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	<title>Comentarios en: Editores (inde) Pendientes (I)</title>
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	<description>Libros, editores y lectores en el siglo XXI</description>
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		<title>Por: ni&#241;o subterr&#225;neo... (f</title>
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		<dc:creator>ni&#241;o subterr&#225;neo... (f</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Feb 2007 19:46:00 +0000</pubDate>
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		<description>Por peque&#241;os que sean, no pueden pasar desapercibidos: ser&#225; que cuando la mirada es fina y detallada (y si me permiten, con gusto), consigue sumergirse en dimensiones de hormiga donde la m&#225;s m&#237;nima colilla parece un rascacielos…&lt;br&gt;&lt;br&gt;No s&#233; si hablo desde mi condici&#243;n de aprendiz de (peque&#241;o) editor; desde mi ser-fil&#243;sofo, al menos de t&#237;tulo; como un escritor que sue&#241;a que es escritor; o desde la simple pasi&#243;n que sigo a&#250;n hoy encontrando en la lectura. Quiz&#225; hable como todos ellos a la vez… Pero estos encuentros han sido la oportunidad de conocer otra perspectiva del mundo del libro, con distintas motivaciones y no menos dificultades.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Hubo una pregunta que se qued&#243; rondando en mi cabeza, aunque de alguna manera me contestaron indirectamente: la peque&#241;a edici&#243;n, &#191;por ocio o por negocio? Y siguiendo con este simple juego de palabras, me gusta entender el neg-ocio como la negaci&#243;n del ocio. Y como deseaba o&#237;r, y haciendo una falsa generalizaci&#243;n, es m&#225;s la vocaci&#243;n e ilusi&#243;n por difundir lectura de calidad que una necesidad de vivir de ello (mejor vivir ‘con’ ello, ‘por’ ello, ‘para’ ello… &#161;son tantas bellas preposiciones!)... Como bien comentas, es imprescindible que, en tanto empresa que tiene que mantener su posici&#243;n de juego dentro de un mercado, no se deben olvidar las arcas que siguen permitiendo continuar un particular proyecto editorial. Pero resulta esperanzador –y permitidme la ingenuidad o, como ya me han acusado varias veces, el ‘romanticismo editorial’– seguir atisbando brillos de autenticidad en una labor que para m&#237; exige m&#225;s cari&#241;o que perversi&#243;n econ&#243;mica.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Los j&#243;venes y peque&#241;os editores se sienten realmente independientes: y precisamente porque est&#225;n (un poco) m&#225;s all&#225; de la red que hoy lo cubre todo, haciendo de ese ‘todo’ lo ‘mismo’. Son j&#243;venes, y en el fondo, no dejan de sentir esta experiencia editorial como un juego: nada arriesgan, m&#225;s se gana con la satisfacci&#243;n de un trabajo bien hecho. Y son peque&#241;os, por eso pueden escaparse y jugar al escondite por los discretos agujeros que deja el tejido de la red. Tienen que estar tan cerca de esa realidad, que puedan aprovechar sus fallos –nuestras oportunidades. Tan de-pendientes que ‘pendan de’ un imperceptible hilo: eso podr&#237;a querer decir in-dependiente. Tan cerca de la mirada del mercado, tan dentro de su calculada visi&#243;n, que se vuelven in-visibles a ella, ajenos a lo que pueda alejarles de un trabajo que sienten como puro placer.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Y siempre en peligro mortal: pues el peligro es el principal catalizador de la vida.&lt;br&gt;&lt;br&gt;A&#250;n queda mucho por hacer en este mundo editorial. Sigamos juntos, pues.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por peque&#241;os que sean, no pueden pasar desapercibidos: ser&#225; que cuando la mirada es fina y detallada (y si me permiten, con gusto), consigue sumergirse en dimensiones de hormiga donde la m&#225;s m&#237;nima colilla parece un rascacielos…</p>
<p>No s&#233; si hablo desde mi condici&#243;n de aprendiz de (peque&#241;o) editor; desde mi ser-fil&#243;sofo, al menos de t&#237;tulo; como un escritor que sue&#241;a que es escritor; o desde la simple pasi&#243;n que sigo a&#250;n hoy encontrando en la lectura. Quiz&#225; hable como todos ellos a la vez… Pero estos encuentros han sido la oportunidad de conocer otra perspectiva del mundo del libro, con distintas motivaciones y no menos dificultades.</p>
<p>Hubo una pregunta que se qued&#243; rondando en mi cabeza, aunque de alguna manera me contestaron indirectamente: la peque&#241;a edici&#243;n, &#191;por ocio o por negocio? Y siguiendo con este simple juego de palabras, me gusta entender el neg-ocio como la negaci&#243;n del ocio. Y como deseaba o&#237;r, y haciendo una falsa generalizaci&#243;n, es m&#225;s la vocaci&#243;n e ilusi&#243;n por difundir lectura de calidad que una necesidad de vivir de ello (mejor vivir ‘con’ ello, ‘por’ ello, ‘para’ ello… &#161;son tantas bellas preposiciones!)&#8230; Como bien comentas, es imprescindible que, en tanto empresa que tiene que mantener su posici&#243;n de juego dentro de un mercado, no se deben olvidar las arcas que siguen permitiendo continuar un particular proyecto editorial. Pero resulta esperanzador –y permitidme la ingenuidad o, como ya me han acusado varias veces, el ‘romanticismo editorial’– seguir atisbando brillos de autenticidad en una labor que para m&#237; exige m&#225;s cari&#241;o que perversi&#243;n econ&#243;mica.</p>
<p>Los j&#243;venes y peque&#241;os editores se sienten realmente independientes: y precisamente porque est&#225;n (un poco) m&#225;s all&#225; de la red que hoy lo cubre todo, haciendo de ese ‘todo’ lo ‘mismo’. Son j&#243;venes, y en el fondo, no dejan de sentir esta experiencia editorial como un juego: nada arriesgan, m&#225;s se gana con la satisfacci&#243;n de un trabajo bien hecho. Y son peque&#241;os, por eso pueden escaparse y jugar al escondite por los discretos agujeros que deja el tejido de la red. Tienen que estar tan cerca de esa realidad, que puedan aprovechar sus fallos –nuestras oportunidades. Tan de-pendientes que ‘pendan de’ un imperceptible hilo: eso podr&#237;a querer decir in-dependiente. Tan cerca de la mirada del mercado, tan dentro de su calculada visi&#243;n, que se vuelven in-visibles a ella, ajenos a lo que pueda alejarles de un trabajo que sienten como puro placer.</p>
<p>Y siempre en peligro mortal: pues el peligro es el principal catalizador de la vida.</p>
<p>A&#250;n queda mucho por hacer en este mundo editorial. Sigamos juntos, pues.</p>
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