Posts etiquetados con ‘Relaciones interprofesionales’

NORMOPRAXIS

 

En el último número de la revista Cuestiones de Fisioterapia (1) su director, Jesús Rebollo, aborda de nuevo uno de los aspectos esenciales para el desarrollo de la profesión. Nos recuerda que en los hospitales, públicos y privados, el despliegue de las competencias del fisioterapeuta dista mucho de llegar al que puede y debería ser.

Conocimos a Jesús Rebollo hace veintidós años, los mismos que hace que terminamos la diplomatura de Fisioterapia, en el marco de unas jornadas en Toledo. Ya entonces, con la inexperiencia y la ilusión de un recién titulado, nos impresionó. Después fue coordinador del Libro Blanco de Fisioterapia, llegó a Catedrátido de Fisioterapia, publicó numerosos artículos y es, para nosotros sin duda, una de las figuras más relevantes en la creación de una base teórica que ha propiciado el despegue de la Fisioterapia como profesión madura, científica y autónoma, al menos en el nivel académico.

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CONFLICTO INTERPROFESIONAL: PONENCIA EN VIDEO

 

El pasado 20 de abril  se celebró en la Universidad Europea de Madrid, organizadas con la participación del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid y de Fisioterapia Sin Red, las II Jornadas  de Fisioterapia Digital 2.0. Unos meses después mostramos un vídeo con la presentación que, invitados por la Organización, hicimos allí.

Unos días antes publicamos una entrada (1) advirtiendo de nuestra presentación con la ponencia “El conflicto interprofesional en el ámbito asistencial”. La jornada se retransmitió por streaming, con lo que los usuarios pudieron ver en directo lo que allí se dijo.

Jornada Fisioterapia 2.0. 20 de abril de 2013.

Sin embargo, las ventajas que nos ofrece la tecnología nos facilita presentar al lector lo que por nuestra parte se expuso, de una manera lo más fiel posible a pesar del tiempo transcurrido. Esperamos que sea comprensible. No obstante, la presentación está jalonada con referencias a entradas de esta bitácora que quizás puedan ayudar a entender lo que dijimos. Esperamos que os sea provechoso.

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Referencias

1. González García, JA. La red en tus manos. En Fisioterapia http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2013/04/02/la-red-en-nuestras-manos/. Acceso 31 de julio de 2013.

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¿CÓMO QUIERES QUE TE QUIERA SI…?

 

Esta entrada surge de un impetuoso estado de ánimo. A pesar de ello, trataremos de calmarnos, moderarnos, atemperar el discurso. Tal vez dejaremos pasar tiempo, escribir con sosiego, repensando, para no estimular repuestas improcedente o procedentemente contestatarias.

Uno de los rasgos por los que autodefinimos nuestro carácter es la impulsividad. La experiencia nos demuestra que en muchas ocasiones nos adelantamos a los acontecimientos, hacemos profecías que luego no se cumplen. Esperemos que sea este el caso. Pero no podemos reprimir nuestro deseo de manifestar desasosiego, disgusto, ante las muestras de displicencia implícitas en algunas pretensiones y comportamientos hacia la Fisioterapia, representada en sus profesionales, por algunos médicos especialistas en Rehabilitación. Hemos escrito en algunas ocasiones sobre la relación entre Fisioterapia y Rehabilitación en relación con la confusión originada por la sinonimia supuesta por muchas personas (1) y en relación con el conflicto interprofesional (2). Decimos también que no nos interesa la beligerancia apriorística que se ha fomentado en muchos lugares y de la que, de una u otra forma, hemos sido víctimas. Sin embargo, llegado un punto, resulta inevitable el recelo, la sospecha o  directamente el cabreo. (más…)

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EL CONFLICTO INTERPROFESIONAL (y II)


En la entrada anterior esbozamos algunas de las ideas que, a la luz de la teoría de la identidad social (TIS), explican e interpretan los conflictos surgidos como consecuencia de los contactos entre grupos, y más concretamente entre grupos profesionales. Decíamos que estos conflictos aparecen tras un proceso de autocategorización  y comparación que nos lleva a mantener nuestra identidad positiva o a querer cambiarla si esta es negativa.

La Fisioterapia, como disciplina sanitaria, convive con otras profesiones y con ellas aparecen de hecho conflictos cuya dinámica puede entenderse en base a estas ideas, que pueden utilizarse para comprender la situación de la profesión. Es necesario tener en cuenta cuál ha sido la evolución de nuestra disciplina desde su creación hace ya más de 50 años, con la figura del ayudante de fisioterapia, hasta la actualidad, cuando se equipara académicamente con las demás profesiones gracias al título de Grado. Con ello, han de reconsiderarse en un nivel personal y grupal los prejuicios y posibles complejos del pasado.

