La lectura en peligro

En el año 2004 la National Endowment of the Arts Survey de los Estados Unidos, realizó una encuesta a nivel nacional sobre las prácticas lectoras de sus ciudadanos, y las conclusiones fueron sintetizadas en un título conciso y extraordinariamente significativo: “La lectura en peligro“.


Las conclusiones del estudio y la encuesta pueden resumirse en el siguiente decálogo:

1. El porcentaje de los adultos norteamericanos que leen literatura ha descendido dramáticamente en los últimos veinte años.
2. El descenso en la lectura de ficción es paralelo a un descenso generalizado de toda clase de lectura.
3. La proporción de ese descenso es cada vez más acusada y está acelerándose.
4. Las mujeres leen más literatura que los hombres pero, en cualquier caso, se documenta un descenso acusado en ambos grupos.
5. La lectura de ficción está descendiendo en todos los grupos raciales, blancos, afroamericanos e hispanos.
6. La lectura está descendiendo en todos los niveles educativos.
7. La lectura está descendiendo en todos los grupos de edad.
8. El descenso más acusado en los niveles de lectura se documenta en los grupos más jóvenes de edad.
9. El descenso en la lectura presagia una acusada erosión en la participación cultural y cívica.
10. El descenso en la lectura está correlacionado con un uso creciente de todas las variedades de medios electrónicos, incluyendo Internet, videojuegos y dispositivos digitales portátiles.

El problema, como he querido resaltar en alguna ocasión haciéndome eco de los expertos más acreditados, no es que dejemos o no de leer o que leamos de otra manera sino cuáles serán las consecuencias -cognitivas, intelectuales, cívicas y democráticas- que tendrá ese descenso incesante de la lectura. Toda nuestra memoria está proyectada hacia el exterior gracias a los soportes digitales, de manera que no es para nadie ya un secreto que sufrimos una atrofia generalizada de esa capacidad; ya no leemos secuencialmente sino que seguimos la dirección siempre oscilante y anárquica de los hiperenlaces; el exceso de información potencia nuestas capacidades de procesamiento y discriminación, de los lóbulos frontales de nuestro cerebro, en aparente detrimento del recogimiento y la reflexión necesarios para que el conocimiento se asiente; la disponibilidad cuasi infinita de diversos conocimientos en la red nos proporciona la acreditada ficción de que poseemos ya ese conocimiento por el mero hecho de resultar accesible, pero existe una distancia insalvable entre la página de resultados de un buscador y la comprensión que alcancemos de los hechos que buscamos.


La cuestión no es demonizar o no los soportes y medios digitales, cosa que no me propongo, sino reflexionar sobre los peligros que la capacidades y competencias asociados a la lectura corren -como el informe norteamericano anuncia- en un entorno que no las necesita ni las cultiva.

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Comentarios

No hace falta irse tan lejos para encontrar expertos acreditados en este asunto. En el campo de las neurociencias tampoco andamos tan mancos por aquí, y si lo andamos es por lo mismo que en otras partes: por la enorme dificultad que supone que el cerebro se comprenda a sí mismo.

Mando, por cierto, esta entrada a los de aquí, a ver qué me cuentan. Ya informaré.

Una buena entrada de nuevo que hay que agradecer. Le sigo desde hace varias semanas y no me suele defraudar. Demuestra ser una persona que cree en lo que hace y sabe perfectamente en qué medio se mueve (excelente su artículo sobre los juegos florales por ejemplo). Tiene por tanto, al menos para mí, todo lo que hay que tener. Habló hace unos meses de solipsismo y onanismo a la hora de explicar los motivos de este blog pero creo que ocurre justo al contrario. Los que usan internet tal y como usted lo hace son gente más sociable que la media y las referencias que aparecen de vez en cuando a sus “multitudes lectoras” son una muestra de lo que duele la falta de gente aquí aunque, eso sí, le sobra habilidad para reírse de ello y de sí mismo.

Nunca nos veremos ni hablaremos de nada porque yo solo leo los “yo pienso”, “yo digo”, “yo disfruto con”… que preceden cada frase que escribe y usted prefiere ser coherente y serio, en el mejor sentido de la palabra serio, de modo que solo habla de sociología y libros. Hago apuestas cada día para ver qué mensajes borra, que “chorradas” (cito literalmente) mantiene, que comentarios responde (muy ilustrativa la conversación, por llamarlo de alguna manera, que mantuvo con un tal Rodolfo hace poco)… Si no fuese culto (salvo que se demuestre lo contrario, también inteligente) todo lo que hace no tendría ningún interés pero lo cierto es que sí que lo es.

Como buen intelectual, conoce al dedillo la verdad de las mentiras y todas las mentiras de la verdad pero no deja que ninguna de las dos le queme. Quizás “oyó” a Ortega y Gasset decir que no publicar libros era un acto de caridad pero no hay nada más típicamente actual que levantar acta de la crueldad de este mundo gracias a nuestros nada caritativos blogs, libros…

Ánimo y buena suerte. Los peligros que denunciar, la lectura que fomentar, los futuros que pronosticar… son todos innumerables. Supongo entonces que habrá blog para rato.

Uy, qué mal rollo se respira últimamente por aquí abajo…

Bueno, por mi parte debo decir que hay quien escribe sobre todo para sí mismo, y de paso propone. Diría que es el caso de Joaquín.

A quien escribe sobre todo como medio de reflexión y expresión, y en segunda instancia ofrece lo que escribe, por lo menos hay que reconocerle honestidad intelectual y creatividad. Sabiendo ver que en este tipo de elaboraciones escritas lo de menos somos los lectores (valemos lo que vale nuestra capacidad de estímulo y complementariedad del autor), lo sensato es quitarnos importancia y, desde luego, aceptar que el amo y señor de estos lares, en su elucubrante ensimismamiento, nos la quite.

Y en este equilibrio andamos algunos (pocos o muchos, qué más da), disfrutando muy a menudo de lo que escribe Joaquín, que por lo menos evita asepsias y siempre propone, y no sólo anuncia o describe.

