Poe digital

Hoy, 19 de enero, se cumple el bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe, visionario atormentado que en su melancólica lucidez llegó a vaticinar, incluso, el advenimiento de una nueva era editorial donde el escritor, mediante el uso de una nueva tecnología de impresión, podría bastarse a sí mismo, prescindiendo de las incómodas y extorsionadoras intermediaciones editoriales y propiciando, de paso, el surgimiento de una cultura verdaderamente democrática.


En el Broadway Journal de 12 de abril de 1845, periódico que adquirió Poe ese mismo año, en el artículo que tituló “Impresión anastática“, el autor del que hoy celebramos su indiscutible condición de clásico, comenzaba augurando la transformación de los mecanismos de producción de los textos y las consecuencias que el cambio en las condiciones materiales de producción de la escritura podrían traer consigo: “Todos admiten que últimamente se ha producido una invención bastante sin­gular, llamada Impresión anastática, cuya invención puede posiblemente con­ducir, con el correr del tiempo, a algunos resultados notables, entre los cuales, aquel en el cual se insiste que es la abolición de proceso ordinario de estereo­tipia”.

“Por medio de este descubrimiento”, argüía Poe, “cualquier cosa escrita, dibujada o impre­sa puede estereotiparse a sí misma, con perfecta exactitud, en cinco minutos”, un procedimiento de impresión sencillo al final del cual “”>tenemos una placa en estereotipo, de la cual pode­mos imprimir un gran número de facsímiles absolutos de la página impresa original, la cual no había sido dañada en absoluto en el proceso, es decir, pode­mos todavía producir de ella (o de cualquier impresión de la placa en estereo­tipo) nuevas placas ad libitum“. Lo que llamaba poderosamente la atención a Poe de esta mutación tecnológica era su capacidad para deshacerse de las tradicionales e indeseables dependencias editoriales: obligados siempre a tirar más de lo que se vendía, a invertir en existencias más de lo que llegarían nunca a ganar, a producir más de lo necesario obligados por la arbitrariedad el mercado y lo impredecible de la venta, los editores acababan trasladando todas sus incertidumbres a los autores y a sus obras, condicionando su difusión, restringiendo su circulación y el valor mismo de la obra literaria. “>Los empresarios”, decía Poe, “se ven a menudo obligados a recompo­ner obras que no son publicadas en absoluto, porque las ediciones pequeñas no rinden y las ventas anticipadas no garantizarán el costo del estereotipo. Algunas de estas dificultades serán inmediatamente remediadas por la Impresión anastática y serán remediadas en un corto lapso. Un editor sólo necesita imprimir el número de copias exigido por la demanda inmediata. No necesita por cierto imprimir más de una docena, aunque confíe totalmente en su éxito”.


“La tendencia de todo esto”, infería Poe, en un ejercicio de anticipación que raya la adivinación de nuestras preocupaciones actuales,  “a abaratar la información, a difundir el conoci­miento y el entretenimiento y a poner a disposición del público las obras que son más valiosas, pero que circulan menos en razón de su dificultad de venta, es algo que apenas necesita ser sugerido a nadie. Pero tales beneficios son mera­mente los inmediatos y más obvios, en modo alguno los más importantes”. O, ¿qué decir sobre su pronóstico a propósito de la figura de un autor que decide prescindir de la enojosa intermediación de su editor mediante el uso de una nueva tecnología sobre la que fundamentar su emancipación?: “ los autores percibirán la inmensa ventaja de entregar sus propios manuscritos directamente al público, sin la costosa interferencias del tipógrafo y la a menu­do ruinosa intervención del editor”.


Y como si hubiera inventado una máquina del tiempo en la que embarcarse para asistir a nuestros atribulados debates contemporáneos en torno a la difusión de la cultura, a la propiedad intelectual, a la democratización en la generación de contenidos mediante el uso de las nuevas tecnologías y la igualación progresiva que procura su uso, termina aseverando Poe: “El valor de cada libro es un compuesto de su valor literario y su valor físico o mecánico, como producto del trabajo físico aplicado al material físico. Pero actualmente, este último valor predomina grandemente, aun en las obras de los autores más estimados. Se verá, sin embargo, que la nueva condición de las cosas dará todavía precedencia al valor literario, y es así como los libros llegarán a ser estimados por los hombres pos su valor litera­rio. El opulento caballero que goza de una vida regalada perderá su posición ventajosa de que ahora goza y se verá obligado a inclinarse en términos de igualdad con el pobre diablo del autor. Actualmente, el mundo de las letras es una especie de congreso anómalo, en el que la mayoría de los miembros están obligados a escuchar en silencio, mientras que toda la elocuencia procede de unos pocos privilegiados. En el nuevo régimen, los más humildes hablarán tan a menudo y tan libremente como los más elevados y estarán seguros de recibir exactamente la cuota de atención que merezca el mérito intrínseco de sus dis­cursos. De lo que hemos dicho resultará evidente que el descubrimiento de la Impresión anastática no sólo no evitará la necesidad de las leyes de derechos de autor y especialmente de la ley internacional, pero hará dicha necesidad más imperativa y evidente. Se ha mostrado que al disminuir el valor material de un libro, la invención elevará proporcionalmente el valor de su aspecto espiritual, y puesto que es sólo para proteger este último que son necesarias las leyes de dere­chos de autor, la necesidad de protección será más urgente y obvia que nunca”.

Larga vida para Poe, vidente de lo digital.

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Comentarios

"…poner a disposición del público las obras que son más valiosas, pero que circulan menos en razón de su dificultad de venta, es algo que apenas necesita ser sugerido a nadie.."

Eso está un poco en contra de todo lo que está pasando. Cada vez se venden menos buenas obras por culpa de los grandes grupos. Creo que Poe no adivinó el poder del monopolio.

Aun así es increible la visión de futuro que hizo.Pero no le evitó morir como murió.

El grandioso Poe. La literatura eternamente brillante.

Saludos! Otra de opiniones-críticas-sentimientos de libros: http://www.precioslibros.com

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