El precio fijo del libro, el precio libre del libro

Acaba de aprobarse, definitivamente, la Ley del libro, ley que establece con car谩cter definitivo el precio fijo o 煤nico de los libros, excepto los de texto, que pasan a determinarse libremente. Con ocasi贸n de la publicaci贸n del libro Le prix du livre, 1981-2006, editado por el Institut Memoire de l’Edition Contemporaine, y aunque la ley ya sea irreversible, es todav铆a pertinente reflexionar sobre las razones que hacen conveniente defender el precio fijo.

Le prix du livre

En una c茅lebre alocuci贸n a los “amos del mundo” titulada “Ma卯tres du monde, savez-vous ce que vous faites?” (Se帽ores del mundo, 驴saben lo que hacen?), Pierre Bourdieu, uno de los soci贸logos franceses m谩s famosos del siglo XX, les record贸 que las grandes consecuciones culturales de los siglos XIX y XX se hab铆an logrado, siempre, en contra del mercado, desmarc谩ndose de cualquier determinaci贸n comercial o forma de mecenazgo, afirmando su independencia creativa respecto a fuerzas ajenas a los procesos de creaci贸n. Esa es la g茅nesis de lo que los soci贸logos denominan el campo art铆stico, el campo cultural, cuyo origen y fuerza est谩, precisamente, en la creaci贸n de un “mundo al rev茅s”, ignorante de las demandas y tentaciones comerciales. Ese entorno creativo es, claro, precario, sobre todo cuando las fuerzas orquestadas de las grandes multinacionales hacen pasar los lanzamientos comerciales por actos culturales y homogeneizan la oferta hasta el punto de que la variedad creativa desaparece.

El precio fijo del libro es tan s贸lo una peque帽a ayuda que preserva la diversidad creativa, la diversidad editorial, la bibliodiversidad, permitiendo que persista una complicidad estructural entre los libreros peque帽os e independientes y los editores peque帽os y de vanguardia, convirti茅ndose as铆 el Estado en garante de la preservaci贸n y crecimiento del patrimonio intelectual y cultural de un pa铆s. As铆 lo entendieron, seg煤n establece el libro arriba mencionado, todos los gobiernos de todos los signos desde el a帽o 1981 hasta hoy, porque es cierto que la tradici贸n francesa en ese sentido comprende que la “excepci贸n cultural” es necesaria, que el Estado debe amparar y defender la diversidad de ideas de un pa铆s en contra de las agresiones indeferenciadas de los mass media. Nada parecido a lo que aqu铆 ocurre.

El hecho de que el precio de los libros de texto se haya liberalizado, por eso, no es una buena noticia, menos a煤n que quienes la hayan sacado adelante formen parte de un gobierno socialista, porque lo 煤nico que ha ocurrido es que, en vez de ofrecer cuantiosos descuentos sobre el PVP que sirvan como reclamo publicitario, ahora rebajar谩n directamente el precio una vez que hayan “negociado” con los distribuidores o que realicen, simplemente, una forma de dumping larvado.

Hubi茅ramos necesitado, como el subt铆tulo del libro dice, una Ley Lang, nuestra ley Lang.

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Comentarios

Quizás sea peor noticia saber que ya había una parte importante de las ventas que los editores hacían con precio libre y que la postura que ha mantenido el sector se podría calificar de todo menos de seria y enérgica.

El sector es en gran parte responsable de esta medida.

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