(Quede constancia de paso de que algunos seguidores de este blog no somos incondicionales. La incondicionalidad es pura conjunción de estímulos.)

Estimada alga unicelular, es fantástica la crítica, siempre que sea constructiva. Nadie duda de tu capacidad de análisis, la belleza de tu frústula, ni del buen rollito, pero si yo llevase 20 o 30 entradas (está bien el término, como en algunos deportes, no especifico) sin encontrar nada interesante, dejaría de entrar. Mi tiempo vale demasiado (tiempo). Sigue así, Joaquin (o no). Sigue así, Diatomea

Está bien citar de memoria, así al menos se ejercita. Lo de estar arriba ó abajo pero no en Él, suena a testigo de Jehova (que me perdonen los testigos y también Jehova), pero no lo pillo. Fui a la escuela pública, y debía estar de pellas (o serían peyas). Man ist was Man isst. Esto último lo cito, también de memoria, porque es una obviedad. Hoy estoy OBVIO, pero, eso sí, con mayúsculas.

No me lo explico como no sea neurasténia primaveral, ese cansancio inexplicable que aparece después de realizar un esfuerzo intelectual, las reacciones que ha producido esta entrada de Joaquín.

Hasta donde me atrevo a mirar, nada me obliga a llegarme a este espacio de "madrimasd" donde Joaquín ejercita… bueno, lo que para él sea trabajarse este espacio de relación y reflexión: al margen de la suerte de sus entradas, de la dirección discursiva que proponen. Hasta donde yo miro, cuando algo no me gusta de un espacio, me aparto y sigo mi camino: limitándome a criticar aquello que de algún modo puedo contribuir a mejorar, si se da el caso.

Hasta donde yo leo, "La lectura en peligro" es un título afirmación que aunque muñido, no deja de ser estimulante de debates y conversaciones.

La entrada trae a cuento un estudio en USA del año 2004 en el que se expone un decálogo crítico en relación a la lectura, cuya décima voz argumenta: "El descenso en la lectura está correlacionado con un uso creciente de todas las variedades de medios electrónicos, incluyendo Internet, videojuegos y dispositivos digitales portátiles."

A continuación, Joaquín expone lo siguiente: "no es que dejemos o no de leer o que leamos de otra manera sino cuáles serán las consecuencias -cognitivas, intelectuales, cívicas y democráticas- que tendrá ese descenso incesante de la lectura. Toda nuestra memoria está proyectada hacia el exterior gracias a los soportes digitales, de manera que no es para nadie ya un secreto que sufrimos una atrofia generalizada de esa capacidad; ya no leemos secuencialmente sino que seguimos la dirección siempre oscilante y anárquica de los hiperenlaces; el exceso de información potencia nuestas capacidades de procesamiento y discriminación, de los lóbulos frontales de nuestro cerebro, en aparente detrimento del recogimiento y la reflexión necesarios para que el conocimiento se asiente; la disponibilidad cuasi infinita de diversos conocimientos en la red nos proporciona la acreditada ficción de que poseemos ya ese conocimiento por el mero hecho de resultar accesible, pero existe una distancia insalvable entre la página de resultados de un buscador y la comprensión que alcancemos de los hechos que buscamos."

En líneas parecidas se expresó Javier Aparicio Maydeu (Máster de Edición IDEC / UPF) en la conversación que mantuvimos con él y Luís Collado (Google Búsqueda de Libros)… Pueden verla en http://www.tokland.com

Trabajando en temas relacionados con el fomento de la lectura y el sector editorial uno se enfrenta continuamente a esa relación -de pérfida porfía- entre nuevos soportes y descenso de la lectura. Es verdad que cuanto más nos acercamos al sector editorial -al Mundo del Libro- más equivalente son las voces "descenso de la lectura" con "descenso en la venta de libros"., del mismo modo que cuanto más cerca de actitudes tecnófilas prepotentes, se habla de nuevas formas de leer, así de cualquier manera… En cualquier caso, resulta una imagen convincente a la que se recurre con relativa normalidad para tratar de comprender fenómenos que pienso, son algo más amplios en este momento.

No entro a negar la validez de ese razonamiento ni a cuestionar su alcance en en el descenso o en el bajo crecimiento de nuevos lectores. Lo que trato de aportar a estas reflexiones es que con una buena educación y un discurso de acogida y unos cuantos buenos estímulos, las posibilidades de interacción e hipervinculación no significarían necesariamente "hechos interactivos hipervinculados" negadores de lecturas y lectores.

Hay que impulsar aprendizaje entorno a usos de nuevos soportes, clarísimo que sí, y también aprendizaje usos de viejos soportes… O mejor: por qué no hablar de formas diversas de acceso a contenidos y listo. La humanidad requiere conocimiento lector en general (en pro del bien común): por todos los medios.

Un caso paradójico pero ilustrativo, sería la utilización de las redes digitales y los nuevos soportes electrónicos, para enseñar una correcta lectura de libros en soporte papel… o mejor aún: "Curso Online de acercamiento al Papiro"… O "No te pierdas el próximo videojuego de la saga del Código de Hammurabi, la Gran Estela de Basalto (sólo aquellos que descubran el misterio criptográfrico pasarán gratis un mes en bla, bla, bla)."

Incluso si estos nuevos soportes son causa directa de descensos lectores, urge empezar a trabajar paradigmas nuevos, a partir de ellos. De otro modo quedamos bloqueados… Aquello de "Tránsito pesado, por el puente romano".

Saludos desde Tökland

Así es Pablo, solo de pura neurastenia o algo mucho peor se puede clasificar que un tal Miguel, o como se llame, le escriba pequeños mensajes a algas unicelulares de bella frústula. Este blog es como dices para relacionarse y reflexionar pero solo si se hace de un cierto modo. Intentaré atenerme a él aunque no sé si lo conseguiré.

