El Pirata Coelho y los nuevos modelos de negocio editorial

“En el año 2001″ -dice un famoso autor del que por ahora ocultaré el nombre-, “vendí 10.000 copias en tapa dura. Y todo el mundo parecía confundido. Comenzamos con 0, luego seguimos con 1000 y luego 10.000. Y entonces, al año siguiente, alcanzamos los 100.000″, dice el celebérrimo autor superventas. “Creo que esto es fantástico. Das al lector la posibilidad de leer el libro y decidir si lo compra o no [...]“. Y remata, para confusión de los grandes editores y de los representantes de la industrial editorial todavía solidamente anclados en los modelos de negocio predigitales: “así que fui a Bit Torrent y pirateé mis propias ediciones… Y creé un sitio que se llaman “El Pirata Coelho”.

Paulo Coelho, uno de los fenómenos superventas transnacionales solamente equiparable a Stephen King o Ken Follet, ha decidido experimentar con las posibilidades que la web otorga a los autores, con el consentimiento, presumo que a regañadientes, de sus editores. Coelho utiliza uno de los sistemas más conocidos de intercambio masivo de archivos, haciendo uso de la potestad que la ley de propiedad intelectual le otorga, que es la de facilitar el acceso a sus obras a cualquiera de la manera que lo desee y estipule, y lejos de que las ventas hayan descendido, como puede entenderse en la entrevista que aparece a continuación, han ascendido imparablemente.

Muchos editores y, sobre todo, buena parte de sus representantes gremiales, siguen pensando que la gratuidad es una añagaza promovida por oscuros movimientos libertarios de la red, seguramente porque prefieren no reflexionar sobre las posibilidades que la web abre: valorando las cosas en sus justos términos, más de un 80% de las personas que escriben algo y se lo dan a una editorial para que lo publique y distribuya, no recibirán, en el mejor de los casos, más que una ínfima compensación económica por el esfuerzo invertido, de manera que a muchos de ellos, en términos estríctamente económicos, les compensaría apostar por fórmulas que incrementaran su visibilidad más que por modalidades de escasa y transitoria distribución, abocada a la devolución y la invisibilidad. Entre el 20% restante de autores puede haber algunos que vivan exclusivamente de lo que escriban y, según aduce Coelho, también ganan con una estrategia de distribución gratuita, persuasiva, que ofrece a sus lectores la posibilidad de acceder a los contenidos para que, una vez valorados, pueda o no adquirirlos.

En los dos casos, por tanto, escritores vocacionales y escritores profesionales parecen ganar si airean sus creaciones, si en lugar de cerrarlas, las liberan. No seré tan incauto, sin embargo, como para negar el valor del papel mediador de las editoriales, ni mucho menos, pero su  posición en este nuevo canal de circulación digital parece que pasa por aprovechar y  liderar el efecto promocional que la web puede promover y por crear objetos, libros, con claros y distinguibles valores añadidos, no por la mera explotación en exclusividad de los tradicionales derechos.

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

(requerido)

(requerido)


*