El (insuficiente) debate sobre el futuro del libro (II)

驴Porqu茅 se agota la reflexi贸n sobre el futuro del libro, sospechosamente, all铆 donde terminan los intereses profesionales de cada colectivo?

Es cierto que si el libro se inventara hoy y con 茅l todos los dispositivos textuales que incorpora para facilitar la lectura, ser铆a considerado como un invento extraordinario. Esta evidencia se ha repetido hasta la saciedad y en ella suelen refugiarse quienes no desean avanzar m谩s en la reflexi贸n sobre el futuro del libro. No es menos cierto, en contrapartida, que la digitalizaci贸n convierte cualquier contenido en fluido potencialmente fragmentable y transmisible y que las propiedades del hipertexto permiten que un libro pierda la verg眉enza y la compostura rompiendo con sus limites f铆sicos. Existen libros, incluso, tipos de libros en papel, al menos, que nos han dejado de interesar en cuanto tales -enciclopedias, diccionarios, obras de refencia y consulta, gu铆as de viaje, incluso libros de texto y, sobre todo, literatura profesional-, porque, en primer lugar, puede que no nos interese monol铆ticamente todo el contenido que nos ofrecen -queremos consultar s贸lo una parte, una porci贸n, un fragmento- y, en segundo lugar, porque nos importe m谩s la riqueza de las relaciones que pueda proporcionarnos mediante el hipertexto o porque valoremos m谩s el tipo de contenidos a帽adidos que nos puedan suministrar -imagen en movimiento, audio, grafismos, etc.-. Es muy posible, en consecuencia, que tuvi茅ramos que plantear el debate no como el de una unidad inseparable -el futuro del libro, a secas- sino como el de destinos y futuros paralelos en funci贸n del tipo de contenidos que se comuniquen, las ventajas que se obtengan transmiti茅ndolos de una u otra forma y el tipo de p煤blico al que vayan dirigidos. En suma, para avanzar en este debate debera铆mos comenzar a hablar, comenzar a pensar, en t茅rminos de “los futuros del libro”.

Para comprobar hasta que punto esto es cierto, basta con echar una ojeada a los siguientes soportes y al tipo de contenidos que difunden:

1. Scan this book. Kevin Keely: el 煤ltimo de los art铆culos que ha desencadenado una pol茅mica m谩s sobre el futuro de los libros. Las respuestas de John Updike y Enrique Vila-Matas  (”El libro por venir”) han sido de un alcance intelectual baj铆simo.

2. Proyecto Gutenberg: el decano de los proyectos de digitalizaci贸n. La literatura de dominio p煤blico asequible para todos los p煤blicos (digitalmente alfabetizados).

3. Internet Archiv Bookmobile: el contenido hecho fluido digital transmitido a trav茅s de los sat茅lites:

4. Ediciones de la Universidad Polit茅cnica de Catalu帽a: una iniciativa pionera: todos los libros digitalizados desde el origen, ning煤n descatalogado o agotado m谩s, guerra disuasoria contra la fotocopia ilegal, quiebra del tab煤 de la unidad de la obra.

5. Questia: los libros dejan de interesarnos por su contenido completo. Los libros nos interesan en cuanto contenedores de informaci贸n que podemos recortar y fragmentar para construir contenedores a medida.

6. Lonely Planet y Sony lanzan gu铆as de viaje para la PSP: hay libros que ya no nos interesan, sobre todo aquellos dif铆ciles de reeditar, de actualizar, que se vuelven obsoletos r谩pidamente y que dejan de ser demasiado pronto 煤tiles compa帽eros de viaje.

7. Enciclopedia Brit谩nica: ni un s贸lo papel m谩s. La Brit谩nica se edita en DVD y la riqueza de las relaciones que proporciona en cualquier b煤squeda que realicemos es infinitamente superior a la del libro convencional.

 

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Comentarios

Lonely Planet nos deslumbró en Frankfurt 1987 anticipando su voluntad de crear guías de viaje que se leyeran en dispositivos distintos del libro (pensaba en aquel entonces en cámaras de fotos). No cuajó. Hoy, Rough Guides, www.roughguides.com nos permite bajarnos guías (por ejemplo de los bares de Madrid) que se pueden descargar al Ipod. Por cierto, yo oigo la radio -que sigue viva-, en Internet, sobre todo, buen reggae africano, pero la radio sigue viva. (En algunos casos, el de una emisora que se llama Radio Copón o algo así, para desgracia de la humanidad).

Yo sigo creyendo en modelos mixtos: guías en papel, actualizaciones en Internet.

Todo en la vida es insuficiente, porque todo es relativo. Un pais se sabe que es culto porque hay mucha gente leyendo por la calle, o en cualquier otro sítio. Puede que sea suficiente, pero ¡qué lee!.

Toda carrera cargada de estudios y sacrificio; ¿es suficiente?. Cuantos malos comportamientos e injusticias de todo tipo existen de entre los altamente culturizados, luego la cultura es insuficiente si no lleva consigo el logro de una sociedad digna a todo los niveles, pero, nos encontramoe en que todo es inevitahblemente relativo, por lo tanto, todo es insuiciente.

El libro existirá siempre, se inició con la aparición de la imprenta,y de cualquier forma que decidan esistirá, pero tiene que ser digno para una sociedad digna.

El libro es el soporte actual de la cultura. Solo de una manera parcial, de momento, porque los medios multimedias le iran ganando la partida. De todas formas creo que la cuestión de fondo es la utilidad del libro como elemento transmisor de valores, de humanidad.

La ostentación de un amplio saber no significa por si mismo la dignificación de la persona, sino el como se aplique el mismo identificará el valor de dicho saber, de dicha cultura.

Solo el acrecentamiento mediante de una aplicación cultural que dignifique a la persona como tal tendrá utilidad en una sociedad para hacer la más libre y solidaria. Por tanto el libro deviene como un medio no como un fin en si mismo, dependiendo de la aplicación que se de y de su uso

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