Posts etiquetados con ‘Punción seca’

CONSENTIMIENTO INFORMADO, ¿SÍ O NO?

 

En las pasadas Jornadas Nacionales de Dolor Miofascial, celebradas el 22 de mayo en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, se abordaron distintos aspectos de esta alteración muscular. Especial interés despertó en nosotros, y creemos que fue compartido por los asistentes, un aspecto nada técnico. Se trata de la necesidad del consentimiento informado cada vez que se pinche a un paciente.

Si no interpretamos mal, tras la magnífica y amena explicación del abogado especialista en Derecho Sanitario Javier Moreno Alemán, todo acto de punción seca debe ir precedido del consentimiento informado escrito. De no ser así, correría peligro el amparo proporcionado por el seguro de responsabilidad civil en caso de reclamación legal.

La LEY 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, recoge en el capítulo I, artículo 2, que “toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter general, el previo consentimiento de los pacientes o usuarios. El consentimiento, que debe obtenerse después de que el paciente reciba una información adecuada, se hará por escrito en los supuestos previstos en la Ley”. La misma disposición define el consentimiento informado como “la conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en el pleno uso de sus facultades después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud”. El consentimiento informado, según dice el artículo 8.2, capítulo II, “será verbal por regla general. Sin embargo, se prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente”.

Entonces, ¿qué podemos decir sobre el consentimiento informado en fisioterapia?, ¿qué decir en los procedimientos invasivos? En la práctica cotidiana de la fisioterapia asistencial no parece necesario incrementar la carga burocrática con consentimientos escritos. Pero debemos tener meridianamente claro que el consentimiento verbal es preceptivo. Este se supone implícito en todo acto al que se somete el usuario, pues el hecho de recibir cualquier intervención diagnóstica o terapéutica es, en principio, voluntario.  Pero, como dice la ley, también se presupone que el profesional explica el procedimiento, su objetivo, sus complicaciones, sus posibles efectos adversos y las alternativas si las hubiera. Por tanto, consentimiento informado siempre. Será verbal por defecto y en caso de conflicto en esta materia siempre se supondría, entendemos. Otra cosa es que lo reflejemos explícitamente en la historia clínica por rigor o suspicacias por el perfil de usuario.

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PINCHEMOS

La Fisioterapia, con el loable propósito de acrecentar su arsenal terapéutico en beneficio de sus usuarios, ha incorporado herramientas y procedimientos que, por derecho o por costumbre, se ven como una parte más de la misma. Podemos decir que es el caso de la Fisioterapia invasiva.

La Fisioterapia invasiva se define como el “conjunto de técnicas en las que el agente físico empleado para el tratamiento de determinadas patologías se aplica percutáneamente, es decir, atravesando la piel del paciente. El agente físico empleado puede ser únicamente el estímulo mecánico de diferentes tipos de agujas o puede ser la combinación de este estímulo mecánico con la aplicación de algún tipo de corriente eléctrica que pase a través de uno o varios electrodos de aguja” (1). Dentro de esta nueva fisioterapia se enmarcan la punción seca (PS), la aplicación de corrientes eléctricas a zonas localizadas a través de la aguja (Electrolisis Percutánea Intratisular EPI®, Electrolisis Percutánea Terapéutica EPTE®), o la acupuntura aplicada por fisioterapeutas.

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Categorias: Opinión, Profesión

AMERICANOS, OS RECIBIMOS SIN ALEGRÍA

 

Pasaron los tiempos de Bienvenido Míster Marshall en los que aquello que venía de fuera, de América o de Alemania, era lo mejor. Claro, lo foráneo no es siempre lo mejor. Evidente. En el ámbito de las profesiones y de sus regulaciones tampoco. La Fisioterapia es un ejemplo.

