Nuevos modelos de negocio para las revistas culturales

Parece algo comprometedor ejercer de pitoniso cuando mi propia revista desapareció, después de veinticinco años, síntoma inequívoco de los reveses que los editores de esta clase de contenidos culturales padece. En La larga marcha de las revistas culturales pretendí exponer algunas de las razones de esa crisis estructural compartida por todo el sector y esbozar algunas de sus posibles soluciones. Algunos meses antes me atreví a vaticinar que el futuro de las revistas culturales sería digital o no sería, al menos en gran medida. Todavía puede leerse en “El futuro digital de las revistas culturales“. Sé, aunque no quiera pisar la primicia a mi amigo Barandiarán, que se avecinan mejores tiempos para las revistas agremiadas en ARCE, propiciados por acuerdos que permitirán una gestión digital más ágil de sus contenidos, todavía estrechamente ligados a los soportes tradicionales. Quizás convenga, sin embargo, ir un paso más allá. Lo propone Joe Wikert, y yo lo suscribo.


Imaginemos una página web donde un usuario cualquiera pudiera registrarse y por una tarifa plana, única, accediera a todos los contenidos que las más de cien cabeceras culturales de este país producen. Imaginemos que, en función de las páginas vistas -es relativamente sencillo trazar el recorrido que un lector hace por los contenidos consultados-, esa tarifa única abonada de una sola vez se repartiera proporcionalmente en función de los contenidos consultados. Imaginemos, además, que la publicidad que se visualizara en esas páginas consultadas no fuera una foto estática, sino un objeto dinámico y actualizable que se incrustaría cuando fuera invocado por el paso del lector. Imaginemos que, además, un usuario pudiera construir un boletín personalizado fruto de la agregación de artículos, notas y noticias entresacados de las diversas cabeceras que constituyen parte de la oferta global, para lo cual existen soluciones técnicas (véase, si no, SafariBooks) y soluciones jurídicas para los posibles actos de creación derivados de la intervención activa de un lector.

Imaginemos, además, que construimos una red social fuerte y consistente en la que todas las revistas ponen en común, con aquiescencia y permiso de los titulares, los nombres de sus suscriptores, para que puedan intercambiar opiniones sobre los contenidos, artículos, ideas, en fin, para que se conviertan, en fin, en los principales valedores de las revistas culturales (fijémonos, si no, en la fuerza de Shelfari y en la reacción de Amazon).

Todo este futuro puede parecer a la gran mayoría de los directores de revistas una elucubración tenebrosa muy alejada de su realidad cotidiana. Lo que ocurre es que la realidad cotidiana va mucho más deprisa que los reflejos de los editores; lo que ocurre es que la dinámica de la lectura de esta clase de contenidos desborda la lógica de la lectura lineal tradicional; lo que ocurre es que es necesario salir al encuentro de unos lectores que utilizan agregadores de contenidos para consultar, en forma de tablón digital, los temas y noticias que les interesan (¿quién no usa Netvibes?); lo que ocurre es que la tecnología y los nuevos dispositivos están a punto para permitirnos consultar y construir conocimiento de una manera diferente a como lo hemos hecho hasta ahora; lo que ocurre, me parece a mí, es que este es uno de los subsectores editoriales que más debería comprometerse con la experimentación, no por afán erudito o politécnico, sino por mera supervivencia empresarial.

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Comentarios

Hola, hace algunos días estaba tomando un café cuando vi una revista que me llamó la atención ya que hablaba de los mitos y leyendas o de las creencias de los pobladores de la costa, sierra y selva peruana. Esta revista abarcaba temas como la Cultura del Tahuantinsuyo, la poesía incaica, etc., la leí y me pareció bastante interesante, ya que no sólo tenía los artículos en español si no también en inglés, francés y quechua, la revista se llama “Peruvian Heritage” (Herencia Peruana) y por lo que pude leer es de distribución gratuita así que me pareció lo suficiente buena para difundirla. Las suscripciones son gratuitas también y se hacen por medio de este correo enquiries@onetooneperu.org o también la puedes descargar en http://www.onetooneperu.org/Revista-Virtual.html

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