La consagración del libro

No suele mencionarse, pero una de las razones por las que los libros en papel perdurarán, es porque confieren un halo simbólico de consagración intelectual icomparable a quien se rodea de ellos, o a quien demuestra que tiene un trato familiar y fluido con ellos, como todas los estudios de sociología de la cultura demuestran. El círculo de consagración se cierra perfectamente: quien se retrata con ellos obtiene un incremento automático de un capital difícilmente cuantificable según las pobres e insuficientes contabilidades habituales, el capital simbólico, y los libros, en justa contrapartida, los libros en papel, se confirman como sublimes instancias acreditadoras, para lo bueno y para lo malo, porque ese mismo halo simbólico de innacesibilidad es el que impide que  mucha gente se acerque naturalmente a ellos.


El señor que nos mira sonriente en la foto superior es Stephen Harper, el Primer Ministro de Canadá, y uno de los ciudadanos de aquel país se ha empeñado en que, además de la enciclopedia estándar con la que adorna su biblioteca, lea, en su tiempo libre, obras que le inspiren e ilustren en su mandato. Para eso, cada quince días, realiza una propuesta razonada de lectura que envía al mandatario.

Entre nosotros, claro, no podía ser menos: tanto la oposición como el gobierno vigente utilizan enciclopedias británicas y obras completas para sancionar simbólicamente el puesto que ocupan o aspiran a ocupar:

     

Yo, que soy un aspirante a afrancesado, no puedo ocultar mi admiración ante la sobrecogedora figura del Primer ministro francés actual literalmente sitiado por los libros, como un manto de sabiduría que, junto a la bandera (otro símbolo irrenunciable) le cubriera y le proporcionara la energía necesaria para gobernar.



Claro que en esto los presidentes franceses han sido todos inigualables:



Ni siquiera el Presidente de la primera potencia mundial se priva de utilizar el libro como instrumento de una ceremonia secular de consagración (aunque sea sosteniéndolo al revés, que no es sencillo aprender a la primera):



A mí, en todo caso, lo que de verdad me llena de un intenso gozo, de una dicha incomparable, es saber que Carla Bruni también lee:



Yo, desde luego, pienso seguir leyendo libros en papel…(eso sí que es fomento de la lectura).

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