Como de otras muchas cosas nos enteramos a través de las redes sociales de un mandato emitido por una instancia judicial en el Estado de Washington (EEUU), en la que se prohíbe a los fisioterapeutas realizar punción seca si no se han formado en ella. Textualmente la noticia dice:
«Under Washington law, the physical therapy scope of practice does not authorize the insertion of any type of needle, including acupuncture needles, for the purpose of “dry needling”, and their practice of “dry needling” constitutes the unlicensed practice of medicine».
No nos aventuramos a una traducción literal. El espíritu de la sentencia es el que hemos manifestado. Conviene aclarar que la sentencia exigiría que los fisioterapeutas que practiquen la inserción de agujas de acupuntura hayan obtenido una certificación adicional. Entendemos, entonces, que la aplicación de la técnica per se no estaría vetada al fisioterapeuta.

Merece recalcar que la restricción impuesta por esta norma es fruto de la demanda de una asociación de acupuntores. Estos aluden a la protección de la salud de los pacientes cuando hablan de la prohibición de aplicar punción a los fisioterapeutas. Para pinchar se requieren en Washington 500 horas de formación.

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Es inevitable pensar en la situación de la punción y de la acupuntura en España. Aquí la acupuntura no tiene la consideración de profesión, no hay una formación oficial y en el acervo sanitario se la considera como una medicina alternativa, sin base científica sólida. La demanda de la que hablamos sería impensable. Además, la punción seca sólo comparte con la acupuntura el instrumento. Ni los fundamentos, ni los objetivos, ni la aplicación coinciden.

La punción seca es una herramienta que viene siendo usada, en España al menos, fundamentalmente por fisioterapeutas. Entre ellos se ha desarrollado, son los que la han investigado y los que se forman en ella en el pregrado y , sobre todo, en el posgrado. Ha llegado a asumirse como un procedimiento de fisioterapia. Suponemos que ocurre en otros países.

Vemos pues como hay diferencias fundamentales que hacen improbable que en España se produzca algo parecido. El vacío legal, la no regulación de las mal llamadas terapias alternativas o complementarias, nos ha permitido a las profesiones reguladas incursiones en ellas. Por ello se han suscitado debates sobre su uso, la eficacia o ineficacia de las mismas, la ética de su aplicación. No pretendemos abordar esto aquí y ahora.

Lo sustancial para nosotros es que la hipotética regulación que se pudiera producir en el futuro de acupuntura, osteopatía, quiropraxia, etc., podría promover movimientos como los de lo americanos. No olvidemos que los fisioterapeutas de allí tienen encontronazos con esas profesiones (en EE.UU. tienen reconocimiento como tales) y ven restringido lo que aquí usamos con naturalidad. De ahí la reflexión que hemos expresado en otras ocasiones. La formas de aplicación de terapia manual son esenciales en la Fisioterapia. La ampliación de nuestras competencias con nuevos procedimientos, con aval científico, aunque sea empírico, es lícita, lógica y deseable, siempre que respetemos las competencias de otros profesionales. El modelo americano, con redundancias, solapamientos entre profesiones, además de culturalmente diferente no aporta ventajas más allá de la implantación de un libre y muy complejo mercado.

Aparte de una visión científica de la Fisioterapia es necesaria una visión política. La defensa de los intereses profesionales exige buscar la influencia en cualquier decisión que nos afecte. Puede calificarse esto de corporativismo, pero ello no tiene nada de malo a priori. Por ello, incluir las terapias manuales en general, la osteopatía, la quiropraxia u otras terapias complementarias entre las competencias del fisioterapeuta fue un acierto con una innegable visión de futuro.Quizá ello provoque rechazo en algunos colegas en aras de una integridad esencial, pero nos garantiza, posiblemente, la aplicación de procedimientos, muchos de ellos esenciales para la fisioterapia. El debate interno es sano y deseable. La crítica abierta puede dejar resquicios que perjudiquen a la profesión.

Nuestra posición es clara, entonces. Nos parece más inteligente mantener y propiciar un entorno legal que permita el ejercicio de las formas de tratamiento que ya realizamos, de las que emanan de ellas y de otras que formen parte de las esfera del tratamiento y el diagnóstico físicos. Y, no lo olvidemos, continuar con la prevención ante los intentos de inmiscuirse en lo que consitudinaria y competencialmente es fisioterapia.

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