La escuela digital

Si la imprenta alteró radicalmente la naturaleza de la educación en los siglos posteriores a su invención, democratizando el acceso a los contenidos escritos y, también, generando una disposición nueva basada no ya en la copia y la repetición, en la memorización, sino en el estudio recogido y reflexivo, introspectivo y abstracto, las nuevas tecnologías de la información traen consigo cambios radicales en la manera en que los estudiantes del futuro se enfrentarán a las materias del currículum escolar. En Italia, la joven Ministra de Educación, ha establecido que en los próximos cinco años la escuela primera y secundaria ofrezca en formato electrónico los antiguos libros de texto.


McLuhan decía en Comprender los medios de comunicación a este respecto: “incluso en los primeros años del siglo XVIII un libro de texto seguía definiéndose como un “texto clásico, escrito muy a menudo por estudiantes, que daba cobijo a una interpretación dictada por el maestro y compañía y que era insertada entre líneas”. Antes de la imprenta, gran parte del tiempo en la escuela y las clases universitarias se empleaba en elaborar tales textos”.

Si la imprenta supuso, siguiendo su razonamiento, la posibilidad de abandonar la mera copia y la memorización para hacer posible la crítica y la erudición, los nuevos medios digitales traerán consigo la posibilidad de que profesores y alumnos establezcan una relación más dinámica con los contenidos que  hayan de tratar, una relación necesariamente más activa, más interactiva, porque los contenidos no tendrán ya que mostrarse de manera estática en un libro en papel, sino que se convertirán en objetos digitales dinámicos manipulables y parametrizables. Los alumnos -si nos preocupamos por su alfabetización digital- tendrán al alcance de sus dedos fuentes inagotables de información que deberán buscar, contrastar, criticar y seleccionar, y los soportes sobre los que discurrirá esa información virtualizada serán dispositivos electrónicos dedicados, como los que la Ministra Gelmini ha anunciado. Los hábitos de lectura, consulta y estudio de nuestros jóvenes cambiarán inevitablemente, lo queramos o no, porque las nuevas tecnologías de la información generan un ecosistema muy distinto al del libro en papel. Tendremos que andar vigilantes, cómo no, para valorar qué clase de capacidades ganamos y cuáles otras perdemos -como no se cansa de repetir el mismo Landow.

En otros países de nuestro entorno, mientras nuestras editoriales no se deciden todavía a tomarse en serio la revolución digital o, incluso, cierran alguna de las divisiones específicamente dedicadas a ello, se celebran alguna de las más importantes reuniones internacionales: en Alemania acaba de cerrar sus puertas Digita 2009, y se han concedido varios premios a los productos de educación digital más innovadores. Entre ellos, una wiki para el estudio de las mátematicas, repleta de posibilidades participativas y colaborativas:

La escuela digital no es una lejana abstracción, no puede seguir siéndolo cuando nuestros jóvenes viven en ricos ecosistemas digitales y cuando la educación informal gana terreno sin cesar a un tipo de educación hija de una textualidad nacida de los libros de papel.

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Comentarios

En esta línea de la educación digital es interesante la noticia (http://beat.ediciona.com/2009/01/19/la-universidad-estatal-de-missouri-sustituye-los-libro-de-papel-por-libros-digitales-para-ordenadores-portatiles/) de alguna universidad en EEUU está ofreciendo a sus estudiantes libros digitales para sus PC en lugar de en papel, las facilidades de alquiler de libros pasan ahora al libro electrónico. En este campo, creo que no se puede obviar que el libro digital ofrece muchas más ventajas que inconvenientes.

En españa ya tenemos tambien libros de texto en formato digital

http://www.digital-text.com

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