La pol茅mica en torno al acuerdo entre editores y Amazon, contin煤a
El 27 de diciembre pasado inform谩bamos en Los futuros del libro de la agria pol茅mica que se ha desatado en Francia en torno a los acuerdos que diversos editores han firmado con Amazon para la digitalizaci贸n y comercializaci贸n de sus libros. La pol茅mica contin煤a, pero ahora son sus defensores, no necesariemente firmantes del acuerdo comercial, quienes defienden la iniciativa.
En las p谩ginas de la interesante Livres Hebdo encontramos la segunda fase de la disputa una vez que los editores y libreros apocal铆pticos han esgrimido sus argumentos. Son ahora tres profesionales, Fran莽ois G猫ze, de La Decouverte, Arnaud Nourry, de Hachette Livre y Claude Tarr猫ne, de Le Dilettante, quienes esgrimen argumentos y razones a favor de la alianza dif铆ciles de contravenir. Especialmente clarividente resulta Claude Tarr猫ne cuando dice:
“…la web, se帽ores, es el m谩s grande agente de difusi贸n sobre la tierra; la red difunde la diversidad y salvaguarda la pluralidad. Internet no es un agente de concentraci贸n, m谩s bien el garante de todas las iniciativas posibles…. Ciertas grandes librer铆as est谩n teniendo 茅xito. El presidente del muy selecto e informado “C铆rculo de la Librer铆a”, Denis Mollat, patr贸n de 57 librer铆as que contienen 155000 obras referenciadas en Bordeaux, en una superficie de 2600 metros cuadrados, ha permitido en su sitio www.mollat.com un di谩logo entre sus librer铆as, los verdaderos lectores capaces de aconsejar y sus clientes internatuas… no hay libros sin lectores. Y no habr谩 lectores sin libros accesibles”.
Rechazo, por tanto, la oposici贸n frontal entre Internet y las librer铆as e insisto en que los libreros se equivocan al elegir enemigo. Cualquiera que conozca un proyecto como Iberlibro, parte hoy de la multinacional Abebooks pero nacida del empe帽o y la sabidur铆a profesionales de Adolfo Pisa, sabr谩 que esa red de libreros de viejo y ocasi贸n, ha visto incrementada sus ganancias exponencialmente gracias a la inclusi贸n de sus cat谩logos en la red. Nunca antes, de no mediar la existencia de Internet, hubieran imaginado la facilidad con que, desde cualquier punto del mundo, un lector adquiere un libro viejo, usado o descatalogado. Si alguien es capaz, que me explique si el beneficio no es mutuo.
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Juaquín un post muy interesante. Incluso en cartografía se comienzan a digitalizat todos los mapas para "salvaguardar el patrimonio natural". Quiero decir viejos mapas que si no se reeditan se degradan en formato papel con el tiepo y finalmente se pierden.
Hay un problema que no es mio, sino de todas aquellas personas a las que les gusta leer. Como tantos otros tengo miles y ya no se donde meterlos, Visto el tema estoy comenzando ya a comprar en digital, ya que es la unica forma de no cocinarme un libro. Mi hermana tira cada año decenas por las mismas razones. Como científico los libros digitales tienen kuchas ventajas, pero siempre queremos tenerlos en formato papel, bonitos y a mano. Lo que pasa es que no puede ser. En un Congreso al que recientemente asistí en USA se daba la documentación en formato digital (gratis) pero para sorpresa de los organizadores fueron muchos los compraron. Yo no veo el problema de los temerosos por la decadencia del libro en formato papel. Por eemplo yo compraría en digital si fueran baratos y si me gustan pasaría al libro (más caro), Quizas esté deciendo una tontería pero lo veo así.
Cordiales saludos
Juan José Ibáñez