Un millón de pingüinos: autores anónimos y generación colectiva de contenidos

La celebérrima editorial Penguin ha puesto en marcha una narración colectiva en la que espera que participen un millón de escritores, un millón de pingüinos anónimos, al más puro estilo medieval donde la autoría y los derechos correspondientes no existían, donde la personalidad del autor era desconocida.

a million penguins

Sabemos ya que el movimiento open source, que el movimiento por el libre acceso al conocimiento, que la Edición 2.0., se basan, en buena medida, en la construcción de una inteligencia colectiva gracias al uso de la red, a la colaboración desinteresada de muchas personas que, voluntariamente, someten sus creaciones a licencias de explotación abiertas que permiten su manipulación y distribución gratuitas. Esta ola es tan poderosa que está revolucionando el mundo de la edición científica y de todas las modalidades editoriales que tengan que ver con la referencia y la consulta. Esa voluntad de anonimia, por otra parte, tiene mucha relación con los tiempos predigitales, con la inexistencia del autor y de sus derechos correspondientes en época medieval, donde muchas de las obras eran palimpsestos fruto de la agregación sucesiva y anónima de comentarios a los textos canónicos. Parece que el futuro, en esto, se vincula con el pasado, cerrando un círculo de siglos, y que el presente, en el que todavía impera una fórmula de copyright excesivamente anquilosada, puede que sólo haya sido un breve periodo de transición.

Pero, se preguntan los autores del experimiento en una página sensacional que no tiene desperdicio alguno y que es de lectura obligatoria: “¿qué ocurre con la novela? ¿Puede un colectivo crear una voz ficitia creíble? ¿Cómo puede encontrar un argumento alguna forma de trayectoria coherente cuando gente diferente tienen una idea distinta de cómo debe terminar la novela, o de cómo comenzar? Y, tal vez aún más importante: ¿pueden abandonar los escritores sus egos ante la puerta?”, ¿deben hacerlo? añadiría yo, ¿es siquiera deseable? ¿por qué habríamos de renunciar a la voz única de un autor poderoso con el que disfrutamos estética e intelectualmente? ¿serán compatibles dentro de un tiempo ambas opciones, la plenamente anónima y la completamente personal? ¿se regirá cada una de las obras por un tipo de derecho de autor distinto?

Dejemos, al menos, que el experimento continúe, y que las nuevas formas de creación en los nuevos soportes se expresen, y que los posibles futuros del libro se expandan.

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Comentarios

penguin, tan cerca y tan lejos.

excelente¡ es todo lo que hace tiempo buscaba, para aportar humildemente algunos parrafos a la comunicacion escrita y compartir

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