La Wikipedia como libro
Ayer comenzó a comercializarse en Alemania, al precio de 19.95 €, la primera versión en papel de una enciclopedia virtual en un curioso viaje de lo digital a lo analógico que también podemos encontrar, recurrentemente, en el caso de los blogs. Este apego al papel desvela significativas recurrencias que conviene tener en cuenta para comprender la convivencia de los soportes, los futuros compartidos del libro.

La Wikipedia es, probablemente, el mayor experimento de generación colectiva de contenidos al que hayamos podido asistir gracias al sustento de una tecnologÃa que hace posible la producción distribuida y solidaria de conocimiento. De más está decir que su éxito ha sobrepasado cualquier expectativa, poco acostumbrados como estamos a la entrega altruista de nuestro tiempo y nuestro saber por el mero prurito del reconocimiento ajeno (algo que sà ha existido en otros sistemas económicos en otras culturas). El caso es que Bertelsmann, el mayor editor sobre la tierra, decidió -valiéndose del punto segundo de la licencia GNU que permite utilizar comercialmente los contenidos difundidos virtualmente- realizar una selección de 50.000 entradas entre todas las que componen la versión alemana de la enciclopedia virtual, basándose en las estadÃsticas que reflejan las voces más solicitadas durante los dos últimos años -entradas que tienen que ver, claro, con contenidos inusitados en las enciclopedias tradicionales, en este caso la sólida Brockhaus alemana, que no incluye referencias a series televisivas o a prácticas sexuales o estrellas de la canción.

Los editores de Bertelsmann, además, decidieron que copiarÃan únicamente el o los párrafos introductorios de cada entrada de la web, donde se sintetiza el contenido que posteriormente se desarrolla, no solamente por los problemas de extensión y número de páginas que podrÃa originar un volcado masivo de contenidos sino, también, porque la mayor fidelidad y pertinencia de las voces se encontraba en esos renglones iniciales (cuanto más extensa es una entrada, según ellos, más deslices, descuidos o inexactitudes se encuentran). En todo caso, esa extensión de dos o tres párrafos por entrada, es superior a la que pueda encontrarse en la versión comprimida del Brockahus o de cualquier otra obra enciclopédica jibarizada.

El hecho de que el gran editor multinacional apueste por una versión analógica y tradicional que puede seguir encontrándose gratuitamente en la web -al contrario de lo que hace la Enciclopedia Británica, apostando por una versión completamente móvil en alianza con Apple-, quiere decir (presumo) varias cosas: que los hábitos de consulta y lectura de muchas personas aún no han variado y no es presumible que lo hagan en los próximos años; que el papel aún confiere autoridad, otorga crédito, sigue siendo garantÃa palpable de solvencia y fidelidad; que el tipo de lectura al que el papel obliga, sucesiva, progresiva, procesual, sigue proporcionándonos un tipo de satisfacción intelectual más completa que el que la lectura deslabazada y no siempre coherente de la web nos obliga; que puede seguir existiendo un componente de prestigio o realce social por el hecho de adquirir una enciclopedia en papel que depositaremos en las estanterÃas de nuestra biblioteca; que, ante todo pronóstico, alguno de los canales tradicionales de comercialización del libro -venta directa o a crédito-, siguen vivos.
Los caminos de ida y vuelta entre lo analógico y lo digital, antes que mermar relevancia a alguno de ellos, paracen reforzarse mutuamente. Hablemos, pues, de futuros del libro.
Si te gustó esta entrada anÃmate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artÃculos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Más que a psicoanálisis deberíamos someter el tema de la evolución de la cultura escrita a un socioanálisis. El debate no tiene solamente que ver con pulsiones edípicas o madelanas proustianas, con evocaciones sensuales del tacto del papel, sino con determinantes estructurales mucho más profundos que hacen pervivir el uso de soportes aparentemente caducos. Hay que considerar en serio -como ya han hecho muchos autores, los de La vida social de la información, por ejemplo-, cuál es el papel del papel en nuestras sociedades, porque esa es la única manera de comprender por qué se resiste a desaparecer y por qué se da una situación de convivencia de hecho entre soportes solo aparentemente antagónicos. Si fuera tan sencillo como esperar que cualquier innovación sustituyera rápida e inequivocamente a la anterior, no tendríamos nada que discutir y podríamos asumir un planteamiento ralo y unívoco, un planteamiento de todo o nada, pero las cosas no son así.











Veo que a propósito de la impresión alemana de una cierta versión de la Wikipedia se vuelve a argumentar sobre el prestigio del papel. A me me parece que esto empieza a ser digno de psicoanálisis y que pudiera estar ligado a que el sentido del tacto tal vez proporcione una impresión de realidad más fiable que los otros sentidos, en especial que la vista. No sé lo que dirán los que sepan de esto, pero a mi me parece que no hay alucinaciones táctiles. Además, la mano, proporciona poder, también intelectual, como lo acredita el origen latino del término concepto (que si no me equivoco viene de capio-capere, coger). Tener en la mano algo es dominarlo. Seguro que también influye el hecho de que un texto impreso, por voluminoso que sea, es siempre finito y sugiere, en consecuencia, la posibilidad de dominarlo (olvidando que toda lectura es inacabada), mientras que el texto digital es, de algún modo, casi infinito, es más, puede alterarse, puede no decir hoy lo que decía ayer. Este es un temor que, de algún modo, está justificado y que hay que esperar no se produzca, porque a todos conviene que los textos tengan fecha. Un texto digital que mediante la conexión a un proveedor o autor fuese cambiando su contenido sin advertirlo al posible lector sería algo más que un engorro, sería un artilugio orwelliano, el medio ideal para el Miniver, el ministerio de la verdad al que tanto se acercan las televisiones españolas.
http://culturas-digitales.blogspot.com/
http://jlgonzalezquiros.blogspot.com/