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	<title>Comentarios en: El (tendencioso) debate sobre el futuro del libro (III)</title>
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	<description>Libros, editores y lectores en el siglo XXI</description>
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		<title>Por: ni&#241;o oscuro... (ftorres)</title>
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		<dc:creator>ni&#241;o oscuro... (ftorres)</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Dec 2006 12:44:00 +0000</pubDate>
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		<description>Una de las sensaciones que m&#225;s me ha decepcionado desde que estoy entrando en el mundo editorial, sin duda, ha sido la de estar perdiendo el &#039;amor al libro&#039;. Todo se ha convertido en econom&#237;a y empresa. Ya no importa lo que se publique, dan igual los contenidos, s&#243;lo importa vender, saturar al lector de oferta, y mientras m&#225;s se compre, mejor. Hay que garantizar el &#233;xito del negocio. Da igual abastecer a la sociedad de literatura basura, de esa que al igual que la televisi&#243;n cumple una funci&#243;n de satisfacci&#243;n moment&#225;nea, lavado cerebral y paso vac&#237;o del tiempo, respondiendo a t&#243;picos m&#225;s que a inquietudes, no diciendo a los lectores nada nuevo, s&#243;lo lo que quieren o&#237;r (como dec&#237;a Guy Debord en &#039;La sociedad del espect&#225;culo&#039; con respecto al cine: no hay pel&#237;cula de la que no se conozca ya el final, ni nada que una vez ideada, pueda variar ese final. Igual pasa con cierto tipo de literatura). Es impresionante c&#243;mo la mentalidad capitalista y mercantil ha invadido este terreno, para muchos de nosotros, sagrado.&lt;br&gt;&lt;br&gt;El &#039;amor al libro&#039; nos lleva al dif&#237;cil terreno del amor, del querer, del deseo sin l&#237;mites ni limitaciones. Pues &#039;querer&#039; es un verbo incompleto que, en abstracto, re&#250;ne en s&#237; todas las formas concretas y posibles del objeto querido, pues es querido por s&#237; y por su valor m&#225;s all&#225; del ego&#237;smo y la posesi&#243;n, de su momento concreto y su materialidad formada. S&#237;, porque el valor del libro hay que crearlo, y no imponerlo por moda o intereses personales, mucho menos econ&#243;micos. El valor del libro no est&#225;, amigos fetichistas, en un lomo atractivo, ni est&#225; en su materialidad, queridos amigos de la propiedad; el valor del libro, respetables autores, no est&#225; en el nombre y dignidad de quien lo escribi&#243;, pues no os pertenecen ya, adem&#225;s de no ser digno del valor todo lo que hac&#233;is por ser vosotros; el valor del libro, amigos editores y libreros, no est&#225; en la dial&#233;ctica costes-ganancias ni en la reputaci&#243;n de vuestra empresa. El valor del libro est&#225; en la experiencia que puede cultivar, en la cultura que puede transmitir y ayudar a formar, en esos contenidos que son informaci&#243;n en flujo abierta a ser interpretada. El valor del libro lo ponemos nosotros, los lectores, aparentemente los &#250;ltimos de la cadena editorial, y sin embargo los &#250;nicos dignos de recibir la obra, pues somos los &#250;nicos que a&#250;n sentimos ese ‘amor por el libro’ de manera aut&#233;ntica.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Sin duda, la evoluci&#243;n del soporte del libro y el avance de la sociedad digital est&#225;n llevando a transformaciones muy radicales. No s&#233;, igual que nadie, predecir a d&#243;nde llevar&#225;: tampoco me asusta. &#191;La desaparici&#243;n del libro f&#237;sico?... No lo s&#233;, aunque no lo creo. S&#243;lo siento que los argumentos que se proponen en contra de la digitalizaci&#243;n s&#243;lo defienden intereses capitalistas de fondo. El mismo John Updike se delataba al decir: &quot;Para algunos de nosotros, los libros son intr&#237;nsecos a nuestro sentido de la identidad personal&quot;. Lo importante para &#233;l no es el libro (o el suyo concreto), lo que puede reportar a la sociedad, lo que puede transmitir. Lo importante es su billetera, con la que se identifica y por la que teme. Es esa imagen de autor, artista, creador, que ve todas las ma&#241;anas en su espejo y que le justifica la existencia. Si no, &#191;qu&#233; miedo habr&#237;a a una distribuci&#243;n abierta y digital del libro? &#191;Qu&#233; sucede con los Creatives Commons, como alternativa a unos derechos de copyright que restringen y proh&#237;ben, en vez de invitar y ofrecer m&#225;s posibilidades de uso y transmisi&#243;n? &#191;Qu&#233; sucede con vuestros derechos de autor, que valoran m&#225;s el reconocimiento social de los autores que la obra? &#191;Propiedad intelectual, o &#225;nimo de lucro? &#191;De qu&#233; ten&#233;is miedo? &#191;Por qu&#233; tem&#233;is?