Robin Hood se hace editor

Estoy por pedir un plan de rescate para el sector editorial similar al que las grandes compañías automovilísticas de Detroit han pedido al Presidente electo Obama (y que han soliviantado a Lawrence Lessig, incapaz de comprender por qué habría que rescatar un modelo de negocio mal gestionado). Concurren, sin duda, muchas de las condiciones que harían reivindicable tal plan: una industria editorial encogida, temerosa, presa de sus propias evidencias, adherida a una lógica predigital que la hace financieramente insostenible y que la aboca, en muchos casos, a una quiebra inminente. Es decir, mala gestión o, al menos, gestión descuidada. ¿Podemos ir al Ministerio de Industria a que hagan algo por nosotros o nos inventamos otros modelos?


La editorial norteamericana Concord Free Press (que se ha dado como lema el “libera tus libros y tu mente les seguirá”), ha decidido tomarse la justicia robinhoodiana por su cuenta para poner orden en un panorama editorial alterado: publican libros, gratuitamente, y los liberan en la red, para quien quiera descargárselos y leerlos, todo a cambio de una donación voluntaria que ni siquiera irá a parar, en su integridad, a la editorial, sino que respaldará acciones caritativas o secundará proyectos de desarrollo. Libros e ideas en movimiento, esa es la máxima.

“Nos dedicamos a un tipo diferente de edición”, declaran sus fundadores, “una que conecte a los lectores con sus comunidades de formas nuevas. Estamos interesados en expandir la definición de edición y de reforzar el libro, que todavía no está muerto, a propósito”.

Yo, como Lessig, preferiría seguir esa divisa, la de la reinvención y la vigorización del libro mediante nuevas ideas que pasan, en gran medida, por pensarlos, distribuirlos e imprimirlos digitalmente, generando una red de lectores implicados, que acrecienten su valor mediante la circulación, que sirva de nutriente para la generación de nuevas ideas y, de paso, como en este caso, para repartir el dinero recaudado entre aquellos que lo puedan necesitar.

A propósito: para los escépticos que no crean en este modelo (una legión seguramente de prevenidos y desconfiados editores), tan sólo en el primer mes la distribución “gratuita” del libro Give + Take ha generado donaciones por un valor $ 12.000, un retorno de la inversión superior al 300%, según cuentan sus complacidos editores.

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Comentarios

Me pregunto cómo pagan a los que confeccionan el libro.

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