Hablas Pablo de “Hasta donde me atrevo a mirar…”, “hasta donde yo miro…” pero creo que, al menos en este blog, hay gente que por intentar mirar donde tú no te atreves o querer extender la mirada un poco más allá termina resultando un verdadero neurasténico ante los demás.

Un sociólogo hace cincuenta años se hubiese partido de risa si le hubiesen dicho que medio siglo después, con los niveles de escolarización y lectura que tenemos, los colegas de la época estarán pensando sinceramente que la lectura está en peligro, que según Joaquín “Toda nuestra memoria… no es para nadie ya un secreto que sufrimos una atrofia generalizada de esa capacidad”, que con 450 millones de libros vendidos anualmente en Estados Unidos ahora no “leemos secuencialmente sino que seguimos la dirección siempre oscilante y anárquica de los hiperenlaces”, etc. No digo con esto que qué bien estamos ahora cuando antes estábamos tan mal sino que, ya que se mira el futuro con intención de escrutar lo que está por venir, no estaría de más intentar integrar en esa reflexión sobre los futuros, el pasado (¿los pasados?) que dejamos atrás. Toda visión del futuro que no lleve del brazo a ese pasado del que partió será siempre coja y parcial. Aquí se dice reflexionar y debatir pero no veo que nadie reflexione sobre su propia reflexión de modo que en realidad tan solo se repite un mismo mantra y al que no lo hace se le atiza con la sociología de la educación en la cabeza o se interpreta a su propio gusto y manera lo que otros en un principio dijeron, poniendo en su boca palabras e intenciones que nunca se tuvieron. Lease sobre esto la respuesta de Joaquín a un mensaje anterior en “El renovado milagro de la lectura infantil” , 2 de abril.

Pondré un ejemplo del nivel de reflexión que hay aquí. Cuentas más abajo, Pablo, que “Lo que trato de aportar a estas reflexiones es que con una buena educación y un discurso de acogida y unos cuantos buenos estímulos, las posibilidades de interacción e hipervinculación no significarían necesariamente "hechos interactivos hipervinculados" negadores de lecturas y lectores” y con ello te limitas a decir que con una buena (educación)… buenas (palabras)… buenos (estímulos)… no habrá problemas ¿Es esa tu reflexión, Pablo? ¿Qué lo bueno dentro de lo que concierne a este campo, es bueno y esa bondad nos permitirá llegar a una buena situación? ¿Hay alguna persona con un mínimo de sentido común, sea sociólogo o no, que esté en desacuerdo contigo? Tiendes, al igual que Joaquín, a usar expresiones retorcidas para decir cosas que se podrían decir de un modo mucho más directo pero al final de tu mensaje abandonas ese lenguaje, bajas a tierra y propones algo en concreto para desarrollar en el aula. Aciertas totalmente con ello y creo que debería de haberse hecho bastante antes pero entonces salimos del “espacio de reflexión”, por usar tu lenguaje, etéreo por el que navegábamos hasta ahora y pasamos a discutir cosas mucho más concreta. Seguimos por supuesto reflexionando pero pasamos de ser el filósofo que traza las líneas generales que debe seguir el maestro al maestro puro y duro que tiene que vérselas con sus alumnos. Creo que es precisamente aquí, en algo mucho más terrenal, donde hay realmente que reflexionar y si se hace en las alturas, aportar algo que realmente tenga sustancia pero no pedir bondad para todos.

Si he hecho una mala lectura de lo que has dicho admito mi error y no solo estoy dispuesto a rectificar sino que estaría encantado de hacerlo. Pido disculpas finalmente si la referencia concreta al comportamiento de Joaquín en una respuesta anterior ofendió a alguien. Le ofrecí mi dirección de correo electrónico para discutirlo en privado pero no he recibido respuesta. No tengo nada personal contra él, nunca podría tener nada y aunque así fuese y quisiese fastidiarle, no tendría ningún sentido hacerlo cuando él mismo se pone en evidencia de tal modo y hace entonces el trabajo por mí. Tengo cosas mucho mejor que hacer que incordiar a desconocidos.

Salud para todos

"En los libros de los sabios hay casi siempre algo oprimido que oprime. El especialista asoma siempre por alguna parte; se ve su celo, su formalidad, su malhumor, su vanidad respecto al rincón en que se ha puesto a hilar su tela de araña; se ve su joroba pues todo especialista tiene joroba. Los libros de los sabios reflejan siempre un alma que se encorva, pues todo oficio obliga al hombre que lo ejerce a encorvarse… cualquier oficio, aunque sea una mina de oro, tiene sobre sí un cielo de plomo que oprime el alma y pesa sobre ella hasta que la encorva y aplasta"

F. Nietzsche

"La Gaya Ciencia"

“Esa gente que dice que las nuevas tecnologías empobrecen el lenguaje o que empobrecen el proceso de leer; no es verdad. Animan, y yo desde mi punto de vista (diría) sobre todo a las editoriales que tengan en cuenta que las nuevas generaciones, todo aquello que tenga un soporte tecnológico, ya por sí les anima a acercarse a ello.”

Conversación con Javier Zelaya, consultor especializado en el sector editorial sobre tendencias y nuevas tecnologías. Ayuda, colabora, participa y asesora profesionalmente a editores, empresas editoriales y gremios

Tokland.com

Donde justo antes dice Zelaya póngase Celaya. Me gusta más ese apellido con zeta pero andar cambiándole el nombre a la gente es imperdonable. Ya que hablamos de nombres, añadir que me encanta Tokland y que siento un puntito de envidia, para nada sana, del título del libro de Joaquín que figura en este blog. ¿Plagio del "Borges2.0…" que glosa en alguna parte por aquí?. No lo sé pero tampoco importa mucho. En cualquier caso es un acierto. Lamentar tan solo que el diseño de cubierta no esté a la misma altura que el título.

