Liber, Web 2.0., y el marasmo de la distribución
Liber, nuestra feria del libro profesional, terminó el viernes pasado. Los carteles ya anuncian un nuevo encuentro, esta vez en Madrid, para los próximos días 8-10 de octubre de 2008, la vigésimo quinta convocatoria.
Mientras la feria transcurría, se hicieron públicos dos informes que, a mi juicio, tienen una clara relación: el estudio Tendencias Web 2.0. en el sector editorial, desarrollado por la empresa Dosdoce, y el informe presentado por la FANDE XII Estudio de perfil del sector de la distribución de libros y publicaciones periódicas.
Empecemos por el final: el estudio de la confederación de distribuidores constata lo que todo el sector sospecha o padece: que las devoluciones medias de los libros de texto se sitúan alrededor del 18.5% y las del resto de los libros (y hablamos de medias estadísticas, sin especificar materias ni líneas), en torno al 28,9%, es decir, uno de cada cuatro libros es devuelto, aunque la práctica librera y comercial cotidianas nos indiquen que la realidad para la mayoría de los sellos editoriales y los libros servidos es muy superior (25-35% para la ficción y 50% para la no ficción).
La atomización de las empresas distribuidoras, además (72 empresas pequeñas alcanzan el 7.4% de la facturación y 15 grandes copan el 72.4% de los beneficios), no ayuda a racionalizar un sector extremadamente ineficiente en su concepción de la distribución y la venta.
Si atendemos al contenido del estudio publicado por Dosdoce (que ha elaborado un documento sobre el uso de las herramientas Web 2.0. utilizando como indicadores el analísis de la sala de prensa virtual; la sección de reseñas y comentarios; blogs, foros y chats; la política de enlaces; la participación en redes sociales; videos y postcast promocionales; el posicionamiento en buscadores; el buscador interno), es posible que conviniese preguntarse si no cabría ir pensando ya en una alianza efectiva entre las tecnologías digitales y la distribución de determinados productos editoriales, a riesgo de que eso hiciera de determinados distribuidores (o formas de distribruir), especies en extinción, pero la ineficiencia y la inoperancia siempre han sido castigadas por la evolución, y no parece que ahora vaya ocurrir lo contrario.
Las cifras que el documento nos muestra son aceptables, pero no portentosas:
- Un 30% de las editoriales analizadas publica en sus páginas web algún capítulo con el fin de fomentar su lectura
- Un 26% de las editoriales enlaza los sitios web de sus autores
- Un 22% de las editoriales analizadas enlaza a blogs literarios o medios digitales especializados en cultura.
- Sólo un 32% de las editoriales enlaza a las librerías.
- Un 20% de las editoriales analizadas promociona sus libros publicando vídeos en YouTube, Dalealplay.com, Jumpcut, etc.
¿Para cuándo una verdadera discusión sobre el uso de las tecnologías digitales para la venta y la distribución en el sector editorial? Quizás en el próximo Liber.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.


















Joaquín,
hace un par de días conversaba con txetxu en convalor a propósito de lo que planteas hoy. Mis preguntas giran precisamente en torno de las posibilidades que la aplicación de las nuevas tecnologías pueden significar en un cambio profundo en el modo de producir, distribuir y consumir libros.
Hablas del estudio de dosdoce y de la FANDE, y cierras haciendo una pregunta. Y yo me pregunto a su vez, y si para esta próxima edición de octubre de 2008 del LIBER aparece algún stand de una editorial 100 x 100 virtual, que sólo imprima los libros deseados por los lectores, que se pueda por lo tanto permitir la consideración de contenidos que ahora se descartan, que respete el ambiente en su proceso de producción (ecoedicion.org), etc.
Que controle los nuevos modos de comunicación, por ej. estas tendencias web 2.0. y que gracias a una asociación inteligente con los autores por un lado y los distribuidores por otro, pueda llegar a crear nuevas y mejores formas de consumo de libros. Este mecanismo podría ampliarse hablando del comercio exterior del libro español. Su relación, sobre todo con América Latina, es de un desequilibrio colonial.
Pero quisiera proponerte un escenario hipotético e ideal:
¿qué pasaría si Melusina decidiera editar tu tan esperado libro sobre las Tendencias 2.0. Los futuros del libro sólo on demand?
Seguro que hoy por hoy hay obstáculos. Pero esos se sortean. Creo que uno de ellos puede ser el de estar solos ante el desafío. Y si pensamos también hipotética e ilusionadamente en que la unión hace la fuerza…
cierro con la pregunta:
¿qué pasaría si Melusina decidiera editar tu tan esperado libro sobre las Tendencias 2.0. Los futuros del libro sólo on demand?