Los nativos digitales leen menos

Una de las incertidumbres más desasosegante que plantea el futuro digital es el de si las generaciones nacidas en un ecosistema plenamente digital optarán por seguir leyendo o no y, en caso de que dejen de hacerlo, qué puede entrañar ese abandono. Porque dejar de leer no es solamente dejar de descifrar los textos impresos en un libro en papel sino, sobre todo, desatender un hábito que fundamenta alguno de nuestros procesos cognitivos más elevados: la abstracción, la planificación, la formación del juicio en suma. La controversia está abierta entre quienes apuntan un notable descenso de los hábitos de lectura entre los usuarios de los medios digitales y entre quienes sostienen que esa dejación no es perniciosa sino, al contrario, indicio de un futuro mucho mejor.


El Ministerio de Cultura y Comunicación francés acaba de publicar un estudio titulado Pratiques culturelles chez les jeunes et institutions de transmission: un choc de cultures? que pone de manifiesto el descenso progresivo de los índices de lectura tradicionales entre los nativos digitales, incluso entre aquellos que perteneciendo a una familia lectora y dotada de un capital cultural y educativo superior, han sustituido la lectura en papel por otros hábitos asociados a dispositivos o pantallas digitales. El estudio dice que entre la población de entre 10 y 24 años la relación entre padres lectores e hijos también lectores ha decrecido en casi cuarenta puntos: si el hogar familiar se declaran lectores un 80% de los padres esa cifra decrece hoy hasta el 48% en los hijos mientras que la correlación estadística en el uso de ordenadores u otros artilugios electrónicos es de 46% a 36%.

“La generaciones venideras son cada vez menos lectoras”, dice la autora del estudio, Sylvie Octobre, y añade: “las formas de lectura tradicionales están siendo sustituidas por la lectura de revistas y de periódicos y por el incremento creciente de la lectura en pantalla”. Los motores de búsqueda, por su parte, “están sustituyendo a la consulta de las enciclopedias y las obras temáticas”. Nada de esto tendría mayor relevancia si no supiéramos, por otra parte, que la lectura hipertextual en pantalla no se corresponde con la lectura sucesiva en papel, que a penas leemos el 20% del contenido vertido a un soporte digital y que los vínculos hipertextuales incitan e invitan a una lectura descentrada, desplazada.

Para Don Tapscott esto no tiene importancia alguna porque, tal como expone en su último libro, Grown up digital, los nativos digitales son naturalmente cooperativos, desarrollan mejor todas las competencias relacionadas con el trabajo solidario, son capaces de atender simultáneamente a procesos que se desarrollan en paralelo y su capacidad para tomar decisiones es mucho más rápida y taxativa que la de sus mayores, es decir, tal como nos advertía Maryanne Wolf hace ya algún tiempo, lo que se está produciendo es una reconfiguración de las conexiones neuronales entre las distintas áreas de nuestro cerebro, preponderando progresivamente, de forma aparente, la zona frontal (dedicada al procesamiento de información) sobre las temporales (dedicadas al lenguaje).

El debate no es trivial, al contrario. Y tal como se preguntan los amigos de Paradigmalibro, ¿dónde está el Observatorio de la Lectura?

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Comentarios

No sé cómo será el fenómeno en Canadá o en USA, o incluso en Francia, pero en España creo que aún no hay generaciones <i>nativas digitales</i>. Sí es cierto que han crecido, los que actualmente tienen de 10 a 24 años, rodeados de audio y vídeo (tele, dvd, consolas, etc.); no todos con ordenador, pero sobre todo, no son generaciones aún cuyos padres utilicen el ordenador como forma de ocio, lo usen para editar blogs, se hayan metido en diferentes redes sociales… Por supuesto, hay padres que sí, pero no son la mayoría, de forma que estas generaciones que han tenido ordenador en casa, no han tenido la referencia de que su familia haga del ordenador el centro: aún es la televisión o la prensa, por ejemplo, la fuente de información en la familia.

Creo que dentro de poco, sin embargo, sí que habrá generaciones que crecerán con padres que tengan el ordenador como herramienta de trabajo y ocio (más allá de los procesadores de textos, las hojas de cálculo o los programas especializados de distintas profesiones [como Autocad, Fotoshop...]), prácticamente encendido a todas horas, con sus periféricos: usb para pasar la música, blue tooth o usb para descargar las fotos o compartir vídeos o películas, y también dispositivos distintos como pda o e-book (lectores). Entonces sí serán <i>nativos digitales</i>. Entonces los cambios serán aún mayores, supongo.

Un beso.

(Casi) completamente de acuerdo con Ana Lorenzo. Todavía queda un tiempo para que pueda tener sentido una discusión sobre nuestro futuro cerebro digital pero los hay que tienen prisa. Joaquín dice hablar de los futuros del libro pero no para de intentar traerlos al presente, venga a cuento o no.

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