We love (dirty) books
La editorial Bookkake es un pequeño sello británico dedicado exclusivamente a la literatura erótica, a los libros “sucios” que dicen amar, que muchos amamos, y en su modesta estrategia de comunicación recurren en su página web al recurso de desvelar, progresivamente, las palabras que se ocultan tras el mensaje que pretenden transmitir, como si tuviéramos que descorrer gasas y tules antes de alcanzar el tesoro prometido.
Entre nosotros, fue La sonrisa vertical durante mucho tiempo la depositaria de ese amor sucio e incansable, pero parece que sus lectores eran escasos, insuficientes en cualquier caso para seguir manteniendo la colección, entregados quizás más a la práctica que a la teoría.

José Pons, afortunadamente, como erotómano inteligente que es, lanza agazapadas entre los títulos de su catálogo pequeñas bombas de relojería que son una sonrisa dentada: Porno para mujeres, de Erika Lust, es su última propuesta, precedida por la osada e inteligente Sexografías, de Gabriela Wiener, o Cuerpos sexuados, de Anne Fausto-Sterling, desde una perspectiva más sociológica o ensayística. Y claro, cómo no: Paradoxia, de Lydia Lunch, en los extremos de la experiencia sexual. Como concupiscente y educadísimo editor que es, José Pons prefiere que sean las mujeres, tradicionalmente enmudecidas y asexuadas, las que nos redescubran el significado del placer y la sabiduría de los cuerpos.

En la declaración de principios éticos y estéticos de la editorial Bookkake, leemos: amamos los libros sucios, libros que frotan tu piel, que se coagulan más allá de las uñas de tus dedos; que te sacuden y te dejan jadeando deseando más. La literatura debe tener un efecto físico sobre nosotros, haciéndonos gemir y gritar. Amamos los libros sucios. Y esa debe ser también la divisa que sostiene una de las colecciones más perturbadoras y contumaces de la edición internacional: la serie que Beneditk Taschen dedica a recorrer todos los rincones e intemperancias de nuestros cuerpos. No hay una sola de sus páginas que no encarne el deseo expresado por los propietarios de Bookkake.

Pero puestos a confesar lubricidades, yo me atreveré a revelar, a recomendar, un título para el fin de semana, un libro doblemente lujurioso: las Memorias de un librero pornógrafo, donde se realzan y refuerzan mutuamente la voluptuosidad y concupiscencia de la carne y de los libros.

We love (dirty) books, specially on weekends…
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Joaquín,
Gracias por lo de "erotómano inteligente". SInceramente, ignoraba poseer tan preciado atributo.
José