La importancia (redoblada) de las bibliotecas
Nadie discute ya que buena parte del futuro de las bibliotecas pasa por la digitalizaci贸n de sus fondos y la puesta a disposici贸n universal y gratuita de sus tesoros bibliogr谩ficos y sus obras de consulta. Existen ya ejemplos de facs铆miles digitales excepcionales, como la Biblioteca Brit谩nica y su Turning the pages, o la conversi贸n masiva del cat谩logo hist贸rico, como en el caso de Gallica o, tambi茅n, la transcripci贸n a simple html. de obras de dominio p煤blico, como en archiconocido ejemplo del Proyecto Gutenberg. Como en todo fen贸meno de metamorfosis masiva, sin embargo, suele suceder que el empe帽o innovador -que comparto, sin sombra alguna de duda- oscurece provisionalmente el cometido fundamental de la instituci贸n conservadora, en este caso el de las bibliotecas. Digitalizar es, lo queramos o no, alterar radicalmente la composici贸n de la p谩gina y el soporte sobre el que el mensaje fue inicialmente propagado, de manera que su recepci贸n actual ser谩 necesariamente distinta a la original, su significado variar谩, sin que alcancemos a comprender cabalmente c贸mo fue comprendido en su momento… Casi todos conocemos de memoria ese p谩rrafo de Borges que dice: “cuando se proclam贸 que la biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresi贸n fue de extravagante felicidad [...] A la desaforada esperanza, sucedi贸, como es natural, una depresi贸n excesiva”.

Pienso esto al leer que ayer la Biblioteca Anna Amalia de Weimar y su director, Michael Knoche, han recibido el Premio Gutenberg 2008 por la asombrosa y eficaz labor de rescate y restauraci贸n del patrimonio bibliogr谩fico que ardi贸 en septiembre del a帽o 2004, por la capacidad de movilizar recursos para la financiaci贸n de la tareas de reparaci贸n y reconstrucci贸n, por las t茅nicas innovadoras utilizadas para la recuperaci贸n de esos tesoros y, tambi茅n, por el libro Die Bibliothek brennt. Ein Bericht aus Weimar (La biblioteca arde. Un informe desde Weimar) que ha pueso en boca de la opini贸n p煤blica la necesidad de conservar sus tesoros bibliogr谩ficos y su memoria hist贸rica.

Aun cuando la digitalizaci贸n sea, sin duda alguna, uno de los medios de los que deberemos valernos para preservar la memoria a salvo de accidentes inevitables y prometa un horizonte de felicidad extravagante, no deja de ser verdad que las bibliotecas deber谩n cumplir otro mandato hist贸rico igualmente importante, si cabe, parad贸jicamente, m谩s importante ahora que antes: el de salvaguardar los soportes originales de las obras escritas como posibilidad de alcanzar el significado que originalmente le atribuyeron sus primeros lectores, es decir, conservar y rescatar la memoria hist贸rica y cultural.

Para que la depresi贸n excesiva no nos alcance, las bibliotecas -como la de Weimar- est谩n obligadas a duplicar su trabajo y su esfuerzo, tarea nada sencilla, conservando el patrimonio bibliogr谩fico tradicional, cuid谩ndolo y acrecent谩ndolo, y digitaliz谩ndolo al mismo tiempo para garantizar su perduraci贸n y su accesibilidad. Como Roger Chartier ha dicho de una manera mucho m谩s perspicaz: “…para comprender las significaciones que los lectores han dado a los textos de los que se apoderaron, es necesario proteger, conservar y comprender los objetos escritos que los han transmitido”, evitando el dilema mortificante entre la embriaguez y el desaliento.
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