Tecnologías de la escritura o comprender lo que está pasando
Para comprender lo que está pasando hace falta, claro, conocimiento profesional del medio editorial. Es un requisito necesario, pero insuficiente. Para comprender lo que está pasándole a los libros de papel, a los editores, a los agentes implicados en el campo editorial, a los modos y maneras en que creamos y comunicamos lo que creamos, hace falta echar la vista atrás y explorar a lo largo de la historia la evolución de las tecnologías de la escritura, de sus dispositivos, de las prácticas asociadas. Propongo hoy un recorrido bibliográfico del paleolítico superior al ciberespacio.

Los pintores de las cavernas es un libro que nos sitúa en el paleolítico superior para indagar por las razones que pudieron llevar a nuestros antepasados homínidos a representar sus mitogramas gráficamente, a simbolizar sus creencias en un lenguaje pictórico reservado para los ritos de iniciación, a encarnar sus supersticiones en cámaras de acceso restringido valiéndose de las protuberancias insinuantes de la piedra. Sin saber cuál fue, precisamente, el inicio en el que se estableció el vínculo entre el pensamiento, el lenguaje, la representación y la circulación de lo representado, comprenderemos poco de lo que ocurre ahora.

En La musa aprende a escribir asistimos a ese momento histórico en que los humanos desarrollamos la escritura alfabética confiando a un soporte externo a la memoria y sus recursos mnemotécnicos la transferencia y circulación de los conocimientos necesarios para vivir en comunidad. Sócrates se quejaba amargamente porque el diálogo con un soporte sordo y mudo no podía sustituir a la relación dialógica mediante la que se había venido construyendo el conocimiento durante siglos. Aún así, ocurrió, y sucedió una de las grandes transiciones de la historia. Sin comprender qué paso entonces, quizás no lleguemos a comprender completamente el alcance de lo que ocurre ahora.

En Leer el mundo, se nos recuerda que el libro en papel no es un objeto que carezca de génesis o de historia, al contrario: se trata del fruto de una tecnología históricamente y culturalmente radicada en el renacimiento europeo y de lo que se trata, en consecuencia, es de valorar e investigar hasta qué punto perdurarán o variarán las condiciones que favorecieron e impulsaron su surgimiento y desarrollo, hasta qué punto han cambiado. En consecuencia, hasta qué punto podemos prever la supervivencia del libro en papel, de una textualidad particular, de unas prácticas concretas. Si no intentamos respondernos a estas preguntas, es probable que no entendamos qué sucederá en el futuro.

En Hipermediaciones, por terminar con las novedades editoriales más recientes haciendo un censo muy personal, saltamos al presente y, aunque parezca mentira, seguimos en el terreno de las tecnologías de la escritura, de las tecnologías de la comunicación, porque de lo que se trata es de comprender cómo se alteran los ecosistemas informacionales, cómo se reconfiguran los procesos de comunicación mediante el uso de unas tecnologías que propician que generemos, intercambiemos y consumamos los contenidos de una manera distinta a la que utilizaron nuestros antepasados de Lascaux.
En otros países existen disciplinas que se dedican a la investigación sobre la evolución de las tecnologías de la escritura, no como un baluarte arqueológico, sino como el fundamento para entender lo que nos está ocurriendo. Aquí, de momento, no.
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Tres de los cuatro libros que mencionas estan a la cola de mi lista de lecturas inmediatas. Eres despiadado.
Saludos cordiales.