Salud para todos

Querido Pablo,

gracias por tus comentarios, y por el tiempo que te tomas y el ahinco con que lo haces. Pero déjame que te comente tres cosas: en primer lugar, me reconocerás vocación y empeño digital suficientes, tanto o más que el de cualquiera que se acerque a estas páginas, tanto por los casi dos años de trabajo en linea que este blog tiene como por mis actividades profesionales, que conoces, relacionadas muchas de ellas con la edición digital. No se me debe presuponer, por eso, animadversión ninguna al fenómeno masivo y aceleradísimo de la digitalización.

En segundo lugar, no me limito a transmitir opiniones. Mis afirmaciones o comentarios están basados, siempre, en documentación e investigaciones previas, en datos empíricos, rebatibles, claro está, pero fundamentos siempre en trabajos previos que nos permiten ver un poco más allá. La ciencia, o lo que se pretende como tal dentro los límites que hablar sobre el futuro del libro tiene, debe basarse en esa convención, así que cuando traslado que la "lectura está en peligro" es porque muchos investigadores apuntan en ese sentido. Veamos: sabemos, por las investigaciones que los neurolingüistas vienen realizando hace ya tiempo y que puedes encontrar, si tienes algo de paciencia, en el RSS de "Lectura", que el aprendizaje de esa competencia vincula áreas visuales, motoras y lingüísticas de nuestro cerebro, especializándolas y, de paso, generando una clase de inteligencia que venimos utilizando hace miles de años: la memoria, la abstracción, la capacidad de planificación y anticipación, la deducción, la inteligencia, en una palabra, tienen mucho que ver con la invención de la escritura y el aprendizaje de la lectura. Sabemos en qué nos ha convertido la lectura, pero no sabemos en qué nos convertirá la transición digital que estamos padeciendo. Es decir, los científicos saben que estamos perdiendo capacidades intelectuales de alto nivel que serán sustituidas por otro tipo de capacidades, pero aún no sabemos cuáles serán. Uno puede ser muy proclive en muchos aspectos al cambio digital -como es mi caso demostrado-, sin que ello presuponga que uno no se mantenga alerta ante los cambios indeseados que pueda comportar. Y no se trata de un intercambio más o menos diletante y subjetivo de opiniones, sino de un debate basado en hechos y pruebas empíricas demostrables, que eso es lo que pretende este blog desde su aparición, unir la reflexión fundamentada, principalmente sociológica, con la de los futuros probables del libro, los soportes y la lectura.

Y eso me da pie para una tercera cuestión: como autor, director y editor de este blog que soy, responsable por tanto de su línea editorial, exijo a quienes me contestan, al menos, lo mismo que me exijo a mi cada día que escribo. Rigor, lectura y pruebas fundamentadas. No rehuyo el cuerpo a cuerpo intelectual, muy al contrario, pero lo que me suelo encontrar no tiene nada que ver con eso. No admitiré, en ningún caso y bajo ninguna circunstancia, por tanto, insultos, desprecios, diletancias, extroversiones injustificadas ni condescendencias palurdas.

Agradezco, por eso, como te decía al principio, el tiempo que te tomas y la energía con que lo haces, y te ruego que eches un vistazo -si dispones del tiempo y las ganas- a todas las entradas relacionadas con lectura que he escrito para seguir discutiendo al respecto.

Quien haya leído con cuidado este blog nunca dudaría del empeño, la capacidad y la buena orientación, sin animadversiones, de su autor. Que no se admita simplemente el transmitir opiniones de otros, solo datos empíricos e investigaciones previas, forma parte de la línea que Joaquín quiere darle y es por tanto imposible decir nada sobre ello pero sí que me parece que lo es el no ser fiel a ese espíritu o esas intenciones tantas veces en estos años. Por una parte, son pocas las entradas que traten ciertos temas en las que no hay al menos una opinión sin contrastar y su autor simplemente se limitó a transmitirla (acertadamente desde mi punto de vista al enriquecer lo que escribe) porque entendió que le parecía relevante dado el currículo o el interés de quien la expresó. Por el otro, hay muchas entradas en las que se aportan datos y se habla sobre investigaciones previas pero se evalúan y se hacen afirmaciones contundentes sobre su valor real sin apoyarse en ningún tipo de dato verificable (igualmente habría muchas pruebas. Me remito por ejemplo a “De que hablamos cuando hablamos de lectura” del 20 de marzo, donde se pone en solfa una encuesta y su validez sin aportar nada que no sea la opinión de su autor a la hora de apoyar una valoración tan negativa) Da la impresión entonces que aquí se está en una tierra de nadie.

Reclama Joaquín un “debate basado en hechos y pruebas empíricas… que eso es lo que pretende este blog” y, como digo, algo así no lo puede criticar nadie pero sí que al menos se puede pensar que su autor se equivocó al elegir el formato. No se entiende que en un blog con esas pretensiones se hable de los temas que se tratan en este, no parece muy coherente al menos. Sin pretender entrar en absoluto en asuntos personales, ¿no se intenta abarcar demasiadas cosas a un mismo tiempo cuando se escriben entradas para bibliófilos, para editores, para debatir con sociólogos…? ¿No se espera demasiado de este blog?

La retahíla final de su segundo párrafo indica irritación. Es darse demasiada importancia a uno mismo pensar que yo pueda haber sido la causa pero por si así fue lo lamento y pido disculpas de nuevo. Soy un lector que disfruta con la lectura lo suficiente como para creer que puedo conversar sobre ella y decir algo. No tengo ciencia pero, como he dicho en los dos párrafos anteriores, hay muchas razones que indican que no es exclusivamente eso lo que se espera aquí.

Salud

Olvidé añadir que en el número 136 de Revista de Libros Eduardo Mendoza comenta tres títulos y hace una reflexión final sobre la lectura que me pareció muy interesante. No recuerdo ahora que mencionase expresamente datos científicos o investigaciones y supongo que no es relevante para lo que aquí se discute pero por si alguien lo encuentra tan interesante como yo, permítanme al menos mencionarlo.

