Recolecta, repositorios institucionales y comunicación del pensamiento

Uno de los movimientos más apabullantes al que estamos asistiendo en la red es el de la puesta a disposición pública de información antes reservada a circuitos científicos o administrativos, sin trascendencia pública, contenidos editados de una u otra manera que eran innacesible, inútiles en buena medida, pasto de la corrosión a la que el tiempo y la falta de uso somete a cualquier conocimiento. Los llamados repositorios institucionales -el lugar donde se guarda la información institucional, es decir, las bases de datos en línea que almacenan los registros y los contenidos generados por esas instituciones-, son una de las más florecientes iniciativas de comunicación abierta de contenidos en la web, tan exhuberante que diversas iniciativas han tenido que comenzar a poner orden en su crecimiento y disparidad.


Recolecta, el Recolector de Ciencia Abierta promovido por diversas instituciones (Ministerio de Eduación, CRUE, FECYT y REBIUN), es la respuesta nacional a la proliferación no siempre coordinada de repositorios institucionales, un metabuscador capaz de olisquear en las diversas bases de datos en busca de los registros que se adecúen a las búsquedas de los usuarios. Su planteamiento es inteligente por cuanto no se trata de una iniciativa más que se agregue a las ya existentes sino de un esfuerzo por coaligar y facilitar el acceso a proyectos heterogéneos y diversos que persiguen, sin embargo, un mismo fin.



En Estados Unidos ese mismo problema llevó en el año 2007 ha elaborar un Census of Institutional Repositories in the United States, habida cuenta de la explosión descontrolada de datos y conocimiento pululando por la red.



Hace pocos días, en estas mismas páginas, daba cuenta de las recomendaciones emitidas por el European Research Council relativas al acceso abierto y al comportamiento de las instituciones universitarias en relación con los repositorios institucionales, claramente favorable a embargos en ningún caso superiores a los seis meses y a los mandatos claros y diáfanos de las Universidades e instituciones de investigación respecto al autoarchivado de contenidos científicos generados por el profesorado universitarios y los científicos de las instituciones públicas.



Ningún país que pretenda encarar el siglo XXI , el de la economía de la atención y el conocimiento, con ciertas garantías de éxito, puede soslayar la necesidad imperiosa de dibujar una estrategia clara de generación, difusión y uso de sus propios conocimientos. Recolecta es, sin duda, una iniciativa capital en ese sentido, que quizás pueda sumarse a otras, con el concurso de científicos y editores, que están sobre la mesa, como la de Pensar en español , vinculada al año 2007 de la ciencia.

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