El impacto de la ciencia y sus nuevos canales de divulgación

La Association for Research Libraries publicó en el mes de noviembre de 2008, hace unos pocos días, un documento que todos los que nos dedicamos a los blogs, en particular a los blogs científicos, deberían consultar: Currents models of digital scholarly communication es un estudio de campo que pone de manifiesto que las modalidades de la construcción del conocimiento, de su difusión y su intercambio, de su uso y su evolución, están variando radicalmente. No podría ser de otra forma, evidentemente, cuando los científicos poseen la capacidad de expresarse sin las constricciones de las revistas en papel cuya circulación estaba celosamente restringida a los circuitos de legitimación institucional. El estudio habla del amplio impacto de las revistas electrónicas, de los reviews, de los documentos de trabajo y de los preprints, de las enciclopedias y de los contenidos anotados por una comunidad de colaboradores anónimos, de los repositorios de datos (open data), de los foros de discusión, de las constelaciones académicas y profesionales de nuevos servicios, de los blogs, en definitiva. Entre los muchos y más influyentes de los nuevos entornos se encuentra ScienceBlogs, una red de cincuenta blogs asociados dedicados a diversas materias científicas. Su influencia es tanta y tan reconocida en el ámbito norteamericano que el New York Times ha decidido abastecer regularmente su sección dedicada a temas científicos con las entradas que sus blogs generan.


“La sección de blogs madri+d“, dice el frontispicio que encabeza la presentación de la red de blogs donde futurosdellibro está enmarcado, “reúne un conjunto de blogs relacionados todos ellos con la ciencia y dirigidos por especialistas en temas diversos. Pretende convertirse en un lugar de referencia para la participación, la información, la opinión y el debate público sobre ciencia y tecnología”. Es más que probable que este año 2008 las cifras alcancen al menos, a finales del mes de diciembre, los 23 millones de accesos, una cifra notabilísima en Internet.

La relevancia cuantitativa, sin embargo, a penas tiene traslación cualitativa por la escasez de su eco mediático y la inexistencia e invisibilidad de su influjo y resonancia en el ámbito científico, fruto de una probada y estricta anticampaña oficialista contra las nuevas formas de divulgación y, acaso, legitimación. De hecho -y prefiero no recordar públicamente los nombres-, los dos blogs históricamente más importantes de este espacio que intenta promover el compromiso social con la ciencia -una nueva forma por tanto de implicación, transmisión y resonancia-, acabaron rindiéndose ante el acoso reiteradamente denunciado por parte del autor de la academia y colegio profesional respectivo y ante la befa y desprecio de las autoridades académicas por parte del otro. ¿Es así como la élite científica de nuestro país acusa recibo de la imparable revolución digital en las modalidades de la construcción y divulgación del conocimiento científico?

En The Open laboratory. The Best writing on Science Blogs 2006, el título nos advertía ya de una de las potencialidades más pujantes de los blogs científicos: la de convertirse en laboratorios abiertos para el intercambio de ideas, en espacios donde se fomente la discusión y la creación de una nueva forma de inteligencia colectiva superior a la de cada uno de sus contribuyentes, en emplazamientos virtuales donde las hipótesis se sometan una y otra vez al escrutinio de los demás en la esperanza de ahondar progresivamente en la indagación y la sabiduría. ¿Es eso muy distinto de lo que la ciencia pretende o se trata, tan sólo, de un problema administrativo, bibliométrico, cibermétrico, de medición de los índices de impacto y de su consecuente acreditación y reconocimiento por parte de la comunidad respectiva? Yo estoy convencido de que se trata más bien de lo segundo que de lo primero. Basta, para eso, con conocer algo de la biografía de Eugene Garfield y de la invención del Science Citation Index para presumir que si tuviera que volver a inventar hoy ese índice de impacto tendría en cuenta, por encima de cualquier otro canal de comunicación, a los blogs científicos.

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Comentarios

¿Cabe pensar en Blogs mi+d abasteciendo las secciones de Ciencia de nuestros periodicos nacionales?. ¿Porqué no?.

El pensador francés de la ilustración es D’Alembert, hecha la precisión que seguro que se trata de un error de trasncripción, me adhiero al comentario.l

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