Amazon y Juan de la Cuesta, o de c贸mo los libreros virtuales se parecen cada vez m谩s a los libreros del XVII
Amazon no ha anunciado oficialmente, pero si extraoficialmente, que lanzar谩 pr贸ximamente un libro electr贸nico, su propio libro electr贸nico, el Kindle, un aparato a mitad de camino, por su aspecto, entre una calculadora extraplana y un tel茅fono m贸vil de 煤ltima generaci贸n. Pero lo m谩s importante no es su aspecto, ni siquiera si este prototipo acabar谩 o no lanz谩ndose o tendr谩 o no 茅xito en el mercado; lo decisivo es que, como en el inicio de la Edad Moderna, los libreros virtuales aspiran a hacerse con el control de varios de los eslabones de la cadena del libro, no s贸lo el de la venta, sino tambi茅n el de la edici贸n y circulaci贸n de las obras que comercializan.
Kindle, que significa algo as铆 como prender, atrapar o sujetar, figuradamente, por tanto, el atrapador, es un dispositivo polivalente que hasta donde se sabe ser谩 desarrollado y comercializado por Amazon, en condiciones todav铆a desconocidas, porque bien podr铆a llegar a regalarse, como ocurre con los terminales m贸viles, si el usuario aceptara una permanencia m铆nima o un compromiso estipulado de antemano de compras m铆nimas.

Lo interesante de esta estrategia no es tanto su novedad como la rememoraci贸n y recuperaci贸n de una figura hist贸rica bien conocida, la del editor-librero, caracter铆stica del siglo XVII, de editores-libreros como Juan de la Cuesta, impresor y vendedor de El Quijote. Nadie pone reparo en la actualidad a la preexistencia de aquellas figuras, m谩s bien se les ensalza y encomia, y por eso me produce algo de desconcierto cuando se vitupera o se desprestigian estas pr谩cticas comerciales contempor谩neas, porque no hacen otra cosa que recuperar una figura que desde hace tan s贸lo un siglo se hab铆a escindido en diversas figuras especializadas en la cadena del libro.
Poseer su propio lector significar谩, a priori, varias cosas: que potenciar谩 la edici贸n y descarga de contenidos digitalizados de muchas editoriales que hasta ahora no se han atrevido a entrar de lleno en la era digital; que toda esa zona gris de la edici贸n -tal como la llaman los franceses-, esos t铆tulos que no son betsellers pero tampoco obras arrumbadas en los desvanes, todas esas obras hu茅rfanas de las que ya he hablado, encontrar谩n en este soporte la posibilidad de una segunda vida m谩s o menos floreciente; que los editores comerciales podr谩n utilizarlos para ofrecer prepublicaciones, versiones beta de los libros, anticipos editoriales; que ellos mismos, Amazon, podr谩n convertirse en editores, dando preminencia a los textos que les reporten mayores beneficios, o no; que los lectores, los usuarios, podr谩n acceder a muchos textos hasta ahora dif铆ciles de encontrar de una manera, te贸ricamente, m谩s barata y sencilla.
Los libreros, y los editores, deber铆an dejar de pensar en t茅rminos de antagonismo y desacreditaci贸n para tomar este reto digital en serio y proponer, a su vez, sus alternativas.
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Comentarios
Este dispositivo no tiene nada de futuro. Ya están aquí los portátiles de bajo costo y todo tipo de dispositivos inalámbricos (wi-fi) con pantallas a todo color, que se conectan a Internet. Mientras ese acceso sea caro y no universal, todo esto no empezara a crecer realmente, y el Kinle y otros cacharos tendrán poca aceptación ¿pagar por la conexión, el trasto con el que te conectas y el contenido que te descargas? La suma de todo no es muy atraiente para los posibles compradores ¿no?
El futuro inmediato pasa por iniciativas como http://lulu.com que dan la posibilidad a los autores de publicar sus propias obras y quedarse un porcentaje de las vendas. No se precisa la impresión de un tiraje mínimo, se venden y envían los libros y revistas en papel, una a una si es preciso. También puedes poner un precio a la descarga de los originales en formato PDF. Para mi, iniciativas como lulu.com serán los libreros del futuro. Soy diseñador e ilustrador, por ahora sólo tengo un libro de fotos con ilustraciones publicado en Internet, pero en breve iniciaré la aventura de publicar una serie de cómics (http://stores.lulu.com/store.php?fAcctID=1480449).
Material con DRM… Eso es la antítesis del libro. No poder prestarlo, no poder compartirlo. Ni siquiera poder tenerlo para poder leerlo donde quieras, cuando quieras, ahora y dentro de 50 años.
Este trasto es un lector de manuales y best sellers de aeropuerto de usar y tirar.












No entendí muy bien cómo puede beneficiar este sistema a las obras huérfanas, la verdad. Tal vez puedan ser leídas nuevamente, pero el problema de los derechos continuará, ¿verdad? Quiero decir, si las obras que se leen con el Kindle estarán todavía sujetas a derechos, volveríamos al mismo punto en el que estaban estas obras incluso en la edición tradicional. Una ayudita para comprender este punto, por favor…:S