El futuro digital de las revistas culturales

“Quizá la primera característica de las revistas de pensamiento y cultura sea estar preguntándose constantemente sobre sí mismas, sobre su función, su viabilidad, sobre la necesidad de su existencia como género, por decirlo así: sobre su especificidad y su diferencia”, escribía Manuel Ortuño en un artículo titulado “Las revistas culturales: el privilegio de la diferencia” en el Boletín nº 63 de CEDRO. Y así es, efectivamente: las revistas culturales viven en crisis permanente, como esos personajes de Woody Allen que sin tribulaciones psicológicas ni malestares anímicos se quedarían en nada. Pero ahora la cosa va en serio, porque se suman varios factores que, agregados, generan un momento de especial incertidumbre.


En primer lugar, los canales de venta directa de las revistas culturales han desaparecido en gran medida, porque el espacio de la librería especializada que antes se reservaba para su venta y consulta, ha sido comercialmente optimizado para conceder espacio a obras literarias de mayor proyección mercantil. El número de lectores de esta clase de soportes y contenidos no aumenta. En todo caso decrece y envejece, tal como demuestran los estudios de usuarios, y aquellos que deberían ser el público que objetivamente reemplazara a los lectores tradicionales, el público universitario, prefiere otros soportes u otras fuentes e información, y apenas se acerca a las revistas culturales. Además, muchas de las redacciones de las revistas culturales son de pequeño tamaño, y el esfuerzo que conlleva actualizarse y estar al corriente de las nuevas tecnologías y de lo que su uso implica, es casi inasumible. Es cierto que “por sus características genéricas, este tipo de publicaciones son un espacio de reflexión y análisis. Permite una comunicación de media distancia, ni tan breve y rápida como la que ofrecen los diarios, ni tan larga y pausada como la que permiten los libros”, como propone Ortuño, y es esa distancia media, a caballo entre la actualidad y lo académico,  donde mejor nos movemos, es ese el espacio que sugramente debamos defender. Como decía Woody Allen -por seguir aludiendo a su magisterio- “me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”, así que intentaré desatascar la situación.

Si no tenemos canales de venta directa, si nuestros lectores son escasos, si no conseguimos propiciar el encuentro entre unos y otros y resulta económicamente inasumible el esfuerzo que representa la impresión de miles de ejemplares que, arbitrariamente, deben encontrar a su improbable lector, ¿por qué no concebir un sitio web para cada revista como espacio capaz de bombear contenidos a diversos soportes y formatos? Y, ¿por qué no abandonar los métodos tradicionales de impresión, tan inasumibles ya, por métodos digitales más adaptados a nuestra realidad -tal como sucede ya con Lulu.com para muchos libros- y utilizar servicios como los que propone MAGCLOUD, un sitio web exclusivo para la impresión digital de revistas, donde cada usuario decide encargar un ejemplar en papel que le será servido puntualmente?

Si es cierto que siempre existirán contenidos y lectores que requerirán del papel y si es verdad, también, que cada vez compensa menos el esfuerzo de imprimir miles de ejemplares para prospectar arbitrariamente al lector potencial, ¿por qué no dejar en mano del lector la posibilidad soberana de encargar la impresión del número que desee?

“Mi cerebro es mi segundo órgano favorito”, dijo también Woody Allen, y aunque no tiene nada que ver con el contenido de este post, no podía dejar de recordarlo.

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Comentarios

Hola Antonio,

He leído este artículo y he pensado en ti.

Con todo mi afecto, como tu siempre dices.

Sigues siendo mi cliente favorito,

Beatriz

Hola Antonio, he leído este artículo y he pensado en ti. Te recuerdo que sigues siendo mi cliente favorito. Beatriz.

Hola, les quiero contar algo que me sucedió hace unos días tomando un café en un Restaurante Céntrico encontré una revista cultural, la leí y me pareció bastante interesante, lo que más me llamó la atención fue el artículo "El Runa Simi", aparte de eso no sólo tenía los artículos en español si no también en inglés francés y quechua, la revista se llama “Peruvian Heritage” (Herencia Peruana) y por lo que pude leer es de distribución gratuita así que me pareció lo suficiente bueno para difundirla. Las suscripciones son gratuitas también y se hacen por medio de este correo enquiries@onetooneperu.org o también la puedes descargarla en http://www.onetooneperu.org/Revista-Virtual.html

buenas tardes, soy la editora de una revista cultural escrita ,con una gran tirada y de muy alta calidad, que se edita en la isla de lanzarote, dudo mucho que la cultura escrita este permanentemente en crisis, porque como lectora, se que no hay mayor placer que leer la revista donde me de la real gana, olerla y mancharla con el serco que deja la copa de un buen vino y tirarla sobre la hamaca de mi terraza..sencillamente oler el papel tindado de buenos diseños y miles de palabras bien ornamentadas es un placer. !!por simples detallitos como estos tengo clarísimo que la prensa escrita nunca desaparecerá.

bess

mass cultura lanzarote

hola yo creo que las revistas culturales son una bunena forma de comunicacion, he visto revistas de este genero en internet no solo impresas y se me hace buena eleccion hacerla por este medio ya que tenemos mas accesibilidad a ellas.

hola yo creo que las revistas culturales son una bunena forma de comunicacion, he visto revistas de este genero en internet no solo impresas y se me hace buena eleccion hacerla por este medio ya que tenemos mas accesibilidad a ellas.

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