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	<title>Comentarios en: El Informe Atocha. Cómo preservar la propiedad intelectual en el siglo XXI</title>
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	<description>Libros, editores y lectores en el siglo XXI</description>
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		<title>Por: Silvia Senz</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2008/01/16/82492/comment-page-1#comment-385</link>
		<dc:creator>Silvia Senz</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jan 2008 05:58:00 +0000</pubDate>
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		<description>A&#241;ado que en este tipo de debates suelo percibir bastante confusi&#243;n entre t&#233;rminos que tienen poco que ver, y que a&#250;n confunden m&#225;s a las personas poco dadas a la reflexi&#243;n.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Una cosa es derecho de reproducci&#243;n y explotaci&#243;n ,y otra es la paternidad de una obra. Lo primero ha de poder regularse, y cada cual ha de poder aplicarlo seg&#250;n su inter&#233;s y grado de filantrop&#237;a. Lo segundo ha de respetarse tambi&#233;n si se exige, y ampararse y reconocerse en consecuencia. Para ambas cosas ha de haber, pues, la necesaria regulaci&#243;n y el exigible control del cumplimiento de esa regulaci&#243;n.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Lo que no puede haber es esa tendencia, demasiado com&#250;n, a hacer creer que todo el monte el or&#233;gano y que todo lo tuyo es m&#237;o. Y que el que no se avenga a estas ideas es un h... de p..., un monopolista o cosas peores (ese salteador de caminos del que hablaba Joaqu&#237;n hace poco).&lt;br&gt;&lt;br&gt;Lo que no puede fomentarse es la confusi&#243;n constante entre la libertad (y la liberaci&#243;n) y la apropiaci&#243;n, porque en ese caso acabaremos volviendo a las mismas: a que la tierra (siguiendo la analog&#237;a entre lo material y lo intelectual), que seg&#250;n yo creo es de quien la trabaja, pase a ser ya no s&#243;lo del terrateniente de turno, sino de cualquiera que pase por ah&#237;. &lt;br&gt;La tierra ha de ser siempre de quien saca de ella los frutos que puede dar, con su esfuerzo y pericia, y con las t&#233;cnicas y saberes heredados o adquiridos por propia experiencia. Y es quien la hace rendir quien ha de disponer de los medios para decidir libremente (sin coacci&#243;n ni siquiera ideol&#243;gica) qu&#233; hacer con los frutos obtenidos, seg&#250;n considere pertinente: guard&#225;rselos para consumo propio, regalarlos, compartirlos, venderlos directamente, utilizar un intermediario especializado para hacerlo (que pulir&#225; cada manzana y la adornar&#225; con un sellito propio), usarlos para la cocina creativa... &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>A&#241;ado que en este tipo de debates suelo percibir bastante confusi&#243;n entre t&#233;rminos que tienen poco que ver, y que a&#250;n confunden m&#225;s a las personas poco dadas a la reflexi&#243;n.</p>
<p>Una cosa es derecho de reproducci&#243;n y explotaci&#243;n ,y otra es la paternidad de una obra. Lo primero ha de poder regularse, y cada cual ha de poder aplicarlo seg&#250;n su inter&#233;s y grado de filantrop&#237;a. Lo segundo ha de respetarse tambi&#233;n si se exige, y ampararse y reconocerse en consecuencia. Para ambas cosas ha de haber, pues, la necesaria regulaci&#243;n y el exigible control del cumplimiento de esa regulaci&#243;n.</p>
<p>Lo que no puede haber es esa tendencia, demasiado com&#250;n, a hacer creer que todo el monte el or&#233;gano y que todo lo tuyo es m&#237;o. Y que el que no se avenga a estas ideas es un h&#8230; de p&#8230;, un monopolista o cosas peores (ese salteador de caminos del que hablaba Joaqu&#237;n hace poco).</p>
