La edici贸n clandestina

Hace pocos d铆as propuse a un veterano editor que realiz谩ramos una tirada de una obra determinada ajust谩ndonos a la demanda previsible, muy baja y acad茅mica. Cuando le propuse, en consecuencia, que hici茅ramos una tirada que solamente era sostenible con una imprenta digital, me respondi贸 algo que me dej贸 at贸nito: “yo no hago ediciones clandestinas”, me dijo. Esa respuesta, claro, encierra el enfrentamiento entre una tradici贸n y una estrategia editorial predigital, basada en la inundaci贸n del mercado (como los arrozales y las plataneras), en las devoluciones masivas, en el dispendio inmoderado de recursos, en la b煤squeda aleatoria de los lectores y (en algunos casos) en la financiaci贸n ajena,  y un universo nuevo en el que ya no cabe pensar de otra forma que no sea digitalmente para intentar evitar la ineficacia del sistema anterior. Esta an茅cdota, que es verdadera, coincide con la ostentosa promoci贸n de la Expresso Book Machine -la m谩quina de impresi贸n digital para los puntos de venta que impulsara Jason Epstein hace ya tiempo- en varios canales de la televisi贸n nacional, entre ellos el Canal 4 (que lleg贸 tarde para evitar el cierre de la ya a帽orada cadena Crisol de librer铆as, del mismo grupo, a la que la gente de Paradigma le dedica un sentido epitafio).

 
En “El futuro digital de las librer铆as y la reconversi贸n del sector editorial“, escrito hace ya casi un a帽o, apuntaba: “”la idea de que los libros pueden ser almacenados y transmitidos digitalmente y que, por eso, necesariamente, deber谩n ser le铆dos en pantalla, es una falsa inferencia que se sigue de la falta de datos. La digitalizaci贸n e Internet eliminar谩n la cadena tradicional de suministro en la que el inventario f铆sico es almacenado y, despu茅s, distribuido a los puntos de venta. En lugar de eso, dispondremos de un fondo multiling眉e que residir谩 en algunos sitios web [...] desde los que se transmitir谩 bajo demanda tan r谩pidamente como ocurre con un correo electr贸nico a servidores web descentralizados desde los que los archivos ser谩n convertidos a libros de bolsillo de calidad mediante m谩quinas de impresi贸n bajo demanda”. Y hoy no hago m谩s que reiterar la misma idea, avalada por el apoyo televisivo que ahora se hace eco de un fen贸meno que ya no tiene vuelta atr谩s.

En Inglaterra, cadenas como Blackwell, han instalado en sus librer铆as las m谩quinas digitales y se han asegurado previamente, claro, de disponer de un fondo aproximado de un mill贸n de vol煤menes para que la oferta atraiga a los posibles lectores. Al mismo tiempo, The Bookseller anuncia que el incremento en la cifra de negocio digital en el Reino Unido alcanz贸 en 2008 la cifra de 80 millones de libras con un incremento de un 27% respecto al a帽o anterior, una cifra que parece apuntar, igualmente, al insoslayable crecimiento del mercado digital. Quien ha paseado concienzudamente por las librer铆as inglesas, aun cuando hayan desaparecido muchas de las independientes, puede constatar que la diversidad y riqueza de su oferta excede con creces la de nuestros editores y librer铆as, y lo dice una de las editoras m谩s influyentes de la edici贸n espa帽ola: “jam谩s he cre铆do”, escribe Claudia Casanova en su blog, que Dan Brown le robe lectores, pongamos por caso, al fil贸sofo Giorgio Agamben, y en cambio s铆 logra incrementar el flujo de ingresos de la industria, permitiendo as铆 que se puedan financiar proyectos menos rentables. El problema de esta ecuaci贸n, como Adam Smith sabr铆a se帽alar, es la imperfecci贸n humana. Cuando, como el entra帽able Manolito de Quino, todos quieren m谩s. D谩ndole la vuelta al dicho, la virtud no s贸lo est谩 en el medio porque es equidistante, sino porque adem谩s es justo: consiste en repartir las ganancias de los best-s茅llers entre los primos hermanos menos afortunados (la poes铆a, la literatura, las humanidades) y que cuentan con menos lectores pero que son igualmente necesarios para la difusi贸n de las ideas y de la cultura. En ese sentido, el mercado editorial anglosaj贸n practica esa regla a pies juntillas, y al lado de las m谩quinas de ganar dinero conviven largu铆simas estanter铆as repletas (隆se me saltan las l谩grimas!) de t铆tulos sobre historia medieval, filosof铆a o arte -por no mencionar las filas y filas de literatura por autor- que para s铆 querr铆an las mejores librer铆as de este pa铆s nuestro”.

En contra de lo que mi amigo editor, experimentado profesional, cree, la edici贸n clandestina es aquella que imprime en exceso, condenando a los libros a ser devueltos, a no salir de sus embalajes, a ser almacenados, quiz谩s descatalogados y destruidos, porque el dispendio inmoderado en recursos econ贸micos y materiales hace inviable su sostenimiento y aboca a la desaparici贸n, como todos sabemos, al 80% de la producci贸n editorial de un pa铆s, que es parte de su patrimonio intelectual y cultural. La edici贸n p煤blica o civ铆lmente comprometida, es la que trata de ajustar las tiradas a la demanda o, mejor a煤n, la que no imprime hasta que no media la petici贸n, la que no incurre en despilfarros innecesarios y la que mantiene el fondo editorial de un pa铆s permanentemente vivo.

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Comentarios

Excelente reflexión, cargada de razón y bien argumentada. La conclusión no puede ser más clara para mí: alguién en este "negocio" no se ha adaptado a los tiempos modernos ni tiene en cuenta las demandas reales del mercado.

¿Dónde están los editores que sentían la puesta en escena de un libro suyo como un viajero siente la llegada a una ciudad desconocida?

Estoy totalmente de acuerdo. De hecho, nuestra editorial (http://equiposirius.com) llevamos desde 2001 editando libros en formato digital, ajustándonos a unas previsiones de venta, que si se cumplen, pues se reimprimen y se acabó el problema.

Hoy la impresión digital bajo demanda permite unos excelentes productos.

Otra cosa, son los libros electrónicos. Muchos colegas no saben adaptarse a estos ritmos de evolución. Yo suelo proponerles una reflexión en torno a la conversación, por ejemplo, entre el Abad de Montserrat y Gütemberg, ¿que se dirían y que argumentos daría cada uno para defender el copismo monasteril o la democracia de la imprenta?.

En nuestro caso, hemos abierto un "escaparate" con más de 40 títulos en distintos formatos digitales (http://sites.google.com/site/librosesirius/).

Está muy bien que nos cuentes cosas de "fuera", pero por estos pagos somo ya varios los que estamos nadando contracorriente y haciendo una gran labor de difusión de los "nuevos tiempo"

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