Borges el precursor o Ciberborg.es

¿No sería Jorge Luis Borges, en lugar de un extraordinario escritor, de imaginación exuberante y registros cultistas, un CiBorg, un organismo cibernético, mitad hombre mitad máquina, capaz por su cercanía de concebir el futuro, la infinita red de redes que es la concreción electrónica de la Biblioteca de Babel?


En un libro reciente, titulado Borges 2.0. From text to virtual worlds, Perla Sasson-Henry reivindica a Borges como precursor, como profeta de lo que la red, Internet, ha encarnado: la enciclopedia infinita de miles de millones de páginas que se entrelazan en un bucle inacabable tras el cual nos extraviamos, o nos rencontramos, buscando una solución satisfactoria en el tesoro acumulado de los conocimientos de la humanidad a nuestros problemas, como expresara en La biblioteca de Babel y quizás, también, en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius; el diario de nuestras vidas recogido en un blog escrito o audiovisual, la recolección y reunión sistemática de nuestras inquietudes, de nuestros conocimientos, de nuestras vivencias más triviales, más infinitesimales, de nuestros más mínimos gestos o de nuestros incontables pasos, como le ocurría a Funes el memorioso, o como le ocurre, voluntariamente, a Gordon Bell.

“Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto”. Gracias CiBorg, que así sea, y que sepamos disfrutar de esa rara y desusada felicidad.

(más lecturas en Borges and the foreseeable future y Borges, el visionario que anticipó Internet).

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