<p>Lo que no puede fomentarse es la confusi&#243;n constante entre la libertad (y la liberaci&#243;n) y la apropiaci&#243;n, porque en ese caso acabaremos volviendo a las mismas: a que la tierra (siguiendo la analog&#237;a entre lo material y lo intelectual), que seg&#250;n yo creo es de quien la trabaja, pase a ser ya no s&#243;lo del terrateniente de turno, sino de cualquiera que pase por ah&#237;.<br />
<br />La tierra ha de ser siempre de quien saca de ella los frutos que puede dar, con su esfuerzo y pericia, y con las t&#233;cnicas y saberes heredados o adquiridos por propia experiencia. Y es quien la hace rendir quien ha de disponer de los medios para decidir libremente (sin coacci&#243;n ni siquiera ideol&#243;gica) qu&#233; hacer con los frutos obtenidos, seg&#250;n considere pertinente: guard&#225;rselos para consumo propio, regalarlos, compartirlos, venderlos directamente, utilizar un intermediario especializado para hacerlo (que pulir&#225; cada manzana y la adornar&#225; con un sellito propio), usarlos para la cocina creativa&#8230; </p>
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		<title>Por: Miquel Vidal</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2008/01/16/82492/comment-page-1#comment-387</link>
		<dc:creator>Miquel Vidal</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Jan 2008 14:23:00 +0000</pubDate>
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		<description>Las preguntas &#250;ltimas incurren en algunos errores frecuentes. En la primera, asumes que la propiedad intelectual es de la misma naturaleza que la propiedad f&#237;sica (y por tanto podr&#237;a plantearse su &quot;expropiaci&#243;n&quot;), Ni jur&#237;dicamente ni factualmente son equivalentes: la forzada analog&#237;a que se intenta hacer (con todo el campo sem&#225;ntico asociado: &quot;robo&quot;, &quot;pirater&#237;a&quot;, &quot;propiedad&quot;, etc.) y que impide percibir correctamente el problema. Aprovecharlo por tanto como supuesto te&#243;rico para plantear la abolici&#243;n de la propiedad es un error conceptual.&lt;br&gt;&lt;br&gt;La segunda pregunta es algo que la industria plantea muy a menudo: &quot;si no hay est&#237;mulo econ&#243;mico, se acabar&#225; la creaci&#243;n intelectual&quot;. Nuevamente, demasiados presupuestos: para empezar, la mayor parte de la creaci&#243;n cultural a lo largo de la historia se ha efectuado por otro tipo de motivaciones, que no son econ&#243;micas. Eso sigue sucediendo ahora. No obstante, es cierto que el lucro es un est&#237;mulo necesario, tanto para peque&#241;os creadores como para determinadas iniciativas que requieren grandes inversiones: pero nada impide compatibilizar la cultura libre con el beneficio econ&#243;mico. Libre no significa gratis. Es una obviedad que suele olvidarse pese a que la tenemos muy a la vista en el caso del dominio p&#250;blico: un editor puede explotar cualquier obra literaria del dominio p&#250;blico. Lo hace de forma no exclusiva y cualquier otro editor puede hacer lo mismo, entrando las leyes del mercado para decidir qu&#233; edici&#243;n es de m&#225;s calidad, o m&#225;s cuidada o m&#225;s barata... Exactamente lo mismo sucede con los modelos basados en la cultura libre (cualquier editor de software puede crear su propia distribuci&#243;n de Linux o su propia edici&#243;n de Wikipedia).