Autores y editores asociados.com

Tengo un buen amigo, escritor y editor sobresaliente, que anda sumido en varias crisis. Por una lado la creativa, sempiterna en un escritor que se precie, a vueltas con la búsqueda de un lenguaje que no sea una mera repetición de todo lo anterior; por otra profesional, afligido por las incertidumbres que las nuevas tecnologías de la escritura introducen en los patrones de creación y difusión tradicionales. Sumadas y compenetradas ambas (y se le añade el factor edad, que no es fortutito), tendremos que, efectivamente, las tecnologías digitales y el hipertexto ponen a prueba nuestras certidumbres más arraigadas, las que tienen que ver con los modos de creación y lectura y los lenguajes narrativos empleados, las que tienen que ver con los modelos de circulación, comercialización y uso de esos contenidos. Mi amigo me decía, en un correo privado (le gustan más los intercambios epistolares privados que las discusiones en foros abiertos), después de leer Futuros del libro, futuros de la edición: “si el editor va a ser sustituido en sus labores por un estupendo y democrático algoritmo, mucho más intuitivo, comercial y hábil para detectar la calidad, y el escritor lo va a ser a su vez por una corriente de autoría colectiva mucho más hábil artesanalmente hablando y mucho más capaz de alcanzar el arte de la literatura haciendo, a la vez, que ese arte fluya, entonces ¿qué cosa de interés podemos hacer gentes de bien como tú y como yo que no sea esperar la jubilación anticipada para engancharnos a los modos del porno del futuro (que esperemos que al menos derive también a una red de prosumidores)?”.


En Francia el sello Editions Alphée acaba de anunciar que patrocinará un sitio web denominado Auteurs et editeurs associes.com, autores y editores asociados en un entorno digital que les permitirá desarrollar, como en el laboratorio donde se experimenta con la creación de un lenguaje nuevo, formas de expresión y circulación de los resultados de sus creaciones colectivos. No es que esa intención sea completamente nueva, porque en Inglaterra, como hace ya mucho tiempo conté, el sello Penguin lanzó el sitio A million of penguins, una wikinovela hecha con muchas manos y muchas ideas. En la red, y sin ánimo de lucro alguno, como mero ejercicio lúdico a través del que, quizás, en algún momento del futuro, encontremos un nuevo modo de expresión más adecuado al siglo XXI (si es que el anterior estuviera anticuado, que está por ver), muchas comunidades ensayan modalidades de creación colectiva amparadas bajo la advocación del teorema del mono infinito, que es ese que dice que puestos un número indefinido de monos a teclear ante una máquina de escribir, serían capaces, en algún momento dado tendente al infinito, de reproducir todas las obras literarias creadas por la humanidad.

Lo cierto es que Georg Lukacs, en su Teoría de la novela, decía que cada época posee su modo de expresión, y nosotros no hacemos sino ensayar con la nueva tecnología de la escritura de la que disponemos para ver lo que da de sí. Mi amigo, en el correo que me mandaba, algo abatido, preguntaba: “Entonces, ¿qué diablos vamos a escribir o publicar en el futuro de la ficción, llegue cuando llegue? Me gustaría ir pensándolo, no para innovar en nada, sino para cuando suceda, pensar: “Eso ya lo había imaginado yo”, que es uno de los pensamientos más reconfortadores para los encariñados con el fracaso y la pereza. En la cadena histórica “poesía épica oral / tragedia representada / comedia leída / novela escrita e impresa (y su variante del relato)”, no tengo ni idea de cuál diablos va a ser el siguiente eslabón para contar historias, aunque sí estoy seguro de que no va a ser ninguno de los abominables sucedáneos tan traídos: el microrrelato o la novela deconstruida. ¿Tú te ves publicando novelas y libros de relatos dentro de una década?”.

No doy su respuesta, para que el suspense sobrevuele su interrogación, pero yo sí doy la mía, para que no quepan vacilaciones:¿del hecho de que se experimente legitimamente con los nuevos medios en busca de un nuevo lenguaje se desprende que debemos renunciar al lenguaje anterior? ¿De la posibilidad de que mediante la lectura itinerante e infiel nos convirtamos en coautores de un texto inexistente se colige que no debe interesarnos más un tipo de textos que nos obligan a uncirnos el yugo del texto lineal y consecutivo, con principio y final, según la voluntad de sentido ideada por un autor? No creo que de una cosa se siga la otra y de que ambas narratividades, por consiguiente, sean antagónicas. Al menos hoy todavía no. Creo en la convivencia porque una no se ha agotado y otra todavía no ha despegado, y creo, por tanto, en la convivencia de los soportes y en los futuros plurales del libro, por denominarlo de alguna forma, en la pacífica diversidad de los géneros y sus soportes más idóneos.

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Comentarios

Yo lo veo como una iniciativa más, interesante, como dices, no antagónica de lo que hay y quizás complementaria a otros movimientos como el de Wu Min y su revolución sin rostro.

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