Un tenaz deseo de grandeza
No son demasiado comunes en lengua espa帽ola las memorias de editores o las reflexiones sobre la cultura escrita a la manera en que anglosajones y franceses, sobre todo, suelen hacerlo. Por supuesto que entre nosotros existen extraordinarias excepciones, dignas de toda atenci贸n, desde las recientes memorias de Herralde o Muchnik, por citar a dos editores en activo, o las de Mart铆nez de Sousa o Garc铆a-Posada, por poner el caso de un “lexic贸grafo, bibli贸logo, ort贸grafo, ortotip贸grafo y t茅cnico editorial” autodidacta, como se califica a s铆 mismo el primero, y un cr铆tico reputado el segundo. En todo caso, no son muchas las editoriales que se han atrevido a desarrollar de manera sistem谩tica colecciones en torno a la memoria de su propio oficio y al significado profundo de la cultura escrita y sus mutaciones, excepciones hechas, quiz谩s, de la colecci贸n LEA, de Gedisa (que me temo, al menos, bastante apagada), o al conato de colecci贸n que Constantino B茅rtolo construy贸 en Debate, “Ensayo literario”. La editorial Trama recobra el aliento y el inter茅s por estos asuntos irrenunciables para los editores con el lanzamiento, ahora, de las memorias de Hubert Nyssen, La sabidur铆a del editor (con vocaci贸n de continuidad, esperamos todos).
El alma de la inimitable editorial Actes Sud es quien nos transmite, m谩s que sus memorias, algunos destellos de sabidur铆a, o de sensibilidad editorial, de amor por la escritura y su transmisi贸n. Al cabo de su lectura, me quedan, sobre todo, dos rescoldos que quiero compartir: ser editor es, finalmente, demostrar un “tenaz deseo de grandeza”, inextinguible ante las m煤ltiples adversidades del oficio, pero siempre recompensado por el encuentro con el texto y con el autor, con la obra fundamental. “En ese tenaz deseo de grandeza” -reconoce Nyssen- “me dije aquella tarde” -al leer el texto de La ballena de Paul Gadenne-, “y me sigo diciendo hoy, se reconocen por sus alianzas los autores y los editores”.
Ser editor es, tambi茅n, no quedarse atr谩s, no vivir de las ascuas de la memoria, no conformarse con las evidencias m谩s reconfortantes. “La mejor manera de preparar el futuro no es desatendiendo el presente, menos a煤n dando marcha atr谩s. Y ser铆a por lo menos rid铆culo tomar como ejemplo a aquello que, cuando se invent贸 la imprenta, clamaron contra el apocalipsis o el naufragio. El misone铆smo nunca ha sido la clave de la sabidur铆a”.
Lo dijo hace m谩s tiempo a煤n Ernst Rowohlt, el gran editor alem谩n: “editar un libro es una tarea m谩s enloquecida que escribirlo”, algo que requiere, sin duda, ese descabellado y tenaz deseo de grandeza
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