¿Ha muerto el libro electrónico?

Sé que la pregunta es retórica y que la contestación es negativa, pero aún así pone de relieve dos cosas: que la sustitución de los soportes será, en todo caso, progresiva, fruto del progresivo perfeccionamiento de los medios digitales, y que la salud del libro en papel sigue siendo robusta, con afán de pervivencia. Este fin de semana, Sir Simon Jenkins escribía en el diario The Guardian un osado artículo sobre la continuidad incuestionable del libro en papel contra los dispositivos tecno-deslumbrantes que se afanan en profetizar reiteradamente su advenimiento sin que nunca termine de producirse. El artículo, When it comes to kissing and telling, you can’t beat this 15th-century gadget, algo así como “cuando se trata de besos y relato, no hay nada que pueda con ese artefacto del siglo XV” (refiriéndose a la pléyade de biografías de políticos y famosos que pretenden culminar su vida pública con un testimonio escrito en papel), asegura que los “libros polvorientos permanecerán como testigos silenciosos en nuestras estanterías”, y puede que, aunque la pregunta sea retórica, encierre algo de verdad.


De hecho, el Presidente de la cadena de librerías norteamericana Borders, ha reconocido, explícitamente, que “no cree que el nuevo iLiad represente el momento IPod para la industria del libro”, esto es, que quienes son sus vendedores y representantes, son completamente conscientes de su caracter transitorio y temporal, de su precariedad y provisionalidad, y de que todavía queda mucho para que inventemos un dispositivo que sea capaz de sustituir al antiguo soporte de papel. Como Luke Johnson dice: “puede parecer una propuesta atractiva, pero no es barata, existen formatos competidores y el valor del simple y viejo libro tradicional seguirá persistiendo”. Si él lo dice, no seré yo quien le rebata.

En un reciente programa de la BBC4, Stephen Fry hablaba de la sorprendente modernidad de un invento del siglo XV, de su rabiosa actualidad y de la insuficiencia de los actuales libros electrónicos para convertirse en sustitutos plausibles de ese receptáculo compacto, transportable y sostenible inmejorable. Simons Jenkins lo expresa así: “mucho tiempo después de que los correos electrónicos hayan sido borrados, de que las cintas de cassette se hayan deteriorado, de que los CDs se hayan oxidado y de que los ordenadores se hayan estropeado, los libros polvorientos permanecerán como silenciosos testigos en las estanterías. Su poder radica en su simplicidad e indestructibilidad. Es un hábito del que nunca nos desprenderemos. Los amamos porque sabemos que son para siempre”.


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Más allá de esa declaración de amor incondicional, lo cierto es que convendría que hiciéramos dos cosas, como señala Philip Jones en Is the e-book over alredy?: que diferenciáramos claramente entre lo que el libro electrónico es y prentende ser, y lo que la digitalización comporta; que todos los signos de la industria editorial y muchas de los hábitos lectores, siguen indicando que el libro en papel tendrá, todavía, una vida moderadamente larga por delante.

Y que hasta que el Kindle 2.0. sea lanzado (ya hay una lista de lectores que han expresado sus deseos de mejora), será pertinente que nos preguntemos si el libro electrónico ha vuelto a morir.

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Comentarios

El papel…

"mucho tiempo después de que los correos electrónicos hayan sido borrados, de que las cintas de cassette se hayan deteriorado, de que los CDs se hayan oxidado y de que los ordenadores se hayan estropeado, los libros polvorientos permanecerán como silenciosos testigos en las estanterías. …." y las piedras resisitirán los embistes del cambio climático… 15.000 años de petroglifos, eso es durabilidad….y no los 500 años del papel.

De verdad, a veces me parece oir los rugidos de los que defendían el vinilo, sus surcos, sus ruiditos, .. su decadente encanto.

"El libro electrónico ha muerto", desde luego nunca nació para alguna gente (aún tengo un vecino en el pueblo que se mueve con una borriquilla), pero creo que tendrá larga vida para la mayoría de la sociedad de la información.

Saludos. Juan

“Two problems afflict blogs driven by the hurricane force of digital change. Because innovation is so fast and various, few authors can avoid breathless awe. New material and techniques are created faster than anyone can catalogue: almost every book highlights something of value previously hidden in the torrent of sites, code, networks and data. Having rushed the reader round the latest developments, the author then wants to apply these innovations to as much as possible. Something so exciting must have universal significance. Everything is bound to be altered…

… to promote the claims of social entrepreneurship and capital, the author sets up a straw man of destructive market capitalism and corporations too rigid and addicted to private property to understand the new rules of the game”

George Brock on “We-Think”, written by Charles Leadbeater. Times Literary Supplement

Creo que todo depende del contexto socioeconómico y de las necesidades individuales del usuario. Yo, por ejemplo, utilizo una Palm para leer datos puntuales para mi trabajo (soy médico de atención primaria) y quizá una que otra lectura breve en el carro o en cama, con las luces apagadas. No la utilizo para lecturas largas porque con un libro no tengo el temor de que se estropee la batería y después tenga dificultades para reponerla, sobre todo en este momento de transición a otros soportes portátiles.

Saludos desde Perú,

Julio

De acuerdo totalmente con Juan.

Hay amores que matan…o defiende lo suyo. Como editor me estoy preparando para ese futuro…inmediato.

No creo que el libro electrónico muera. Como apunta Julio Romero, coexistirá para determinadas funciones y tareas. Pero hoy por hoy, el libro tradicional sigue siendo insustituible, por la sencilla razón de que no se necesita ningún dispositivo para acceder a sus datos. Basta la luz del sol. Cualquier otro soporte de datos, ya sea un CD o una tarjeta SD, necesita un lector (ordenador, palm, Kiddle,…), con todos los inconvenientes (y ventajas) asociados. La palm la utilizo para leer libros electrónicos que no puedo conseguir en librerías o que no me merecen la pena comprar. Pero si tengo opción, me quedo con el papel

No hay nada perdurable ni perenne,todo goza de ser mejorado;la utilidad de un libro electrónico no acaba con la idea romántica de libro;yo inventé y di la idea a muchas empresas que ahora son incapaces de hacer y desarrollar algo tangible,simplemente porque no ven más allá de una mera codicia empresarial.PANASONIC y otras multinacionales utilizaron mis propuestas para hacer por libre algo al margen del autor,que soy yo.Diez años he estado esperando y padeciendo múltiples imitaciones de basura que no tiene nada que ver con lo que realmente espero que algún día alguien se dirija a mí y pregunte: ¿Cual es su idea para fabricar el verdadero libro electrónico?,pues muy sencillo: IMAGINACION

no creo que el libro electronico muera es decir creo que todavia vive

Que vendan en España los lectores de libros electrónicos (PRS505, Kindle, ILiad,…) en las tiendas a ver cuanto duran los de papel…

Y con una pequeña mejora (que sean también en color) y a un precio razonable, no duran ni los libros de texto de los niños (por fin se librarían de tener que ir cargados como mulas con los libros al cole….

En cuanto el libro electrónico se comercialice de verdad, el de papel pasará a estar con los papiros… en los museos

(requerido)

(requerido)


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