Hola Pablo

Responder a Joaquín me hizo volver a repasar lo que dije ayer. Me ratifico en todas las ideas expresadas pero me temo que hay demasiadas frases que rezuman el típico tono grosero del gallito que se cree listo. Me avergüenzo por ello y pido disculpas. Además, para decir que lo que afirmas no tiene sustancia o que este blog tiene un fallo en la base no se necesitan semejantes parrafadas. Una frase como esta basta y sobra

Salud pues

Vuelvo sobre mis pasos a ver si se ha movido algo… ¡y vaya si se ha movido!

Hola R.C: Te agradezco la aclaración y la disculpa. De todos modos no me parecieron groserías de gallito listo: diles contundentes, diles directas. Dan que pensar en cualquier caso, y eso hace red. Además ya estamos mayores para ofendernos.

Entre tus comentarios y la respuesta de Joaquín, me doy cuenta de la ligereza de mis propios argumentos: quizás, lidiar constantemente con esa imagen de que los nuevos soportes electrónicos afectan negativamente a la lectura, me impide repensarla desde otros ángulos y sobre todo, con más rigor. En cuanto a mi punto de vista, mi manera de mirar, no me preocupa la falta de sustancia tanto, como si lo que señalo alumbra o no una falla sustancial sobre la que medrar otras reflexiones a continuación. Poliédricas… En el artículo 248 del Libro Primero de La Gaya Ciencia, Friedrich Nietzsche dice sobre Libros "¿De qué nos sirve un libro que ni siquiera tiene la virtud de llevarnos más allá de todos los libros?" Al caso sería: ¿De qué me sirve un posteo si ni siquiera tiene la virtud de llevarme más allá de todos los posteos…?

Me atraen personalidades intelectuales como la tuya o la de Joaquín, que conozco más, precisamente por la sustancia que ponen en juego cuando conversan. Pero a la vez me distrae la profusión de datos en este tipo de ruedos… Hay que saber administrarlos. Si nos ocurre con los datos como a Flaubert con las metáforas, que le asaltaban la cabeza como piojos, como piojos nos los hemos de arrancar. "Pero estar en medio de toda esta armonía discordante de las cosas (rerum concordia discors), de toda la admirable incertidumbre y pluralidad de la existencia, y no interrogar, no temblar de ansia y de deseo de interrogar, no odiar siquiera al interrogador, burlarse quizás hasta la saciedad de sus interrogantes…" -Nietzsche (ya que vamos de Nietzsche) sobre La conciencia intelectual, en el segundo punto del Libro Primero de La Gaya Ciencia. A eso trato de llevar este debate soportual: quizá el rigor y los datos de la sustancia en debate se sientan más cómodos en continentes más cerrados, más coherentes, menos disrrupciones a la luz de la improvisación… embebidos en libros en papel por ejemplo.

Cuando Joaquín se pone a reflexionar en serio, con el espacio y tiempo necesario para armar sus fuentes y sus referencias teóricas, yo me cayo y escucho. Y me alegro de poder estar escuchando y aprendiendo en ese momento. Del mismo modo, cuando Joaquín postea, que postea mucho y variado, lo mismo le tomo prestada una entrada para nuestro observatorio (www.tokland.org) que le tiro un comentario de picar, si la entrada me ha rascado algo en ese momento.

¿Por qué concentrar y debatir cuando podemos comentar y aprender a pensar distinto hacia otras direcciones? ¿Debatir? ¿Con rigor y datos? Ufff… Bastante tienen los que posen rigor y datos, para trabajarlos y depurar un conocimiento relacionado que pueda ser extrapolable, compartido, en red…

En cuanto a tu apreciación sobre este espacio Los futuros del libro: en ningún momento me he parado a pensar pleitesía adecuada al tono que Joaquín busca darle al blog, etc… Yo le entro, le leo, le aprendo, le cometo y me voy tan campante: y normalmente en cuestión de minutos. No me hago muchas preguntas sobre el dónde y el quién y apenas me basto para husmear el qué, y alumbrar cómos -si me parecen: más por instinto que por intelecto.

Aclarado esto, si de estos comentarios se insiste en la idea de un debate riguroso, ok, pero cambiemos de tercio, y de ruedo: pues el debate es necesario, alguien tiene que hacerlo y sobre estos temas, además de contemporáneo, es muuuy necesario. Y para esto habrá servido bien el blog, dando cita, estimulando, haciendo red: si no, quedaremos sometidos a la cascada programada que articula la posibilidad de estos estos comentarios…

A fin de cuentas R.C, estarás de acuerdo conmigo en que (y tomando ya por última vez a FN): Pensador: es aquel que hace más fáciles las cosas…

Salud R.C.

Querido Joaquín,

Te tengo por uno de los pensantes en red alrededor de la lectura y los futuros del libro de referencia: precisamente me interesa tu punto de vista por tu conocimiento y tu trayectoria profesional, por tu erudición, y por tu capacidad lógica de gestionar mentalmente cantidades enormes de datos.

A mi parecer, la cosa con tiene que ver su base fundamental: precisamente porque refleja muchísimas opiniones en ese sentido, porque tiene valor en sí lo que comentas, es luz atacar la situación desde otras visiones: mi visión no busca incidir en el contenido apuntado en tu entrada ni en la data que lo sustenta, sino que sugiere una derivada de conversación.. en este caso: hacia la pedagogía de los nuevos medios. Partiendo de la base de que ese peligro titular es real, de que esos problemas lectores existen, y de que la situación se deteriora cada minuto que pasa…

El segundo párrafo de tu comentario es magistral: este párrafo debería escucharse en la radio, inscribirse en el reverso de las cajas de cereales, adosarse al champú infantil, y regalarlo a las madres en las peluquerías… Tökland mismo, si me lo permites, lo difundirá en sus redes como una píldora de conocimiento crítico, ya que posee la gran pregunta en este momento, la que quizá esté justificando de fondo todo nuestro trabajo: ¡no sabemos en qué nos convertirá la transición digital que estamos padeciendo!

Y ante esta cuestión hay que ser de todo: riguroso, formado, profusamente informado, megacapacitado… pero también jodón, gracioso o imaginativo. No hay respuesta a esta cuestión como no la hay ni para los futuros del libro, salvo el ir resolviendo el cuerpo y la forma curiosa que surja: tantas respuestas como visiones.