&lt;br&gt;&lt;br&gt;Vivimos una nueva sociedad, y esta sociedad requiere cambios estructurales. Desde el ciberpunk, por ejemplo, se descubre que la informaci&#243;n es libre y est&#225; en flujo, no pertenece a su autor-creador (&#191;qui&#233;n se han cre&#237;do que son?), ni si quiera supone un corpus inmutable al paso del tiempo (pues cada &#233;poca dotar&#225; de un sentido diferente a la obra, que desaparecer&#225; y renacer&#225; constantemente en una nueva identidad de s&#237;). La informaci&#243;n viva es la que circula, la que se comparte, la que se interpreta y se integra en las mentes, transformando el mundo. El resto, aunque nos duela o nos toque el orgullo, no son m&#225;s que ganas de gastar papel.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Sin duda, la imagen del &#039;rizoma&#039; a la que Gilles Deleuze nos invit&#243; no deja de ser una clave para analizar las transformaciones actuales y entender los complejos movimientos de expansi&#243;n y callejones sin salida que el mundo editorial (y cualquier otra realidad, individual o colectiva) se encuentra a cada paso. Y el criterio de dicho movimiento lo encuentro entre otras en la siguiente frase de Nietzsche, la cual es digna de toda vuestra atenci&#243;n previa al juicio (tras el juicio, ya nada es posible, pues toda posibilidad se pierde y muere):&lt;br&gt;&lt;br&gt;&quot;Conclusi&#243;n: lleguemos a ser lo que a&#250;n no somos: buenos vecinos de las cosas venideras&quot;.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Esta frase es la &#250;nica que quer&#237;a expresar en esta reflexi&#243;n r&#225;pida y no del todo fundamentada, compuesta de ideas cortas y fragmentadas, que no por ello pierden su fuerza de sospecha y de cr&#237;tica. Aprended a escuchadla, y que resuene como un eco en vuestras cabezas... Sed buenos vecinos de las cosas venideras.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las sensaciones que m&#225;s me ha decepcionado desde que estoy entrando en el mundo editorial, sin duda, ha sido la de estar perdiendo el &#8216;amor al libro&#8217;. Todo se ha convertido en econom&#237;a y empresa. Ya no importa lo que se publique, dan igual los contenidos, s&#243;lo importa vender, saturar al lector de oferta, y mientras m&#225;s se compre, mejor. Hay que garantizar el &#233;xito del negocio. Da igual abastecer a la sociedad de literatura basura, de esa que al igual que la televisi&#243;n cumple una funci&#243;n de satisfacci&#243;n moment&#225;nea, lavado cerebral y paso vac&#237;o del tiempo, respondiendo a t&#243;picos m&#225;s que a inquietudes, no diciendo a los lectores nada nuevo, s&#243;lo lo que quieren o&#237;r (como dec&#237;a Guy Debord en &#8216;La sociedad del espect&#225;culo&#8217; con respecto al cine: no hay pel&#237;cula de la que no se conozca ya el final, ni nada que una vez ideada, pueda variar ese final. Igual pasa con cierto tipo de literatura). Es impresionante c&#243;mo la mentalidad capitalista y mercantil ha invadido este terreno, para muchos de nosotros, sagrado.</p>