Tener la titulación de fisioterapeuta no implica la identificación como tal. Como en cualquier profesión uno se siente más o menos integrante y participe de un grupo y de sus metas y actividades. Pero si nos identificamos, en mayor o menor medida, esto condiciona la manera de estar en sociedad. De nuestra identificación como fisioterapeutas se desprende la valoración, positiva o negativa, correspondiente a nuestro sentimiento de pertenencia a la profesión. En este proceso entra en juego la comparación con los otros grupos profesionales con los que interactuamos. Esos grupos son médicos, sobre todo los especialistas en rehabilitación; otros pertenecientes al mismo nivel académico en la anterior estructura de las titulaciones universitarias, como los terapeutas ocupacionales; y aquellos grupos de personas que optan por el estudio y ejercicio de prácticas para los que no hay regulación o que entran en los quehaceres supuestos del fisioterapeuta, a los que se considera como intrusos.

Como decíamos en la anterior entrada ante una valoración negativa se reacciona de dos formas. En primer lugar, haciendo hincapié en mis posibilidades individuales, puedo intentar cambiar de grupo. Así, algunos fisioterapeutas abandonan la fisioterapia para estudiar otras carreras como medicina o psicología, en la pretensión de aumentar su estatus y consideración. Otros consideran que profundizar en campos de la fisioterapia como la terapia manual (o la osteopatía) les coloca en una situación más favorable, esquivando algunos de los inconvenientes de la fisioterapia “tradicional”, hasta el punto de pretender ser otra cosa (a pesar de carecer de carácter oficial). Otros se acercan a terapias “alternativas” con el mismo afán de distanciarse de todo lo negativo de la fisioterapia.

En segundo lugar, manteniéndose en su identidad de fisioterapeuta, recurrimos a la creatividad o a la competición con otros grupos. En cuanto a la creatividad tenderemos a valorar más y mejor aquello que nos identifica, a compararnos con esas cualidades o a compararnos con grupos que sepamos “inferiores“. Así, ensalzamos nuestra capacidad de escucha, nuestro enfoque holístico, nuestra aproximación manual al paciente o destacamos nuestra condición de universitarios con reconocimiento oficial y reservado de nuestra actividad. En cuanto a la competición, tratamos de superar a otros grupos, a los que podemos considerar además culpables de la situación. Tal es el caso, en nuestra opinión, del conflicto “histórico” entre fisioterapeutas y médicos rehabilitadores. Este enfrentamiento, latente o manifiesto, no puede enfocarse sino se considera desde un contexto amplio que tenga en cuenta el recorrido de la fisioterapia en los últimos decenios y su consideración en otros paises. Nosotros ya hicimos alusión a la relación entre las dos disciplinas (1) dejando clara su compatibilidad conceptual. Pero no podemos abstraernos de la realidad y ver como este conflicto se hace beligerante en bitácoras y foros, y que en ocasiones se ejerce una minusvaloración explícita o sutil. Más interesante nos parece para la fisioterapia una competición productiva mediante la calidad del trabajo, la difusión de nuestra actividad, la producción científica o la influencia en los proveedores y gestores de la sanidad.

Todos los casos de conflicto aludidos tienen en última instancia una causa sobre las competencias. Así se nos niegan en algunos ámbitos competencias para las que se nos ha preparado. O se trata de ocupar y practicar técnicas consuetudinariamente fisioterápicas por parte de otros profesionales. O se trata de practicar fisioterapia (masaje, drenaje linfático o electroterapia) con un curso sin validez alguna. La fuerza de la razón y el convencimiento se hacen imprecidibles para afrontar el conflicto. Se precisa además sentirse identificado, sentirse fisioterapeuta como algo importante en nuestras vidas, compatible con familia y aficiones. Porque, como dice Gallego Izquierdo, “el reconocimiento histórico pasa por el conocimiento y reconocimiento propios como profesionales fisioterapeutas, con una tradición histórica y un papel social de servicio de salud, atención y tratamiento” (2).

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Referencias

1. González García, JA. Fisioterapia o Rehabilitación ¿es posible la diferenciación? En Fisioterapia http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2009/02/27/fisioterapia-o-rehabilitacion-%C2%BFes-precisa-la-diferenciacion/. Acceso 22 de junio de 2011.

2. Gallego Izquierdo,T. Antecedentes históricos de la fisioterapia. En Gallego, T. Bases teóricas y fundamentos de fisioterapia, pag. 47. Ed. Médica Panamericana, Madrid, 2007.

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EL CONFLICTO INTERPROFESIONAL (I)



Perspectiva psicosocial

El conflicto forma parte de las distintas facetas de la vida, y la profesional no es ajena a este hecho. Aparte de los conflictos internos aparecen, fruto del contacto estrecho entre grupos, discrepancias interprofesionales. Esta situación condiciona  en mayor o menor medida al grupo en su conjunto y a sus integrantes. La Fisioterapia también está inmersa en este tipo de procesos por lo que abundaremos en ello desde una visión pretendidamente objetiva.