&lt;br&gt;&lt;br&gt;Sobre la tercera pregunta: a Javier Mar&#237;as quiz&#225; no le guste dar conferencias (lo ignoro), pero su prestigio literario y acad&#233;mico le permite por ejemplo colaborar en revistas y peri&#243;dicos sin moverse de casa, donde obtiene ingresos m&#225;s que dignos. Mucho otros autores, en cambio, s&#237; hacen bolos y obtienen magn&#237;ficos ingresos en universidades de verano, tertulias radiof&#243;nicas o televisivas, clases de instituto, conferencias bien remuneradas.... Un m&#250;sico puede hacer exactamente lo mismo, y la mayor&#237;a viven de sus conciertos, tal y como la inmensa mayor&#237;a de escritores (con la excepci&#243;n de unos cuantos novelistas de &#233;xito) no han vivido nunca de sus libros, sino de otras actividades profesionales. &lt;br&gt;&lt;br&gt;La cuarta y &#250;ltima pregunta vuelve a ser una pregunta falaz: no hace falta plantear la desaparici&#243;n de editores y mediadores, precisamente Traficantes de Sue&#241;os es un magn&#237;fico ejemplo de un modelo de negocio digno y viable basado exclusivamente en obras publicadas con licencias libres. Hay grandes negocios basados en contenidos libres o gratuitos (desde Red Hat a Google). Lo que hay que plantear (o el propio mercado lo har&#225;) es que muchos de esos &quot;mediadores&quot; deber&#225;n readaptarse, como ha sucedido en muchas otras industrias. Seguir&#225;n haciendo falta editores, pero sus funciones y sus tareas probablemente no ser&#225;n las mismas que hacen ahora y su forma de obtener ingresos tampoco ser&#225; la misma. Tal y como no hace lo mismo el impresor del siglo XVIII que un editor actual. Ni un transportista (otro intermediario). Ni un distribuidor. &lt;br&gt;&lt;br&gt;Lo importante es entender que ganar dinero no exige apostar por modelos restrictivos ni por provocar artificialmente escasez en el &#225;mbito de los contenidos, como si a&#250;n vivi&#233;semos en la &#233;poca de las diligencias. Lo libre es compatible con los negocios viables (y evitar la tentaci&#243;n de la subvencionitis): seguir&#225; habiendo cine y &#243;pera, si sigue habiendo una demanda de dichos espect&#225;culos. O desaparecer&#225;n si deja de haber demanda, como desapareci&#243; el canto gregoriano o el circo romano, y surgir&#225;n otras formas de cultura y ocio.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Las preguntas &#250;ltimas incurren en algunos errores frecuentes. En la primera, asumes que la propiedad intelectual es de la misma naturaleza que la propiedad f&#237;sica (y por tanto podr&#237;a plantearse su &quot;expropiaci&#243;n&quot;), Ni jur&#237;dicamente ni factualmente son equivalentes: la forzada analog&#237;a que se intenta hacer (con todo el campo sem&#225;ntico asociado: &quot;robo&quot;, &quot;pirater&#237;a&quot;, &quot;propiedad&quot;, etc.) y que impide percibir correctamente el problema. Aprovecharlo por tanto como supuesto te&#243;rico para plantear la abolici&#243;n de la propiedad es un error conceptual.</p>
<p>La segunda pregunta es algo que la industria plantea muy a menudo: &quot;si no hay est&#237;mulo econ&#243;mico, se acabar&#225; la creaci&#243;n intelectual&quot;. Nuevamente, demasiados presupuestos: para empezar, la mayor parte de la creaci&#243;n cultural a lo largo de la historia se ha efectuado por otro tipo de motivaciones, que no son econ&#243;micas. Eso sigue sucediendo ahora. No obstante, es cierto que el lucro es un est&#237;mulo necesario, tanto para peque&#241;os creadores como para determinadas iniciativas que requieren grandes inversiones: pero nada impide compatibilizar la cultura libre con el beneficio econ&#243;mico. Libre no significa gratis. Es una obviedad que suele olvidarse pese a que la tenemos muy a la vista en el caso del dominio p&#250;blico: un editor puede explotar cualquier obra literaria del dominio p&#250;blico. Lo hace de forma no exclusiva y cualquier otro editor puede hacer lo mismo, entrando las leyes del mercado para decidir qu&#233; edici&#243;n es de m&#225;s calidad, o m&#225;s cuidada o m&#225;s barata&#8230; Exactamente lo mismo sucede con los modelos basados en la cultura libre (cualquier editor de software puede crear su propia distribuci&#243;n de Linux o su propia edici&#243;n de Wikipedia).</p>
