es lo cierto, indudable, que se da por supuesto. Algo muy distinto a la poco afortunada traducción del inglés evidence, cuando hablamos de la pruebas necesarias procedentes de la investigación para que un procedimiento terapéutico o diagnóstico sea considerado como válido. Además, en ciencia, lo probado no llega a ser evidente sensu stricto, pues está siempre sometido a revisión.

Bien, tras esta contextualización lingüística, se entenderá nuestra sorpresa cuando en el curso al que aludimos en la entrada previa escuchamos a un profesional sanitario utilizar la expresión de “es la biblia” refiriéndose a la pertinencia de administrar o administrarse una medida antiinflamatoria en presencia de inflamación. Obviando así la fisiologicidad del proceso inflamatorio. No es nuestra intención discutir sobre si esto es correcto o no, o si depende de otras circunstancias. Este es un tema de debate recurrente en Fisioterapia y buen caldo de cultivo para las posturas naturalistas. Lo sustancial para nosotros aquí es la posición de afirmación taxativa, apodíctica de este y otros profesionales sanitarios. Como lo dicho en la biblia para el creyente se toma algo como dogma. En Fisioterapia conocemos muchos ejemplos de posturas cerradas, de escuelas, de marcos conceptuales propios que se asumen y no se someten a juicio reflexivo, constructivamente crítico. Se cree evidente lo aprendido, ideado, pensado, sin tener “evidences” (o sea, pruebas derivadas de la investigación). O desconociéndolas u obviándolas cuando refutan, desmienten o desaprueban nuestro proceder. O cuando, como la biblia, son palabra de un dios por el que sentimos admiración reverencial.

El ser humano se mueve mejor en el terreno de la certidumbre, le molesta la duda como el caminar por un terreno pantanoso, se puede sentir cómodo asentado en posiciones dogmáticas. Lo malo, o bueno, es que la ciencia es ajena a la certidumbre aunque no ceje en  el intento de aspirar a ella. Por eso a veces no entendemos como se puede creer “en las biblias”.

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VARIABILIDAD EN LA PRÁCTICA CLÍNICA

En estos tiempos de estío es habitual ver como en los centros donde se prestan servicios sanitarios, como en otros, hay cambios en las plantillas debido al periodo vacacional de unos y a la contratación de personal para sustituir a aquellos. Y esto a pesar de los omnipresentes recortes, tanto en sanidad pública como privada.

El lector se puede preguntar a qué se debe esta aparentemente banal constatación. Sin embargo, no parece difícil hilar esas palabras con el fenómeno de la variabilidad en la práctica asistencial. Aunque esta se da, creemos, en todas las profesiones del sector, vamos a reflexionar sobre su presencia en la Fisioterapia. No son excepcionales en nuestros pacientes expresiones como “tu compañero lo hacía de otra manera”, “cada uno tiene su forma de trabajar” o la más drástica “sois como de la noche al día”. No entramos a valorar cuál es el mejor abordaje, tratamiento, enfoque. Lo relevante es que, más por los motivos expuestos al comienzo, un paciente con un problema concreto que acude a fisioterapia recibe atenciones a veces percibidas como diametralmente opuestas. En otras ocasiones las diferencias no serán tan extremas pero también existirán.

Como dice Molina Arias (1) “La variabilidad en la práctica médica es un fenómeno íntimamente ligado a la Medicina que se traduce en la desigualdad de dotación o de utilización de los diferentes recursos sanitarios entre distintas áreas geográficas o entre niveles asistenciales”. Idealmente la variabilidad “traduciría la adaptación de los recursos y conocimientos del sistema a las necesidades particulares de cada paciente“. Sin embargo, el mismo autor repasa las posibles causas de la variabilidad: diferencias del estado de  salud de la población, diferencias en la utilización de los  recursos por la población y diferencias en la práctica profesional. Nos interesa sobre todo la última. Y más uno de sus desencadenantes: la incertidumbre y/o discrepancia sobre el uso correcto de los distintos procedimiento terapéuticos y diagnósticos. Las disciplinas sanitarias no son ciencia exacta, se dice, y,  a pesar de pretender basar su actuación sobre el paciente en el conocimiento generado de manera científica, muy a menudo lo hace “constituyendo un acto interpretativo basado en experiencias propias, de otros colegas o en conocimientos con bajo grado de evidencia demostrada” (1).

