El bien (editorial) común

En el penúltimo número de la revista Time, dedicado a las diez ideas que previsiblemente cambiarán el rumbo de nuestro mundo en el siglo XXI, Jeffrey D. Sachs, conocido entre nosotros por la reciente publicación de su libro El fin de la pobreza, aventura que la fuerza de una idea, de una convicción cada vez más pujante y globalmente imperativa, cambiará el mundo: el bien común.


Arrimando el ascua a mi sardina y pensando en la manera en que la actividad editorial pueda contribuir a alcanzar ese objetivo, he recordado ese libro indispensable de John Willinsky titulado The Access Principle. The Case for Open Access to Research and Scholarship, que marcó, seguramente, la senda de muchos de los proyectos de open access o acceso abierto a los contenidos científicos que hoy ya no parece una invocación al libertinaje científico sino el cumplimiento de la más mandatoria de sus divisas.

La circulación irrestricta del conocimiento producido por la comunidad científica es, para empezar, un imperativo categórico que cualquier novicio que quiera pertenecer a ese selecto club, debe cumplir, porque lo que más debe preocuparle es el juicio y la evaluación de sus pares, y la exposición de los resultados de sus trabajos debe propiciar, por tanto, que sus esfuerzos sean conocidos y potencialmente apreciados. En segundo lugar, gran cantidad de las investigaciones que las universidades y centros de investigación públicos realizan están financiadas con dineros del erario estatal, de manera que deben revertir, obligatoriamente, a la comunidad que los ha patrocinado. En tercer lugar, como Sachs nos recuerda, nuestro destino es inevitable y globalmente común, nuestros problemas, cada vez más acuciantes, imperiosamente colectivos y universales, de manera que debemos aprestarnos a construir un nuevo tipo de solidaridad consciente de que nuestros conflictos no serán nunca más particulares, y que para resolverlos necesitamos poner en común nuestros conocimientos.

La liberación de gran parte de conocimientos de primera magnitud, en todas las áreas temáticas imaginables, que gran parte de la comunidad científica y profesional está abanderando -en contra de las resistencias, cada vez más vetustas y antediluvianas, de las empresas editoriales tradicionales-, responde al triple imperativo desgranado más arriba, emancipación propiciada por la revolución digital y la aparición de Internet, que se convierte en el soporte sobre el que puede construirse esa nueva solidaridad universal.

Los más grandes archivos de acceso libre del mundo que podemos encontrar hoy en la red y que están, entre otras cosas, revolucionando las normas y cánones de consagración del conocimiento y los medios a través de los que circula, por citar a 10 de entre los muchos que puedan encontrarse y remedar el propósito clasificatorio de The Time, son:

1. HighWire Press ,1,873,215 artículos de libre acceso. Editorial vinculada a la red de bibliotecas de la Universidad de Standford, en los Estados Unidos. Sus archivos más importantes, seguramente, tengan que ver con la biomedicina.
2. The NASA Astrophysics Data System, aproximadamente 300000 artículos de libre acceso en texto completo relacionados con la astronomía y la astrofísica.
3.arXiv.org, el legendario repositorio de preprints de Los Alamos, dedicado a la física, las matemáticas, la lingüística computacional, las neurociencias, etc., en constante y pasmoso crecimiento.

4. Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
5. CogPrints, dedicado a la psicología, la neurociencia, la biología del comportamiento, la lingüística, la inteligencia artificial y la filosofía, anima a los científicos de todo el mundo a que practiquen el autoarchivado.
6.DOE Information Bridge , repositorio norteamericano que ofrece documentos a texto completo del Departamento de Energía y a bases bibliográficas indispensables como Energy Citations.
7.GPO Access.  El departamento de ediciones de los Estados Unidos ofrece acceso libre a documentos del congreso norteamericano, a las decisiones de la corte suprema, a su constitución y textos legales fundamentales, etc.
8. Inter-university Consortium for Political and Social Research (ICPSR)  , el que pasa por ser el archivo más grande del mundo por datos informatizados relacionados con las ciencias sociales. 
9. National Academy Press , una de las iniciativas editoriales más importantes del mundo que pone a disposición de sus lectores, miles de libros de primer orden relacionados con todas las disciplinas científicas.
10. National Center for Health Statistics (NCHS) , uno de los sitios con estadísticas internacionales relacionadas con las ciencias de la salud más importantes del mundo.

