La Web participativa o la edición cooperativa
La división de Políticas de Información y Comunicación de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) acaba de publicar un documento en el que se sustancian y resumen todas las dimensiones del fenómeno de la web participativa, como ellos la denominan, del fenómeno masivo e imparable de la edición compartida, de la generación cooperativa de contenidos en la red, de la Web 2.0., una manifestación creativa que, lejos de la trivialidad que algunos le atribuyen, se ha convertido ya en una cuestión a la que los organismos internacionales deben prestarle atención.
El estudio, titulado Participative web: user-created content, destaca, entre otras muchas cosas, que se está produciendo una revolución simultánea en los tres órdenes que Roger Chartier señala como indicadores de una transformación irreversible:
A pesar del contexto no comercial, el contenido generado por los usuarios es, ya, un fenómeno económico importante con un impacto directo sobre varias industrias. El contenido generado por los usuarios contribuye, activa y efectivamente, a que se incremente la disponibilidad de contenidos en la red de banda ancha. La difusión de los contenidos generados por los usuarios y la cantidad de atención dedicada a este área por los usuarios parece haberse convertido en una fuerza que agita [prefiero traducir disruptive por agitador y no por perjudicial o negativo, presuponiendo que los analistas de la OCDE no sufren de miopía] la manera en que se crean, consumen y se distribuyen, según la industria practicara tradicionalmente, los contenidos (p. 28).
Cuanto más avanzamos en la generación de contenidos en la web y más rico e individualizado es el patrimonio de conocimientos que ponemos a disposición de los demás, más arcano me resulta comprender las resistencias y las reticencias de muchos editores tradicionales que, amparados en la supuesta perdurabilidad del soporte papel y en la pertinacia de los agentes editoriales y sus respectivos roles (editores, distribuidores, agentes comerciales, libreros, etc.), se niegan a aceptar, incluso a comprender, las dimensiones de un fenómeno que les rebasa, y eso me hace recordar aquel texto de Lucien Febvre sobre la resistencia de los amantes del papiro ante el empuje del papel:
[...] después de medio siglo, los últimos prejuicios contral el papel han desaparecido. Durante mucho tiempo aún los manuscritos para los estudiantes y los copistas serían transcritos en pergamino. ¿Rutina? Seguramente, pero también el deseo de utilizar un material sólido y probador para asegurar mayor probabilidad de que los textos duraran. Esto pensaba Gerson cuandoen 1415 desalentaba el uso del papel para la copia de textos. Deseo póstumo, podríamos decir, en esa época. El papel había ganado la partida. Su empleo comenzaba a ser general para la copia de manuscritos, con lo cual se realizaba una de las condiciones indispensable para la difusión del libro impreso. (La aparición del libro, p. 6)
Quizás sea hora, por tanto, de empezar a reconocer que un nuevo soporte está ganando la partida, y que los herederos no suelen cumplir los deseos póstumos de sus predecesores.
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yo les queria preguntar x quue la web 2.0 es participativa y porque es cooperativa??
explicar las diferencias entre una web dinamicva y estatica