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ACTITUD CRÍTICA Y FISIOTERAPIA

 

La actitud en constructo psicológico inobservable que incluye una valoración de aquello sobre lo que tenemos la actitud, el “objeto de actitud”. Al no ser observable las actitudes hacia algo o alguien se infieren de la respuesta que nos provoca. Esa respuesta puede ser cognitiva, emocional o conductual. 

Si hablamos de actitud crítica nos referimos a aquella que nos lleva a analizar al “objeto de crítica” de una forma consciente, más allá de lo superficial o inmediatamente accesible y de lo supuesto o dogmático. Con esta actitud pretendemos llegar a un juicio razonado, analítico, imparcial, en un intento de acercarnos a la verdad.

Los que pretenden una actitud crítica, por tanto, habrán de tener un conjunto de pensamientos y creencias (cogniciones), emociones y comportamientos que les lleven a no aceptar supuestas verdades, cuestionarse sus conocimientos y los ajenos, someter al juicio los mismos, todo en un intento de alcanzar un conocimiento objetivo de los hechos, aceptable por una colectividad que se base en los mismos criterios.

Si nos atenemos a esos presupuestos la actitud crítica es deseable como elemento guía en una disciplina científica. Cierto que sería más cómodo la aceptación de dogmas, creencias o posturas incuestionadas. Pero esto supondría el estancamiento o freno para el avance hacia nuevos conocimientos o la remoción de los establecidos. Una actitud crítica implica inquietud, debate, controversia o polémica. Sin embargo, creemos que es necesaria, imprescindible para progresar, crecer, desarrollarse. Supone una vacuna contra las verdades establecidas o el conocimiento replicativo. Es una defensa ante cualquier intento de instruir, influir o inculcar opiniones o conocimientos de forma interesada o sesgada.

La Fisioterapia es una disciplina joven y con muchos jóvenes. Quizás por ello pensamos que requiere sobre todo de actitud crítica. Es fácil dejar paso a lo innovador, lo atractivo, lo vistoso, lo impresionante sin un tamiz lo suficientemente fino que nos haga pensar un poco más en profundidad. Los recién incorporados a las profesión, ávidos de habilidades y conocimientos, son especialmente vulnerables ante técnicas con supuestos resultados espectaculares, gurúes o nuevos procedimientos. Por ello es vital, al menos para los fisioterapeutas involucrados mínimamente con su trabajo y para los profesionales noveles participar de esta predisposición hacia la crítica. Y también que los docentes se sientan concernidos en inculcar esta actitud a sus alumnos. (más…)

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SOBRE LA ACUPUNTURA

Esta entrada será breve y fácil. Y nada meritoria. Sólo pretende promover la difusión de otra entrada de una bitácora “amiga”. Esto no es nada habitual ni regular. Pero para algo están las excepciones. Y esta merece serlo.

Por la temática y por el contenido. Rubén Tovar, con su elocuencia habitual, convence con argumentos, con tranquilidad y con prudencia. Como en otras ocasiones eleva, en calidad de fisioterapeuta, la consideración de nuestra profesión. Siempre habrá detractores, máxime tratándose de un tema tan controvertido y, por qué no recordarlo, tan crematístico. Pero vale de tanta charla. Para el interesado la entrada está en http://rubentovar.blogspot.com.es/2012/04/acupuntura.html.

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OTRO PRODUCTO SOBRE PRUEBAS

En otra ocasión hemos hablado de Guiasalud, un organismo que reune a las 17 Comunidades Autónomas y que pretende la aplicación de prácticas basadas den pruebas o evidencias. Dentro de este portal hay jugosos apartados, con herramientas y recursos de diversa índole pero todos interesantes.

