Repensar el libro

Como en el video que muestro a continuación, en el que un supuesto campesino medieval hubiera dispuesto en el siglo XV de un ordenador portatil con el que escribir misivas a su enamorada pero lo utilizara, finalmente, como si de un pergamino se tratara, es posible que la clonación electrónica de los libros de papel no sea otra cosa que un uso retrógrado de una tecnología avanzada.

Es posible que nos empeñemos en hacer del libro electrónico y de todos los nuevos dispositivos un remedo digital de un ingenio de papel, reproduciendo ligera y endeblemente los mecanismos textuales que se inventaron a lo largo de los siglos para hacer del objeto libro lo que ahora conocemos. Quizás convenga, por eso, repensar el libro, el libro del futuro, me refiero, al menos una de sus virtualidades, la digital. ¿Deberíamos abandonar ese afán ralo de imitación y ensayar nuevos maneras de acceder a los contenidos, de leerlos y consultarlos, que no fueran deudores -si eso fuera posible- de lo que el papel nos pauta? ¿Cabría siquiera pensar en una alternativa que no requiriera de la lectura secuencial, del razonamiento sucesivo, de la concatenación lógica y acumulativa de razonamientos para sustituirlo por una hiperrelación de diversas masas de contenidos enlazadas por algún elemento en común? ¿Le resultaría posible al ser humano, si quiera, abandonar esa forma de razonar progresiva por una modalidad hiperreflexiva de concatenación de contenidos, o es una mera falacia y, por tanto, un sinsentido? Si fuera posible, cabría pensar en nuevos dispositivos que nos enseñaran a hacer las cosas de otra manera; si no fuera posible, porque nuestra naturaleza nos lo impide, es posible que los libros electrónicos no puedan ser otra cosa que trasuntos digitales de lo que ya conocemos.

La metáfora del campesino medieval recomenzando cada carta cada vez que se confunde o cada vez que le parece malsonante, como si se tratara de una carta sobre papel, que debe reiniciar completamente en vez de borrar, simplemente, la palabra que no concuerda, es una manera de llamarnos la atención sobre el poder de la inercia de los hábitos lectores sobre las potencialidades ingentes de la tecnología. Lo mismo sucede con la imagen final, cuando una vez concluida la misiva, en lugar de utilizar una conexión a la red, entrega el portatil a un mensajero a caballo…

Las sucesivas catástrofes empresariales en el lanzamiento de sucesivos prototipos de libro electrónico y el advenimiento inminente del Kindel, me llevan a pensar que conjeturar el futuro del libro pasa por conocer en profundidad las inercias de nuestros hábitos lectores, intensamente inscritos en nuestra esencia de seres racionales, parlantes, y por desentrañar cuáles son los contextos sociológicos en los que la lectura transcurre.

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Comentarios

ni idea. yo por el momento, sigo leyendo libros con mi explorador Opera en mi portátil, Borges en copia dura. Videos en youtube o veoh, escribiré en mi blog, y buscaré contenido por medio de google.com. Estudiaré libros a través de safari de oreilly.. aunque prefiero mas los libros de tapa dura. Si acaso le echaré una vista a la Wikipedia, y haré una aportación. No leeré libros por medio de mi pda, ni tampoco por medio de lectores como el de Franklin, puesto todavía no hay dispositivo que ha superado la lecturabilidad que ofrece el impreso. tampoco la telepatia es mi fuerte. pero creo que la pagina de mentalplex de google puede ser de ayuda

http://www.google.com/mentalplex/MP_results.html

Te planteas cuestiones que lindan con la psicolingüística y las neurociencias, y a las que no es tan sencillo responder aún. Quizá haya que comprobar qué posibilidades tenemos siguiendo el frustrante camino del ensayo y error.

Yo por el contrario Joaquín pienso que tienes razón. Se trata de lo que en ciencia se denomina paradoja tecnológica de Burrough. Y es el uso de las nuevas tecnologías para hacer simplemente trabajos más rapidos y/o simples que antes del advenimiento de la nueva tecnología, perdiendo o mal aprovechando su potencialidad eurística para ver las cosas (el mundo) de otra manera.

Lamentablemente a penas tengo tiempo para leer más que ciencia, fisolosofía y cosas así. Pero si leí hace tiempo sobre ciertos escritores que intentaban no realizar libros clásicos, sino que retornando a algun punto el final podía ser diferente, etc. Es decir dotándole de varias lecturas, finales, etc.

Creo que posiblemente, eliminando inercias, las nuevas tecnologías den lugar a maneras más versátiles de "estructurar" los contenidos de un libro, por extraño que nos resulte ahora.

Saludos

Juanjo Ibáñez

Te puedo buscar el libro pero seguro que sabes mucho más de esto que yo.

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