La cuestión, por tanto, es si nos sumamos o no a ese empeño cooperativo por el bien común, haciendo circular nuestros conocimientos, mediante el uso de las herramientas que están transformando la manera en que creamos, comunicamos y utilizamos los contenidos, la manera en que los valoramos, los distribuimos y los usamos.

Pierre Lévy, en un pasaje de su Collective Intelligence -libro insustituible para todos los interesados en saber de qué manera estamos generando inteligencia colectiva con las herramientas que la web nos da- lo sintetizaba perfectamente: “nadie conoce todo, todos sabemos algo, todo el conocimiento reside en la humanidad”.

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Comentarios

Joaquín,

Muchas gracias por la síntesis de enclaves de libre acceso. Pero tan solo una pregunta. ¿Cuantos de ellos son norteamericanos y cuantos europeos?. Yo sigo encontrando una resistencia timorata entre los científicos europeos, y de los Españoles……. Me temo la respuesta pero realmente no estoy seguro de ella. Por lo que yo pregunto, la inmensa mayoría de nuestros investigaores ni siquiera saben lo que es el movimiento en acceso abierto.

Un abrazo

Juanjo Ibáñez

Efectivamente, unos buenos enlaces y un buen comentario también. Del resto, ¿qué decir sin que a uno le inviten a marcharse de aquí o recordarle que tiene cosas mejor que hacer? ¿Cómo convencer a Joaquín, que decía sobre los comentarios hace no mucho "muy pocos han glosado (a favor o en contra) el contenido del artículo", que una glosa en contra es una a favor solo que vuelta del revés? ¿Cómo evitar a la buena gente que está atenta a ver si destruyo o construyo con lo que diga respecto a este blog pero nunca a ver si lo hago bien o mal, si tengo argumentos para hacerlo o no cuento con ellos? Me temo que es una batalla perdida.

Un abrazo que no falte

Gracias por tus comentarios Juanjo. La relación de diez enlaces que incluyo en el artículo no son una mera proyección pronorteamericana, sino el fiel reflejo contable de lo que está sucediendo. Según diversas fuentes, son esos diez los primeros lugares, por volumen de documentos, que ocupan los primeros lugares de edición en abierto en la red, liderando la iniciativa del open access.

Tanto en Europa como en España, comohe ido recogiendo en post anteriores, la situación es todavía cuantitativamente incomprable, pero creo que hay síntomas inequívocos e irrevocables ya de que evolucionamos en el mismo sentido, con todas las reticencias y resistencias de las que eres consciente. Te invito a releer, sobre todo, "Ciencia digital" http://weblogs.madrimasd.org/futurosdellibro/archive/2008/01/30/83534.aspx“>http://weblogs.madrimasd.org/futurosdellibro/archive/2008/01/30/83534.aspx, donde se recoge el acuerdo multitudinario firmado por la mayoría de las Universidades europeas con cierta relevancia, y otras iniciativas nacionales de peso como la del CSIC o la de la UPC. También es posible que te interese el post de "Recolecta, repositorios institucionales y comunicación del pensamiento" http://weblogs.madrimasd.org/futurosdellibro/archive/2008/01/30/83534.aspx“>http://weblogs.madrimasd.org/futurosdellibro/archive/2008/01/30/83534.aspx, donde se recoge el trabajo se está realizando para hacer visible todos los esfuerzos de open acces en España.

Queda mucho por hacer, pero todo indica que será difícil detener el movimiento por el libre acceso.

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