Nos hemos fijado en uno de ellos, “Otros productos basados en evidencias”, que ofrece un apartado de búsquedas sobre estos, tanto en castellano como en inglés. Mediante el buscador se rastrean bases de datos evaluadas por GuíaSalud. En el caso del buscador en castellano el motor de búsqueda interroga sobre preguntas clínicas a, entre otras, Perlas Cochrane, Fisterra, Preevid (Murcia Salud), o CATs (Hospital de Donostia). En inglés realiza búsquedas en múltiples CAT de interés para el fisioterapeuta.

Como ejemplo sencillo, en el buscador en castellano escribimos “fisioterapia” y nos muestra 77 documentos de respuesta a cuestiones en las que la fisioterapia está implicada.

Un elemento más, de fácil consulta, gratuito, que puede fomentar una práctica fundamentada en conocimiento actualizado o en la que constatar al apoyo o falta del mismo a nuestras intervenciones.

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FORMACIÓN EN BASES DE DATOS

Hemos aludido en multitud de ocasiones a la necesidad de fundamentar nuestras actuaciones como profesionales sanitarios. Un paso ineluctable es la búsqueda del conocimiento actualizado, publicado habitualmente en revistas de divulgación científica. Pero para ello han de adquirirse habilidades que hagan eficiente la pesquisa. Eso es lo que se pretende con la actividad formativa que presentamos ahora.

El Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) ha decidido incluir entre sus actividades formativas el curso “Fisioterapia Basada en Pruebas: bases de datos biosanitarias”, y del cual seremos docente. Nuestro objetivo será el manifestado en muchas ocasiones en esta bitác ora , es decir, facilitar el uso de una herramienta imprescindible para justificar nuestras prácticas y aumentar nuestro conocimiento en fisioterapia y en las demás ciencias básicas y aplicadas.

La búsqueda de información es necesaria para cualquier proceso de investigación, la revisión de las tecnologías sanitarias o la elaboración de protocolos. Es también, como reza el título del curso, un elemento esencial en la Atención Basada en Pruebas (ABP) o Evidencias, marco de referencia en la asistencia sanitaria actual.

El CPFCM abrirá el plazo de inscripción el 14 de marzo. El curso se desarrollará en dos jornadas, el 14 y el 28 de abril, en horario de 9 a 14 y de 15 a 18.30 horas. El fisioterapeuta interesado puede informarse en la página del CPFCM.

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¿FISIOTERAPIA INEFICAZ? (y II)

Hemos visto en la entrada anterior como la utilización de una parte muy importante de  tecnologías y procedimientos terapéuticos adolece llamativamente de falta de apoyo en pruebas solventes procedentes de estudios controlados. La Fisioterapia no escapa a esta circunstancia aunque se pueden buscar explicaciones y proponer cambios que mitiguen esa situación.

Si recapitulamos vimos como una gran mayoría de tratamientos carecen de soporte científico sólido, entendido este como el emanado de los ensayos controlados aleatorizados. Ello no implica que no tengan base científica alguna, pues hay otros tipos de estudios que apoyan las intervenciones a la espera de nuevos descubrimientos. A la par, tal y como refleja el estudio de Serrano-Aguilar (1), una parte muy considerable de los tratamientos aplicados en el contexto descrito en su trabajo se habrían hecho con terapias físicas no validadas. Esto supone un gasto para la sanidad pública calculado a través de los datos  de los que disponían. Así, si se había aplicado LÁSER en mil ocasiones a 1 euro, se habrían gastado 1000 euros sin base científica, de manera ineficiente y sin poder obtener beneficio para el perceptor del tratamiento. Además, no se tendrían en cuenta otros costes, como los derivados del absentismo o del transporte sanitario, ni los de aplicaciones en otras regiones corporales distintas a las recogidas por el estudio.

Si el lector conoce nuestro parecer habrá deducido, por entradas más antiguas, que defendemos la utilización de las pruebas derivadas de la investigación en Fisioterapia (la aplicación de la Atención Basada en Pruebas o Evidencias). También hemos reconocido las dificultades que ello conlleva en nuestra disciplina por las características inherentes a muchas de sus técnicas, aunque esto no ha de suponer un pretexto para la ausencia de cientificidad.

