El decálogo del buen lector

Ayer domingo terminó la Feria de Guadalajara y por ella han desfilado alguno de los grandes nombres de la literatura en español. Antonio Muñoz Molina ofreció el miércoles 28 de noviembre una conferencia titulada El decálogo del buen lector, recogiendo y resumiendo algunos de los principios que le parecen fundamentales a la hora de fomentar la lectura, en algunos casos, o mantener y propiciar el interés ya incipiente en otros. ¿Son suficientes esos principios, realmente, para alcanzar el objetivo que se plantean?

Un buen lector, según el decálogo preparado por Antonio Muñoz Molina, es:

  1. el que empieza a serlo antes de comenzar a leer, con las historias que le cuenta papá o mamá, las que le despiertan la imaginación y la curiosidad por querer saber. Por eso, el buen lector es aquél al que le cuentan historias desde pequeño;
  2. el buen lector empieza a leer muy pronto, por eso en las escuelas no tienen que coartarle a un niño la necesidad de aprender a leer cuando él mismo lo decida y no cuando lo marquen los programas de estudio: “Si el niño tarda mucho en aprender a leer, pierde mucho tiempo”.
  3. el buen lector no sólo ama los libros, también disfruta de la música, el cine y hasta la televisión: “La televisión no es enemiga [...] ni el cine, ni el videojuego son enemigos de la lectura, lo que es enemigo de la lectura es la ignorancia”, consideró:
  4. “El buen lector no sólo ama la literatura y la literatura de ficción, también ama los libros de historia, ama los libros de explicación de naturaleza, de ciencias naturales, el buen lector también ama los mapamundis”, cualquier tema es bueno para leer, porque siempre hay algo nuevo que aprender, incluso en el periódico;
  5. el buen lector es aquél que aprende a disfrutar la soledad, porque la lectura requiere un acto en solitario, aunque en esta época es un poco más difícil que en otras, por la comunicación instantánea;
  6. el buen lector aprende a disfrutar de la más rica y variada compañía, porque al leer puede encontrar similitudes de las historias impresas con su propia vida. “Te enseña que los seres humanos somos muy parecidos y también muy diferentes”;
  7. el buen lector disfruta compartiendo sus lecturas, recomendando lo que ha leído para que otros lo conozcan y lo disfruten;
  8. un buen lector es un militante de las librerías independientes, alejadas del ritmo vertiginoso de la mercadotecnia, “donde puede uno comprar el libro que salió hace tiempo y que ha tenido tiempo de que alguien lo descubra en una librería”.
  9. el buen lector puede surgir en cualquier parte, pero también hace falta una transformación social, porque la lectura implica cierto grado de justicia social: “La única manera de que haya lectores es un sistema social que permita a la gente aprender a leer y escribir”, concluyó Muñoz Molina.

Es, a mi juicio, este último punto (y soy consciente de que he perdido uno por el camino) el primero y primordial, el que, como demuestran las encuestas sobre sociología de la educación y la lectura, determinan de por vida la propensión a hacer de la lectura un placer insondable (con todas las características fenomenóligicas que Muñoz Molina describe tan acertadamente pero que son, precisamente, derivaciones o consecuencias de una predisposición sociologicamente generada) o una práctica absolutamente rechazable, simplemente inconcebible (y, en consecuencia, cualqueira de los rasgos que la definan o la requieran).

El problema de cualquier definición de lo que un buen lector deba representar o ser (como ya intentara Daniel Penac en Como una novela, en la relación de derechos que lo acompañaban), es que suele realizarse desde una persepectiva escolástica, afin a los intereses y valores de quien la pronuncia y propaga, haciendo pasar como principios universales lo que no son sino principios propios de una determinada condición, olvidando, en consecuencia, que el amor a los libros o a la soledad o la replicación de vidas en otros personajes no son placeres automáticos que carezcan de una génesis determinada.

