Los libros del viajero
Somerset Maugham, escritor y viajero impenitente, dejó escrito en su libro The Book-Bag (creo que traducido por Cuadernos de un escritor), decía a propósito del difícil equilibrio entre la pasión por la lectura y los largos trayectos: “Desde entonces, he tomado la decisión de viajar con el saco de lino más grande y llenarlo hasta los bordes con los libros que convengan a cada una de las ocasiones y disposiciones. Pesa una tonelada y los más forzudos de los porteadores se tambalean bajo su peso. Los oficiales de aduanas lo miran con recelo, pero retroceden con consternación cuando les doy mi palabra de que sólo contiene libros. Su inconveniente es que el libro concreto que de repente anhelo leer, está siempre en el fondo, y es imposible de alcanzar”.
En el blog titulado The 80 Days Blog, de la revista Condé Nast Traveller, que relata la vuelta al mundo, obviamente, de un viajero moderno en el tiempo estipulado canónicamente por Julio Verne, podemos encontrar el relato de un viaje al mundo de un lector que, al contrario que Somerset Maugham, decidió dejar atrás su biblioteca y los pesados fardos de libros en beneficio de un Sony Reader, capaz de almacenar unos 80 libros de formato regular y extensión media.
Es cierto que muchos de sus comentarios van en detrimento de la calidad de visualización, de lo bizarro y costoso que resulta su manejo, de las mejoras que sería todavía necesario introducir, de la escasez de títulos digitalizados, lejos de la bulimia de un lector curtido, de las carencias que, en definitiva, tiene todavía este soporte respecto al formato en papel, pero aún con todo, al final de sus anotaciones de viajero-lector, comenta:
But to compare the Reader to books is to miss the point. The device is particularly well suited to one thing: traveling. On a long journey, where packing light is required, it’s a no-brainer. And there’s a compelling case to pack a Reader on trans-oceanic flights or a trip to the beach, given that you’re not going to cram eight titles into your carry-on or beach bag. The fact is the Reader can mean the difference between reading a little and reading a lot. That’s something worth celebrating.
Es decir, no se trata tanto de comparar los soportes, incomparables en la medida en que cada uno de ellos puede tener sus usos bien diferenciados, sino de advertir las ventajas que puede representar para un viajero que no puede ni sabe prescindir de los libros que desea leer cuando viaja, y que no puede costearse una tropa de porteadores que acarreen un saco lleno de libros alrededor del mundo.
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