Por ello hay que reconocer que las conclusiones del estudio se Serrano-Aguilar y cols. denuncian una situación, a nuestro entender, difícilmente discutible. Las terapias físicas referidas como inútiles o cuestionables (estimulación eléctrica, el LÁSER, la iontoforesis y la magnetoterapia) se aplican de manera sistemática y generalizada en muchas unidades hospitalarias, centros de salud y otros establecimientos sanitarios, públicos y privados. Existen muchos estudios que abordan su eficacia y revisiones que las discuten basándose en ensayos de deficiente calidad metodológica. Por ello, a falta de pruebas con cierta fortaleza, amparados quizás en la incertidumbre y, sobre todo, en un uso incuestionado, rutinizado y acrítico, se siguen utilizando de forma indolente. Con ello nos alejamos del paradigma que no por imperante, al menos de manera teórica, es el que debería guiarnos, el de la Atención Basada en Evidencias. Así que, como hemos dicho, no debemos desoír la información del estudio en cuestión.

Pero, creemos, las conclusiones no son en absoluto sorprendentes. Sabemos de la inutilidad de muchas de nuestras intervenciones. Y, como muchos pensamos, es éticamente reprobable. Nos choca cómo se siguen enseñando en algunas universidades intervenciones que luego no están presentes en la práctica cotidiana o que carecen de eficacia comprobada. Las leyes que regulan el trabajo de cualquier profesional sanitario y los códigos deontológicos son obviados en el momento en que no nos amoldamos al “actual estado de la ciencia”.

Sin embargo, y he aquí un aspecto clave que quizás ha sido pasado por alto, comprensiblemente, por Serrano-Aguilar, Kóvacs y demás autores del estudio. En el contexto en el que esas prácticas han sido computadas los fisioterapeutas no son decisorios sobre la contingencia de su aplicación. Pensamos que es esta una situación absolutamente irregular e incomprensible que genera un inadecuado uso de recursos y un conflicto moral inasible que puede tener implicaciones en la atención sanitaria. No se trata de evadir nuestra responsabilidad como los profesionales encargados de la gestión de las terapias físicas, sino de aclarar las circunstancias en las que, fruto de una prescripción, el sistema impone un procedimiento de dudosa eficacia.

Por otro lado, en el trabajo se incluye únicamente la fisioterapia aplicada en centros privados con concierto con la sanidad pública, y esto merece alguna apreciación.  En nuestra experiencia en este tipo de centros serían variables a considerar el tiempo de aplicación de la terapia y el personal, en cuanto a disponibilidad y cualificación. Estos factores tienen peso en un entorno donde el beneficio económico es clave, y ello podría afectar a la forma de aplicar lo procedimientos de fisioterapia y, con ello, a los efectos pretendidos de los mismos cuando estos sí tienen aval científico.

Para terminar, es para nosotros preocupante que la Fisioterapia, que es en definitiva de lo que se habla, pueda verse perjudicada por interpretaciones parciales de este, por otro lado, necesario estudio. Estamos convencidos de los beneficios que nuestra profesión puede aportar a la sociedad y de la potencialidad de sus profesionales truncada en multitud de ocasiones por un sistema continuista. Quizás por ello este estudio sirva para espolear a los gestores y a los profesionales en una práctica acorde con las exigencias del momento.

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Referencias

1. Serrano-Aguilar P, Kovacs FM, Cabrera-Hernandez JM, Ramos-Goni JM, Garcia-Perez L. Avoidable costs of physical treatments for chronic back, neck and shoulder pain within the Spanish National Health Service: a cross-sectional study. BMC Musculoskeletal Disorders 2011, 12:287.  doi:10.1186/1471-2474-12-287. PMID: 22188790 [PubMed - as supplied by publisher].