Pd. Derechos del lector según Penac:

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Comentarios

¡Gracias por recordarnos este decálogo!De vez en cuando deberíamos volver a leerlo porque nos recuerda que la autoridad del escritor sobre su obra no siempre es tan poderosa como parece y que la libertad que nos ofrece el libro electrónico tal vez ya la tenemos, sólo no lo sabemos o nos olvidamos de ella.

me parecio muy interesante lo anterior, actualmente estoy realizando un proyecto de intervencion en preescolar acerca de como acercar a los pequños a la lectura, ojala me puedan ayudar ya que necesito informacion, acerca de las grandes ventajas que tiene el inducir al niño preescolar hacia la lectura antes de leer… muchas gracias bye espero su respuesta.

p´s

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aquellas

personas

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necesitan

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sobre

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caracteristicas

de

un

buen

lector.

hola buen lectossabe sne cuesta hablar en casrtellanaoporque habo en inglis chauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Nabokov desmitifica la figura de Emma Bovary como arquetipo del buen lector al escribir que Emma es una gran pero mala lectora porque lee los libros emocionalmente, a la manera superficial de los jóvenes, poniéndose en lugar de esta o aquella heroína.

Hablar de buen lector es paralelo a hablar de personas inteligentes: si éstas son permeables, de mente abierta, desorbitadamente curiosas…, ¿no lo es el lector excelente que se empapa con lujuria, se deja penetrar abandonadamente y levita hasta el éxtasis con sus lecturas…, al menos con algunas de ellas, aquellas que elige libremente para gozar y gozarse?

El poeta Alejo Carbonell opina que un buen lector es aquel que es capaz de disfrutar un texto sin prejuicios. Sin saber nada del autor ni de lo que escribe y que pueda metamorfosear el escrito en su propia imaginación y experiencia.

Rodolfo Castro opina que un buen lector, también –pero no solo- lee libros. Cuando hay un hábito de la lectura de lo que nos rodea, de lo que nos hiere o nos fascina, inevitablemente los libros llegan. Pero advierte que un lector encuentra una buena lectura gracias a que ha realizado veinte lecturas malas. Tener lecturas de baja calidad no te convierte, por ello, en mal lector, es casi una condición ineludible para poder distinguir entre unas y otras. Hay quienes están tan metidos en sus libros y en sus lecturas de gran nivel que no conocen ni por intuición la sociedad que habitan. Lo bueno y lo malo de un libro están en el lector.

Bravo y Santa María se ponen más serios para pincelar algunos rasgos “profesionales” de ese Lector Estupendo; si quiere ese título tiene ser capaz de:

· Pensar sobre lo que lee.

· Usar su conocimiento y experiencia sobre el mundo y la vida diaria para tratar de entender lo que lee.

· Al utilizar su información previa para comprender el texto, se dedica a integrar información.

· Dominar los procesos básicos de decodificación y reconocimiento de palabras a un nivel automático, de modo que su atención quede libre para el análisis del significado.

· Controlar y guiar su lectura en relación a su meta, la naturaleza del material y se mantiene alerta para comprobar en todo momento si está entendiendo o no.

· Practica la lectura, desarrollándola y dejándose refinar por ella.

Emilia Ferreiro se eleva a un nivel anterior a la lectura textual y nos hace caer en la cuenta de que cuando un niño llega a la escuela ya es un “buen lector” del mundo. Desde mucho antes comienza a observar, anticipar, interpretar e interactuar, dando significado a los seres, los objetos y las situaciones que le rodean. Utilizará después estas mismas estrategias de búsqueda de sentido para comprender el mundo de las letras.

Un buen lector:

· Lee suficientemente bien cuando pone atención al significado de un pasaje, más que a la traducción de palabras aisladas.

· Es capa de comprender, analizar y examinar críticamente diferentes tipos de texto.

· Utiliza una variedad de estrategias tales como: predecir, inferir, monitorear; para planear, leer y verificar su comprensión

· Disfruta leyendo y lee por diversos motivos.