Hemos leído recientemente alguna reflexión sobre la identidad profesional de nuestra disciplina (1,2), desde una visión crítica, hablando de cierto desconcierto y de los problemas que acarrea no tener claro quiénes somos como grupo profesional. Nosotros ya hablamos de esta parcela de la identidad en relación con las dobles titulaciones (3). Lo retomamos ahora para hablar de cómo la identidad del fisioterapeuta se forja y se ve afectada por sus relaciones con otros grupos.

Para ello recurrimos a una propuesta asentada en la Psicología Social en el ámbito del autoconocimiento y de las relaciones intergrupales, la Teoría de la Identidad Social (TIS). La identidad social es la parte del autoconcepto de cada uno de nosotros que emana del conocimiento de la pertenencia a un grupo. Surge de un proceso automático de autocategorización, es decir, de la asignación de uno mismo a una categoría o grupo en función de unas características compartidas, y responde a un motivo social básico, universal, de necesidad de pertenencia. Así, podemos identificarnos en razón a una familia, a un grupo de trabajo, a un equipo de fútbol u otro deporte, a la ciudad o pueblo de origen, a la ideología política o a una profesión. La profesión tiene especial relevancia porque ocupa mucho de nuestro tiempo, nos da sustento económico,  o tiene carga vocacional.

Siguiendo con las propuestas de la TIS, podemos tener identidad social positiva o negativa en relación con el grupo profesional en el que nos categorizamos. El que sea de una manera u otra depende de la comparación con otros grupos (4). Y tenemos la tendencia a que nuestra identidad sea positiva. Encontramos, en el ámbito de las profesiones, ejemplos de comparación como arquitectos y arquitectos técnicos o psicólogos y psiquiatras. Estas comparaciones se producen dentro de las mismas profesiones, como entre médicos traumatólogos o reumatólogos, o entre corrientes dentro de una misma profesión, como fisioterapeutas ejercientes en concepto Bobath y los que lo hacen en concepto Vojta, por ejemplo. Como decíamos, al “enfrentar” los grupos, si salimos favorecidos en la comparación nuestra identidad será positiva y, lógicamente, desearemos que se mantenga así. Caso contrario intentaremos cambiar la situación recurriendo a diferentes estrategias. Así, con una visión individualista se puede intentar cambiar de categoría o grupo profesional. O, bien debido a una fuerte identificación con el grupo bien debido a la imposibilidad de cambio, se intente aumentar la autoestima con comparaciones más favorables con el mismo u otros grupos.

Al sentimiento de pertenencia a un grupo profesional se asocia una actitud hacia él de favoritismo (favoritismo endogrupal) que puede llevar hacia la hostilidad y/o discriminación de otros grupos ajenos. Este puede ser el mecanismo del corporativismo presente en muchas profesiones, sobre todo si se asocia con un alto estatus. Con ello, y como respuesta a una valoración negativa del grupo propio pueden surgir situaciones de conflicto intergrupal como forma de cambiar la situación. Fruto del conflicto se produce una mayor cohesión dentro de los grupos implicados como respuesta a la “amenaza”. Para ello, sin embargo, los integrantes del grupo han de sentirse identificados y concernidos. De no ser así se mantendrán al margen del “enfrentamiento” o intentarán cambiar de grupo, con lo cuál no contribuirán a la mejora pretendida para el mismo.

En el ámbito de un conflicto entre grupos surge además de una mayor identificación la posibilidad de pensamiento de grupo, que se caracteriza por un encorsetamiento de las ideas, actitudes prejuiciosas, desautorización del disenso o restricción de soluciones alternativas. Esto puede contribuir a la perennización del conflicto.

Pero, ¿cómo afectan estas dinámicas endogrupales e intergrupales a los conflictos entre profesiones? ¿Cómo contribuye a la situación de la fisioterapia y de los fisioterapeutas? ¿Cómo podemos contribuir al reconocimiento profesional a partir de estos postulados? Intentaremos responder a ello.

Continúa en El conflicto interprofesional (y II).

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Referencias

1. Tobar, R. La torre de Babel de la fisioterapia. En Fisioterapia y …demás. http://rubentovar.blogspot.com/2011/06/la-torre-de-babel-de-la-fisioterapia.html. Acceso 9 de junio de 2011.

2. Crisis de identidad. En desdeoceanomar. http://desdeoceanomar.wordpress.com/2011/06/05/crisis-de-identidad/. Acceso 9 de junio de 2011.

3. González García, JA. Sobre las dobles titulaciones. En Fisioterpia. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2007/09/26/sobre-las-dobles-titulaciones/. Acceso 9 de junio de 2011.

4. Molero Alonso, F. Procesos grupales y relaciones intergrupales. En Gaviria Stewart E, Cuadrado Guirado I, López Sáez M. Introducción a la Psicología Social. Ed. Sanz y Torres. Madrid, 2009.

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