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MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA 2.O

Nuevo portal con recursos bajo licencia Creative Commons y, por tanto, de uso público, que contiene vídeos y presentaciones sobre la medicina basada en pruebas. Se pretende dar a conocer de una forma amigable este enfoque de prestación de servicios de salud.

La Medicina Basada en la Evidencia (MBE) consiste en el uso consciente, explícito y juicioso de las mejores pruebas provenientes de la investigación para atender a cada paciente de manera individual. Utiliza las pruebas como base de la actuación aunque no es el único criterio, pues tiene en cuenta las experiencias y expectativas del paciente así como el contexto de la intervención terapéutica, diagnóstica, pronóstica y de prevención.

Por hacer extensivo el término a todas las disciplinas sanitarias preferimos hablar de Atención Basada en Pruebas (ABP). Nos inclinamos más, como se puede ver, a usar la palabra prueba, o mejor en este contexto, pruebas. Esta se ciñe fielmente, en castellano,  a lo que se quiere expresar, la demostración, el indicio o la muestra de algo, más que a lo evidente, que no requiere demostración alguna.

El criterio de prueba se considera hoy como el primordial a la hora de elegir una intervención. Eso al menos de una forma teórica o políticamente correcta. La actuación adecuada al actual estado de la ciencia se esgrime como un precepto y una necesidad en textos legales y códigos deontológicos. Sin embargo, en la práctica, usamos otros muchos criterios en el trato de nuestros pacientes. Así, nos basamos, especialmente, en la experiencia, pero también en la efervescencia de una nueva técnica, en la eminencia de quien nos propone una nueva intervención, o en la gerencia, como no, en tiempos de contención de gasto. En cualquier caso, todas estas formas de actuación no son excluyentes y habitualmente se combinan. Así, un gestor puede tener noticia de que el ultrasonido aplicado en fisioterapia es o no eficaz, y decidir la adquisición de aparataje del mismo. Igualmente, puede evidenciarse la eficacia de la punción seca en trastornos musculares y el gestor, o el fisioterapeuta que conoce los estudios, publicados por un eminente colega, decidir subencionar o aplicarse en, según el caso,  un curso sobre esa técnica.

Idealmente, mediante la aplicación de la ABP se conseguirá ser más eficaz, se usarán mejor los recursos, las inervenciones serán de más calidad y se disminuirá la variabilidad de las  mismas. No parece adecuado que ante un mismo proceso las respuestas sean muchas veces tan distintas y de eficacia probada tan dispar.

La página que destacamos aquí nos ofrece distintos medios por los que conoceremos este paradigma de práctica clínica, como las aportaciones de la ABP, cómo localizar recursos de información, la evaluación crítica o cuestiones sobre estadística. La Fisioterapia Basada en la Evidencia cuenta con una representante en el mundo virtual, ya tradicional, y conocida por muchos fisioterapeuras. Se trata de PEDro (Physiotherapy Evidence Database), producida en Australia. Como otras, estas fuentes de información han de servir para mejorar la calidad de nuestras intervenciones.

Enlace a Medicina Basada en la Evidencia 2.0.

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CRÍTICA A LA PRÁCTICA NO BASADA EN PRUEBAS

Cuando nos sometemos a una intervención sanitaria suponemos que tal intervención cuenta con el aval de la comunidad clínica y está fundamentado su uso en una eficacia demostrada. La ciencia, su método, sirven, suponemos, como base para su aplicación. La autoridades, además, son garantes de que las cosas son así. Pero, ¿es eso una certeza? Lamentablemente no. La ciencia no aporta certezas. Lo sorprendente es que esa “certeza” no se busque y que los profesionales no seamos críticos ante muchas de nuestras intervenciones.

When we submit to a health intervention we assume that this intervention has the backing of the clinic community and their use is based on a proven efficacy. Science, its method, is used, we assume, as a basis for implementation of health care. The authorities are also guaranteeing that things are well. But is it a certainty? Unfortunately not. Science does not provide certainty. What is surprising is that this “certainty” is not looked for by the professionals and that we are not  critical of many of our interventions.