Un buen lector, un usuario competente de la lengua escrita es alguien para quien ésta es una práctica social y, como tal, una práctica verdadera y significativa; alguien que está en capacidad de utilizar la lengua escrita en sus funciones verdaderamente importantes e insustituibles: para conocer ciertos temas que pertenecen al mundo de lo escrito, porque ellos no son objeto de tratamiento en la oralidad cotidiana; para desarrollar un conocimiento profundo, un conocimiento estructural de las cosas, que sólo puede lograrse a través de la lectura; alcanzar una explicación de los hechos y para formular teorías que sustenten ese conocimiento y esa explicación que sólo puede lograrse a través de la lectura; para acceder a cierto tipo de reflexión abstracta construida sobre una “racionalidad” propia de nuestra cultura. Carlos Sánchez

Técnicamente podríamos recordar que al leer:

1. Cuando lees no es la boca la que lee, sino que leen tus ojos (boca cerrada – no pronunciar).

2. Cuando lees los ojos no se mueven sobre la línea de manera continua, sino que lo hacen a saltos (movimientos progresivos).

3. Cuantas más palabras leas en cada salto (cada vez que se fijan tus ojos) mejor será tu lectura: más velocidad y mejor comprensión.

4. Los ojos ven (fotografían), pero es la mente la que convierte las palabras en ideas (necesitas, por tanto, estar muy atento).

5. Tienes que ejercitar tus ojos para que cada vez capten con mayor rapidez, precisión y seguridad lo que estás leyendo y no te veas obligado a volver para atrás.

6. Un buen lector no lo lee todo a la misma velocidad ni de la misma manera. Cada texto necesita un tipo de velocidad y de lectura.

7. En toda lectura debes proponerte unos objetivos: para aprender, para estudiar, para divertirte, para encontrar una información…

8. No aprenderás ni mejorarás tu lectura en un día. ¡A leer se aprende leyendo… mucho!

9. Un buen lector controla y evalúa constantemente su lectura: ¿estoy leyendo con una buena velocidad?, ¿me estoy enterando de lo que leo?

10. En la lectura en voz alta no lee mejor quien lee más aprisa sino quien se expresa con más claridad y capta mejor la atención de los oyentes.

11. Un buen lector se anticipa, adivina lo que va a leer y se pregunta qué pasará

Finalmente, le invitamos a leer “El decálogo del buen lector”, artículo alojado en el weblog “Los futuros del libro. Libros, editores y lectores en el siglo XXI” que comenta la conferencia impartida por Antonio Muñoz Molina en el marco de la Feria del Libro de Guadalajara a finales de 2007.

http://weblogs.madrimasd.org/futurosdellibro/archive/2007/12/03/80189.aspx

Estas ideas sobre el buen lector cae como “pedrada en ojo tuerto” por ej: no nos extrañe que nuestro bachilleres como decía un pensador son “Un aceano de Conocimientos con un milímetro de espesor porque:no saben leer, no saben escribir,no saben las 4 operaciones, nosaben habalr en público.Cuál será nuestro futuro? No nos extrañe que en el futuro tengamos “Bachillerees analfabetas. El MEN manda que todos los estudiantes deben pasar, así no hagn nada. Para dónde va la educación colombiana?

Estoy muy de acuerdo con esta pagina. Y me gustaria cmpartir que en chica, bueno esto nos pasa a todos, de no saber leer y tener que preguntar a los mayores para que me lean,recuerdo que sentia impotencia de no saber leer, hizo que en pequeña me prometiera leer todo lo que quisiera cuando pudiese, y lo que mas me preguntaba es porque las personas no leian mas, teniendo ese privilegio! me causaba tambien impotencia, pero que bueno haber experimentado eso a esa edad, aveces lo recuerdo y se me reproduce ese sentimiento de impotencia pero ahora conmigo misma.

em ell planetha aun ahiy perchonas qe som tomtaz, noo saven ny scrivir

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