En cuanto a la aclaratoria del tercer párrafo, la doy por supuesta desde el primer momento en que llego a cualquier espacio, y la aplico tal cual en los vericuetos que estén bajo mi mando: no pienso que pueda ser de otro modo.

Otra cosa es que tampoco creo que la gota de un comentario sea el aguacero de un deafío corpore et corpore… Si te acepto, como le comentaba a R.C. liviandad en mi comentario, fruto de mi bloguear en ese momento. En concreto, iba por el segundo café, el viernes no arrancaba ni a gritos… y en eso caí, leí y comenté (bastante a pincho es cierto).

Como decía más arriba, tengo tu trabajo como un corpus de referencia al que accedo a menudo pues me sirve y me sirve mucho. Me apetece conversar contigo, entrevistarte, escucharte, y picotear de algunos comentarios que me rasquen… pero como le decía a R.C. ¿por qué discutir, si puedo aprender? :)

Continuamos…

Te dejo, tiene toda la culpa R.C, también una cita del Libro Primero de La Gaya Ciencia, sobre El lamento del que busca conocimiento: "¡Ay, maldita avidez1 ¡En este alma no mora en modo alguno la renuncia al yo -sino un yo que ansía todas las cosas, que quisiera ver a través de muchos individuos como de sus propios ojos, y coger con sus propias manos -un yo que recuperase también todo el pasado, que no quisiera perder nada de lo que pudiera pertenecerle! ¡Ay, llama maldita de mi avidez! ¡Si pudiese renacder en cien seres!…Quien no conozca por experiencia este lamento, no conoce tampoco la pasión del que busca el conocimiento".

Un abrazo desde Tökland

Hola Pablo

Celebro (y confirmo) lo de “ya estamos mayores para ofendernos”. Coincido por completo con el aliento que da fuerza y anima lo que añades en los dos o tres párrafos que siguen y me han gustado las citas de Nietzsche en que te apoyas. Celebro encontrar por aquí a alguien así aunque creo que este no es el lugar para vernos. Mención aparte merece la cita final del mensaje a Joaquín; tengo curiosidad por saber cómo se la tomará él pero supera claramente a todas las anteriores. Joaquín decía acertadamente un poco más arriba que gracias a la ciencia podemos ver más allá pero hay gente que sin ninguna ciencia también lo consigue y a veces llega más lejos. Excluirles del debate en nombre de la ciencia me parece lo mismo que ir a un buen restaurante y comer solo el primer plato sin querer oír hablar de lo que venga después pero teniendo que pagar luego a la salida por la comida completa.

El blog de Joaquín a mí no me quita el sueño pero me parece lo bastante interesante como para empezar a leerlo desde el principio, una a una, todas las entradas. A veces me pongo listillo y a veces me sale la vena moralizante cuando nadie me pide que lo haga pero confío siempre en que Joaquín está ya tan mayor como nosotros, en que se da cuenta que una crítica es un halago muy particular, y en que, aunque doliesen, no hay nada peor que el silencio. Creo que, después de leer sus respuestas (entre las que incluyo los silencios o los comentarios borrados por él, dos de las que más claro me hablaron y más cosas me contaron), al menos en cierta medida me he equivocado en todo esto.

Añadir finalmente Pablo que si realmente crees que “…la situación se deteriora cada minuto que pasa. ” demuestras ser una persona demasiado pegada a lo que ocurre. Intenta separarte un poco y quizás veas mejor. Creo que los peligros de la lectura, si los hay, no son una bomba que nos va a estallar entre las manos tan rápidamente. Internet se extiende a toda velocidad pero le queda mucho camino por recorrer. No creo que se pueda decir que alguien es usuario de la web 2.0, sea lo que sea eso, sin una conexión decente y en España por ejemplo creo que todavía andamos por el 20% de la población con ADSL. Yo he enseñado en institutos y más y más profesores usan los ordenadores pero para nada es el pan nuestro de cada día. Creo que datos como estos, y otros muchos, deberían ser tenidos en cuenta antes de empezar a pensar sobre peligros que a mí personalmente (aunque se me tome por guasón, lo digo) lo primero que me recuerdan son los avisos y recomendaciones de los expertos de la época sobre los peligros para la vista que conllevaría el viajar en tren a 40 kilómetros por hora. El tren era algo nuevo y por tanto se le temía al mismo tiempo que se le admiraba o deseaba. No caigamos nosotros en el mismo error.

Ánimo pues Pablo. Quizás entre los dos y tomando prestado a Nietzsche consigamos hacerle ver a Joaquín que a veces le sale joroba al escribir pero que no por eso nos parece poca cosa lo que diga.

Salud

Y si a alguien por aquí le da por pensar de veras… un buen comienzo podría ser lo que dice el propio Joaquín en este blog

"“…estudiantes universitarios que ya no reverencian la unidad de la obra ni el concepto cerrado de libro, sino que saben que el conocimiento es una tupida red de relaciones que deben seguirse respetando su propia lógica, esto es, buscando y cazando los fragmentos que en cada momento nos interesen.”

El que quiera entender, que entienda.

Salud

- He trabajado dos años en una High School en Estados Unidos y allí no pude ver el “adolescente cibernético” usuario habitual de internet que aparece de vez en cuando por aquí. Lo que había en aquel barrio de clase media-baja era gente como yo cuando era joven. Jugaban a los videojuegos pero muchos no tenían ordenador en casa (hablo del 2003) y cuando desarrollaba actividades en clase con ellos algunos tenían problemas para navegar en internet. Veían mucho la televisión pero tenían a su alcance grandes cantidades de libros en bibliotecas más que aceptables. De ellos dependía en buena medida que los leyesen o no (en este blog se sostiene lo contrario y apoyándose en la correlación padres cultos-hijos lectores se dice que es el medio el que hace que un chaval coja o no un libro. Yo fui un adolescente lector de padres sin cultura y para mí no resultó ninguna heroicidad ponerme a leer libros. Hay otros muchos como yo. Como excepciones que confirman la regla me gustaría que se hablase alguna vez de la validez de correlaciones que se pueden extender ad-hoc hasta donde se quiera para incluir a individuos que no la cumplen o si somos nosotros los que hacemos que se rompa, me gustaría saber por donde lo hace. Así mismo donde queda la propia persona y su voluntad cuando es el medio el que lo determina todo de tal modo) De este tipo de adolescentes ya no se habla pero teniendo en cuenta los índices de uso de internet ahora mismo y para qué se usa (el 70 o 80 por ciento del tráfico es para intercambio de archivos) me arriesgaría a decir que son, hoy por hoy, nuestra realidad de cada día.