<p>Sobre la tercera pregunta: a Javier Mar&#237;as quiz&#225; no le guste dar conferencias (lo ignoro), pero su prestigio literario y acad&#233;mico le permite por ejemplo colaborar en revistas y peri&#243;dicos sin moverse de casa, donde obtiene ingresos m&#225;s que dignos. Mucho otros autores, en cambio, s&#237; hacen bolos y obtienen magn&#237;ficos ingresos en universidades de verano, tertulias radiof&#243;nicas o televisivas, clases de instituto, conferencias bien remuneradas&#8230;. Un m&#250;sico puede hacer exactamente lo mismo, y la mayor&#237;a viven de sus conciertos, tal y como la inmensa mayor&#237;a de escritores (con la excepci&#243;n de unos cuantos novelistas de &#233;xito) no han vivido nunca de sus libros, sino de otras actividades profesionales. </p>
<p>La cuarta y &#250;ltima pregunta vuelve a ser una pregunta falaz: no hace falta plantear la desaparici&#243;n de editores y mediadores, precisamente Traficantes de Sue&#241;os es un magn&#237;fico ejemplo de un modelo de negocio digno y viable basado exclusivamente en obras publicadas con licencias libres. Hay grandes negocios basados en contenidos libres o gratuitos (desde Red Hat a Google). Lo que hay que plantear (o el propio mercado lo har&#225;) es que muchos de esos &quot;mediadores&quot; deber&#225;n readaptarse, como ha sucedido en muchas otras industrias. Seguir&#225;n haciendo falta editores, pero sus funciones y sus tareas probablemente no ser&#225;n las mismas que hacen ahora y su forma de obtener ingresos tampoco ser&#225; la misma. Tal y como no hace lo mismo el impresor del siglo XVIII que un editor actual. Ni un transportista (otro intermediario). Ni un distribuidor. </p>
<p>Lo importante es entender que ganar dinero no exige apostar por modelos restrictivos ni por provocar artificialmente escasez en el &#225;mbito de los contenidos, como si a&#250;n vivi&#233;semos en la &#233;poca de las diligencias. Lo libre es compatible con los negocios viables (y evitar la tentaci&#243;n de la subvencionitis): seguir&#225; habiendo cine y &#243;pera, si sigue habiendo una demanda de dichos espect&#225;culos. O desaparecer&#225;n si deja de haber demanda, como desapareci&#243; el canto gregoriano o el circo romano, y surgir&#225;n otras formas de cultura y ocio.</p>
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		<title>Por: Silvia Senz</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2008/01/16/82492/comment-page-1#comment-386</link>
		<dc:creator>Silvia Senz</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Jan 2008 12:25:00 +0000</pubDate>
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		<description>&#218;ltimamente, por la aparici&#243;n casi simult&#225;nea de iniciativas en la red que ponen de nuevo en el tapete el concepto y el valor de la autor&#237;a (paternidad) de una obra, he ido enlazando este debate de un blog a otro, de una conversaci&#243;n personal a otra, y comparti&#233;ndolo especialmente con autores especializados (de mi campo: el de la ling&#252;&#237;stica y la edici&#243;n) que viven el neocomunismo cultural al que aludes como una amenaza real, que los inhibe ya no de compartir, sino incluso de producir, por miedo a la apropiaci&#243;n de su trabajo mediante (aunque s&#243;lo fuera) el abuso del derecho de cita o una interpretaci&#243;n sui g&#233;neris del derecho de reproducci&#243;n. &lt;br&gt;Otros especialistas menos celosos de sus conocimientos simplemente se niegan a colaborar en obras colectivas del tipo Wikipedia por evitarse el tremendo engorro de tener que debatir hasta la saciedad cuestiones cuyo dominio no est&#225; al alcance de cualquiera y que, en todo caso, hay que acreditar. Y tambi&#233;n porque ninguna de esas iniciativas suelen estar sujetas a criterios de calidad cient&#237;fica ni a metodolog&#237;as de trabajo que la garanticen.