Lorsque nous soumettre à une intervention de santé, nous supposons que cette intervention a le soutien de la communauté et de leur utilisation clinique est basée sur une efficacité prouvée. La science,de sa méthode, nous assumons, en tant que base pour la mise en œuvre. Les autorités doivent également garantir que les choses sont bien. Mais est-ce une certitude? Malheureusement non. La science ne donne pas de certitudes. Ce qui est surprenant est que cette “certitude” que l’oeil ne sont pas professionnels et ne pas être critique à l’égard de beaucoup de nos interventions.

Diario Médico (1) se hace eco de un estudio publicado en la revista Spine (2), y en el que han participado autores españoles, sobre la insistencia y persistencia en tratamientos de dudosa eficacia en el caso de lumbalgia mecánica o inespecífica. Hacen hincapié en los tratamientos no farmacológicos, incluyendo intervenciones quirúrgicas que se mantienen como práctica cotidiana, e incluso se incrementan (como la fusión vertebral), cuando las pruebas cuestionan su efecto beneficioso. Escandaloso sería en otros ámbitos mantener algunas prácticas cuando, además, son más costosas.

Este trabajo, además de su valor en sí en cuanto a la crítica del abordaje de una patología específica, ha de servir como llamada a invertir el proceso en el que una técnica, práctica o tecnología se implanta en los sistemas sanitarios sin pasar por el tamiz de la eficacia y eficiencia probada. Este proceso es más peligroso si sólo se evalúa lo comercializable y no las técnicas quirúrgicas, también sometidas a presiones comerciales. En el caso de la Fisioterapia contamos con la “ventaja” de que el resultado de la aplicación de técnicas no probadas científicamente no pone en riesgo vital al usuario o paciente. Sin embargo, ello no debería ser impedimento para promover la adecuación e implantación de las normas que conlleven la justificación científica de nuestra actuación en condiciones de seguridad y eficacia demostradas. Desgraciadamente son muchas las prácticas que no se evalúan, con rigor científico, antes de su prestación y, quizás peor, tampoco se auditan sus resultados. No sólo se pone en peligro la mejora del paciente sino también la viabilidad del sistema de prestación sanitaria.

No debemos, en Fisioterapia, sonrojarnos por estos déficits, pues son los mismos, como hemos visto, que acucian a muchas intervenciones. En la 4ª edición de Clinical Evidence se afirmaba de un 48% de las intervenciones tenían eficacia desconocida, un 21% eran probablemente beneficiosas y sólo un 15% podían calificarse como beneficiosas. Así pues, el camino es largo y especialmente escabroso, por sus particulares condiciones, para la Fisioterapia. Pero no deberíamos demorarnos en cuestionarnos algunas de nuestras intervenciones para promover su aval desde el punto de vista científico. No se trata de ser cientificista estricto, sino de tener claro qué es lo que hacemos, conocer su alcance y desgranar los efectos de las técnicas en sí de los otros que conlleva cualquier tratamiento como el placebo, el efecto interés o la progresión natural (sobre los elementos que intervienen en el resultado de un tratamiento ver esta entrada).

Nota: en la entrada “El cuestionamiento como necesidad” retomamos esta cuestión en relación con la diafribrolis percutánea o crochetage.

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Bibliografía

1. Plaza, JA. Diariomedico.com. [En línea] 18 de marzo de 2009. [Citado el: 24 de marzo de 2009.].http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/reumatologia/es/desarrollo/1200967.html.

2. Carragee, Eugene J.; Deyo, Richard A.; Kovacs, Francisco M.; Peul, Wilco C.; Lurie, Jon D.; Urrútia, Gerard; Corbin, Terry P.; Schoene, Mark L. Spine. 34(5):423-430, March 1, 2009.


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NUEVO RECURSO PARA LA PRÁCTICA BASADA EN PRUEBAS

El Ministerio de Sanidad y Consumo ha lanzado excelenciaclinica.net, un nuevo recurso para acceder a la información basada en las mejores pruebas científicas disponibles para la aplicación de cuidados sanitarios.
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