- Se habla mucho sobre predicciones y estas se hacen en un mundo cambiante pero no se recuerda tanto que precisamente por estar cambiando todo las predicciones son lo más frágil. Un ipod de los libros por ejemplo tardará más o menos en llegar pero lo hará. ¿Tener cientos de libros a mano y poderlos leer en pantallas que no fatiguen hará peligrar la lectura?

- Reclamo para la encuesta del National Endowment for the Arts un trato similar en este blog al dado a las encuestas sobre índices de lectura en España. Se dice que en buena medida son falsas y que en realidad la cosa está peor pero no se aporta datos que avalen esa afirmación. ¿Por qué no se hace ahora también? ¿Por qué esta recibe el buen trato que no tienen las otras? Me gustaría también que se dijese explícitamente que lo que dijo Javier Celaya en una entrevista (yo copié solo un pequeño fragmento algo más arriba) es diletantismo que no se apoya en cifras.

- Aquí se pide ciencia pero no se comenta el tono catastrofista del informe del NEA. Se derrumba al primer análisis. Quisiera poco a poco aunque sé que será imposible, desmontar el mito que une la cultura con la lectura. Este prejuicio corroe todo lo que se dice en este blog desde la misma base. Empecemos (y quizás terminemos, no creo que nadie me siga en esto) con una píldora. En el informe del NEA se dice que “well-read citizenry is essential to a vibrant democracy ” y me pregunto qué ciudadanía lectora tenía Estados Unidos, el único que fue una democracia desde el comienzo, cuando se fundó, por qué Hitler prosperó en el país con la cultura más fuerte (o una de las más fuertes) y una de las mejores educaciones de Europa, por qué con los índices de lectura que tenemos ahora se mantienen en pie tantas democracias, etc. Se añade “The decline in reading, therefore, parallels a larger retreat from participation in civic and cultural life ” pero cualquiera que haya estudiado estadística sabe que el que dos tendencias corran paralelas no quiere necesariamente decir que estén relacionadas. Robert Putnam en su “Solo en la bolera” habla a fondo sobre el descenso en “participation in civic and cultural life” en Estados Unidos y no lo relacionaba directamente con la lectura. Creo que a cualquier no lector con un mínimo de sensibilidad que le diese por entrar en este blog y viese como se pontifica la lectura, sentiría una cierta grima. El cerebro del ser humano, por fortuna, no se reduce a las capacidades que esta potencia.

Saludos

Pablo: valoro sobremanera tus aportaciones, más arriesgadas que las mías en territorios digitales. Y el último párrafo de mi última intervención no está dirigido a ti, sino al grupo de diletantes que últimamente utiliza este blog para extroversiones fútiles.

Buenos comentarios R.C.

…Alrededor de lo que comentas sobre los universitarios: quizás lo que haya que cambiar sea a la universidad como institución, sus formas y sus métodos… En general, pienso que todo lo que no sea "blended", lleva inevitablemente a problemas radicales: las redes, además de un estímulo, son una gran herramienta para el universitario que quiere conocer. Igual que los libros, las fotocopias o las clases magistrales… Y lógicamente, un enorme campo para el que se quiere escaquear (equivalente a los billares en mi época: que por cierto: cuánto se aprende en los billares). Por eso insisto en que hay que educar en medios para conocerlos, para que llergado el momento, dispongamos del conocimiento para usarlo o para que no nos use a nosotros…

En cuanto a tu última entrada, primer párrafo: cómo enriquece ver mundo y vivir experiencias: está claro que la primera potencia mundial, presenta enormes desigualdades económico-sociales en su territorio… y también, que el acceso a las redes y los equipos apropiados, no significan necesariamente un uso "correcto". Esto sería generalizable a todas las herramientas educativas… incluso al propio sistema educativo: no por omnipresente y obligatorio… El saber ocupa lugar, y mucho, mucho lugar emocional: castigamos y educamos a los que queremos (en un sentido amplio). Por tanto tengo mis dudas de que sea el medio en sí, el que facilite o fagocite… Pienso que los padres influyen en sus hijos según cómo gasten las horas y cómo las disfruten: aquellos hogares cultos, se entiende que gastan más horas en estudiar y aprender, de lo que se deduce que los hijos de esos hogares, en principio, están más influenciados por esos menesteres… Del mimo modo, se supone que el hijo del mecánico tendrá una facilidad y una inclinación hacia los motores distintos al de un panadero o un modisto… Pero no me atrevería a postular hasta qué punto es o no determinante: según ¿no?

Alrededor del segundo párrafo: sobre las predicciones, comparto tu idea de que a mayor incertidumbre, más fragilidad… Es evidente que resulta mucho más fácil aventurarse hacia el futuro desde entornos de certidumbre. No obstante, encuentro necesario y útil el ejercicio de imaginar escenarios posibles: aunque sea para apuntar tendencias. Como expresaba en el comentario anterior a Joaquín, la cuestión clave es que no sabemos qué pasará… y que bastante tenemos con lo que va pasando. Es cierto que si me apego mucho a la realidad, como me comentabas, la percepción será diferente que si lo veo a grosso modo: por eso trato de tener aceitada la barra sobre la que actúo al pensar: concentro y descentro…

Alrededor del tercer párrafo: No comparto tu apreciación de que las palabras de Celaya sean diletantes: Javier es un buen profesional y es muy bueno en lo suyo… Él trabaja sobre tendencias y pivota su negocio de asesoría a partir de sus percepciones: podemos o no estar de acuerdo con ellas… claro está. En cuanto a lo de las encuestas, creo que hay que ser un valiente para ponerse a desmenuzar una encuesta: en ese sentido admiro el trabajo que hace Txetxu Barandiarán, por ejemplo, cuando se pone a analizar datos, propuestas de ley, etc… Las encuestas son herramientas de guía: han de ser interpretadas… Yo, como soy incapaz hasta de leer un libro de instrucciones… las dejo para los que piensan mejor.