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Por otra parte, cualquiera que se haya tomado el trabajo de escribir con seriedad sabe que cuando se elabora una obra no se est&#225; reproduciendo, sencillamente, un c&#250;mulo de saberes adquiridos, que uno ha bedido de otras fuentes, sino que en toda obra, sea m&#225;s o menos perfecta, hay un ingrediente de elaboraci&#243;n propia, identificable con su responsable, que es lo que la hace singular y lo que le confiere la categor&#237;a de creaci&#243;n. &lt;br&gt;&lt;br&gt;Finalmente, opino que mientras haya quien valore la singularidad y novedad de una creaci&#243;n, mientras exista quien quiera sostener a quienes la producen (autores) para que puedan consagrarse a seguir produci&#233;ndola, y quien espere que adem&#225;s se la sirvan en las mejores condiciones de recepci&#243;n, habr&#225; tambi&#233;n autores con derechos de propiedad sobre sus obras y editores con derecho a reproducirlas y explotarlas en las condiciones que ambos determinen, que pueden, eso s&#237;, ser mucho menos restrictivas de lo que lo han sido hasta ahora.&lt;br&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>&#218;ltimamente, por la aparici&#243;n casi simult&#225;nea de iniciativas en la red que ponen de nuevo en el tapete el concepto y el valor de la autor&#237;a (paternidad) de una obra, he ido enlazando este debate de un blog a otro, de una conversaci&#243;n personal a otra, y comparti&#233;ndolo especialmente con autores especializados (de mi campo: el de la ling&#252;&#237;stica y la edici&#243;n) que viven el neocomunismo cultural al que aludes como una amenaza real, que los inhibe ya no de compartir, sino incluso de producir, por miedo a la apropiaci&#243;n de su trabajo mediante (aunque s&#243;lo fuera) el abuso del derecho de cita o una interpretaci&#243;n sui g&#233;neris del derecho de reproducci&#243;n.<br />
<br />Otros especialistas menos celosos de sus conocimientos simplemente se niegan a colaborar en obras colectivas del tipo Wikipedia por evitarse el tremendo engorro de tener que debatir hasta la saciedad cuestiones cuyo dominio no est&#225; al alcance de cualquiera y que, en todo caso, hay que acreditar. Y tambi&#233;n porque ninguna de esas iniciativas suelen estar sujetas a criterios de calidad cient&#237;fica ni a metodolog&#237;as de trabajo que la garanticen.</p>
<p>Por otra parte, cualquiera que se haya tomado el trabajo de escribir con seriedad sabe que cuando se elabora una obra no se est&#225; reproduciendo, sencillamente, un c&#250;mulo de saberes adquiridos, que uno ha bedido de otras fuentes, sino que en toda obra, sea m&#225;s o menos perfecta, hay un ingrediente de elaboraci&#243;n propia, identificable con su responsable, que es lo que la hace singular y lo que le confiere la categor&#237;a de creaci&#243;n. </p>
<p>Finalmente, opino que mientras haya quien valore la singularidad y novedad de una creaci&#243;n, mientras exista quien quiera sostener a quienes la producen (autores) para que puedan consagrarse a seguir produci&#233;ndola, y quien espere que adem&#225;s se la sirvan en las mejores condiciones de recepci&#243;n, habr&#225; tambi&#233;n autores con derechos de propiedad sobre sus obras y editores con derecho a reproducirlas y explotarlas en las condiciones que ambos determinen, que pueden, eso s&#237;, ser mucho menos restrictivas de lo que lo han sido hasta ahora.<br /></p>
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