<p>El &#8216;amor al libro&#8217; nos lleva al dif&#237;cil terreno del amor, del querer, del deseo sin l&#237;mites ni limitaciones. Pues &#8216;querer&#8217; es un verbo incompleto que, en abstracto, re&#250;ne en s&#237; todas las formas concretas y posibles del objeto querido, pues es querido por s&#237; y por su valor m&#225;s all&#225; del ego&#237;smo y la posesi&#243;n, de su momento concreto y su materialidad formada. S&#237;, porque el valor del libro hay que crearlo, y no imponerlo por moda o intereses personales, mucho menos econ&#243;micos. El valor del libro no est&#225;, amigos fetichistas, en un lomo atractivo, ni est&#225; en su materialidad, queridos amigos de la propiedad; el valor del libro, respetables autores, no est&#225; en el nombre y dignidad de quien lo escribi&#243;, pues no os pertenecen ya, adem&#225;s de no ser digno del valor todo lo que hac&#233;is por ser vosotros; el valor del libro, amigos editores y libreros, no est&#225; en la dial&#233;ctica costes-ganancias ni en la reputaci&#243;n de vuestra empresa. El valor del libro est&#225; en la experiencia que puede cultivar, en la cultura que puede transmitir y ayudar a formar, en esos contenidos que son informaci&#243;n en flujo abierta a ser interpretada. El valor del libro lo ponemos nosotros, los lectores, aparentemente los &#250;ltimos de la cadena editorial, y sin embargo los &#250;nicos dignos de recibir la obra, pues somos los &#250;nicos que a&#250;n sentimos ese ‘amor por el libro’ de manera aut&#233;ntica.</p>
<p>Sin duda, la evoluci&#243;n del soporte del libro y el avance de la sociedad digital est&#225;n llevando a transformaciones muy radicales. No s&#233;, igual que nadie, predecir a d&#243;nde llevar&#225;: tampoco me asusta. &#191;La desaparici&#243;n del libro f&#237;sico?&#8230; No lo s&#233;, aunque no lo creo. S&#243;lo siento que los argumentos que se proponen en contra de la digitalizaci&#243;n s&#243;lo defienden intereses capitalistas de fondo. El mismo John Updike se delataba al decir: &quot;Para algunos de nosotros, los libros son intr&#237;nsecos a nuestro sentido de la identidad personal&quot;. Lo importante para &#233;l no es el libro (o el suyo concreto), lo que puede reportar a la sociedad, lo que puede transmitir. Lo importante es su billetera, con la que se identifica y por la que teme. Es esa imagen de autor, artista, creador, que ve todas las ma&#241;anas en su espejo y que le justifica la existencia. Si no, &#191;qu&#233; miedo habr&#237;a a una distribuci&#243;n abierta y digital del libro? &#191;Qu&#233; sucede con los Creatives Commons, como alternativa a unos derechos de copyright que restringen y proh&#237;ben, en vez de invitar y ofrecer m&#225;s posibilidades de uso y transmisi&#243;n? &#191;Qu&#233; sucede con vuestros derechos de autor, que valoran m&#225;s el reconocimiento social de los autores que la obra? &#191;Propiedad intelectual, o &#225;nimo de lucro? &#191;De qu&#233; ten&#233;is miedo? &#191;Por qu&#233; tem&#233;is?</p>
<p>Vivimos una nueva sociedad, y esta sociedad requiere cambios estructurales. Desde el ciberpunk, por ejemplo, se descubre que la informaci&#243;n es libre y est&#225; en flujo, no pertenece a su autor-creador (&#191;qui&#233;n se han cre&#237;do que son?), ni si quiera supone un corpus inmutable al paso del tiempo (pues cada &#233;poca dotar&#225; de un sentido diferente a la obra, que desaparecer&#225; y renacer&#225; constantemente en una nueva identidad de s&#237;). La informaci&#243;n viva es la que circula, la que se comparte, la que se interpreta y se integra en las mentes, transformando el mundo. El resto, aunque nos duela o nos toque el orgullo, no son m&#225;s que ganas de gastar papel.</p>
<p>Sin duda, la imagen del &#8216;rizoma&#8217; a la que Gilles Deleuze nos invit&#243; no deja de ser una clave para analizar las transformaciones actuales y entender los complejos movimientos de expansi&#243;n y callejones sin salida que el mundo editorial (y cualquier otra realidad, individual o colectiva) se encuentra a cada paso. Y el criterio de dicho movimiento lo encuentro entre otras en la siguiente frase de Nietzsche, la cual es digna de toda vuestra atenci&#243;n previa al juicio (tras el juicio, ya nada es posible, pues toda posibilidad se pierde y muere):</p>
<p>&quot;Conclusi&#243;n: lleguemos a ser lo que a&#250;n no somos: buenos vecinos de las cosas venideras&quot;.</p>
<p>Esta frase es la &#250;nica que quer&#237;a expresar en esta reflexi&#243;n r&#225;pida y no del todo fundamentada, compuesta de ideas cortas y fragmentadas, que no por ello pierden su fuerza de sospecha y de cr&#237;tica. Aprended a escuchadla, y que resuene como un eco en vuestras cabezas&#8230; Sed buenos vecinos de las cosas venideras.</p>
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