Alrededor del cuarto párrafo: Todos los informes tienen tono. En una dirección o en otra. Normalmente, en la dirección de quien ha puesto los recursos para su realización: por eso hay toda una industria consultora boyante a su vera: la regla termina siendo la justificación analítica de sensaciones: en general, habría que sospechar del tono de todos los informes y esperar que los buenos analistas de informes, beban de cuanta fuente sea posible, y trasladen en red lo mejor de cada casa. Tampoco creo que por analizar un informe, uno tenga la obligación de cotejar la retahíla de analogías existentes… Todo es fragmentario… Y todo informe tiene su contrainforme… Pienso en aquella batalla de ajedrez entre Kasparov y Deep Blue en 1997: El sistema creado por el hombre sacó su fuerza de juego principalmente en la fuerza bruta que calcula el sistema central, capaz de calcular 11.38 gigaflops… Me gustaron y me llenaron de esperanza las palabras del campeón al ser derrotado: me ganó porque calculó más y más deprisa todsas las probabilidades, pero yo soy capaz de obviar un 99% de opciones en un instante…

No importa cuanta democracia haya en un país o desde cuando, sino qué valores traslada a sus ciudadanos y con qué fin… creo que es evidente “well-read citizenry is essential to a vibrant democracy” pero eso además de decirlo hay que ejecutarlo: y en la ejecución intervienen muchas otras cosas: si se proclaman esos valores, pero a la hora de la verdad lo que cuenta son los dólares en tu cartera… pues eso: creas sociedades hipócritas, infantilizadas, etc… El caso de Hitler creo que hay que separar técnica educativa de contenidos educativos… No es nuevo que los fascismos han puesto mucho interés en desarrollar y controlar los procesos educacionales de sus naciones: plenamente conscientes de que hay que captar a la gente en las escuela… Puedo ser súper efectivo trasladando cultura y saber a mis alumnos, al tiempo que justifico la discriminación racial… por ejemplo: La Alemania de Hitler fue líder en casi todos los campos del saber universal… pero eso en sí no determina nada.

“The decline in reading, therefore, parallels a larger retreat from participation in civic and cultural life ” pero cualquiera que haya estudiado estadística sabe que el que dos tendencias corran paralelas no quiere necesariamente decir que estén relacionadas… eso es cierto, pero no por ello menos importante: la aseveración funciona, si se tiene un cuenta se posible desviación estadística… Aunque otros, como Robert Putnam, no lo relacionaba directamente con la lectura, son necesarios estos puntos de vista… Como también lo es pontificar sobre la lectura, ¿qué mal hay? El deseo de pontificar sobre algo es humano y tiene sus consecuencias dentro de la persona que pontifica: pontificar, es sano: da vigor a las ideas, y anula el pecados originales como matar al próximo, coquetear con la mujer del vecino, y sobre todo la pereza… porque si no al final, no haríamos nada.

Es cierto que el cerebro del ser humano, por fortuna, no se reduce a las capacidades que esta potencia… Ocurre como con el sexo en la pareja, no es lo más importante, no, pero si imprescindible…

Continuamos…

Querido Pablo.

Me preguntaba cómo se tomaría Joaquín tus citas de Nietzsche y ya lo sabemos. No deja de tener su encanto todo esto pero no lo voy a comentar aquí.

Coincido contigo en cuanto a tus comentarios sobre la universidad pero lo que decía Joaquín no iba por ese lado sino que se centraba más bien en describir una posible forma de conocimiento.

En cuanto a tu segundo párrafo, decir también que el medio influye, nadie lo puede negar, pero no coincido con afirmaciones demasiado categóricas a este respecto de Joaquín. Añadir igualmente que, si tu piensas que el ver mundo enriquece yo pienso al revés: por ser rico desde un principio se ve mundo y con el adornamos o damos forma a esa, por usar tu lenguaje (no estoy de acuerdo tampoco con esa palabra) riqueza.

Coincido contigo en la necesidad de predicciones pero creo que hay que empezar a quitarles los ropajes con los que las adornamos y me parece que en este blog no se hace.

Nunca dije que Celaya me pareciese un diletante. Escribí lo que escribí sobre él como desafío a lo que previamente ha dicho Joaquín. Ya hemos visto el resultado: no sabe no contesta.

Coincido igualmente en tus comentarios y precauciones sobre los tonos de los informes. También en cuanto a cómo tratarlos. Me temo que en esto Joaquín no está con nosotros o, mejor dicho, está contigo y tus aportaciones pero lo mío deben de ser las extroversiones fútiles. Me gustó tu comentario sobre la partida de ajedrez.

Por lo leído entiendo que coincidimos en su mayor parte al menos sobre lo dicho acerca de la relación entre lectura y democracia. En cuanto a los comentarios finales sobre el pontificar, francamente (y no te enfades porque yo no lo estoy y no es nada personal contra ti), me parecen tan ridículos que no necesitan ser comentados.

Añadir finalmente Pablo que después del comentario, por llamarlo de alguna forma, de Joaquín creo que este no es lugar para continuar con esta conversación entre tú y yo. Te voy a mandar entonces un email a tu dirección de correo en Tokland y seguimos allí si quieres. Tengo más comentarios que hacer sobre ti, tu página web y los silencios elocuentes de Joaquín.

Salud

(requerido)

(requerido)


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