El bazar electrónico

Los libreros que tienen por mandato organizar la Feria del Libro de Madrid han puesto este año los dedos índices de sus manos derecha e izquierda formando una cruz para decir al libro eletrónico vade retro. Su temor resulta comprensible, pero ocultar los nuevos dispositivos dentro del arcón, como si no existieran, no parece la mejor de las estrategias para fomentar una convivencia inevitable. Tampoco lo ven con buenos ojos los editores, es cierto, convencidos de que cualquier cosa que sea digitalizada es susceptible de ser copiada, apropiada y transmitida sin control alguno, vulnerando de esa manera el legítimo derecho que poseen a explotar en exclusiva, temporalmente, un contenido determinado (temor que se ve confirmado por las reclamaciones insostenibles de quienes argumentan que cualquier cosa que pueda ser colgada en la web es, inmediatamente, pirateable y reproducible, con el inadmisible argumento de que el acceso deber ser libre e ilimitado a cualquier contenido digitalizado. Ni siquiera Lessig ha defendido nunca un argumento tan pueril). Pero ocultar el problema no ha sido nunca el mejor de los arreglos. Por si fuera poco, en el bazar digital en el que revolvemos, proliferan los dispositivos de lectura dedicada con características, muchas veces, antagónicas, con formatos incompatibles, con servicios discordantes. Queda mucho todavía para el libro electrónico alcance la versatilidad y la estabilidad de su hermano mayor.


En la revista Wired nos ofrecen esta semana una guía de compras para adentrarnos en el intrincado bazar de los dispositivos electrónicos de lectura dedicada (DELEDA, término que acabo de inventarme y que no tiene futuro alguno). El artículo se titula “Buying guide: how to choose an e-book reader“, porque hace falta una verdadero prontuario o manual para distinguir las características y ventajas de cada uno de ellos.

Si la Feria del Libro no nos los enseña, hagámoslo aquí mientras llega el momento en que será indefectible que lo hagan ellos. Los criterios que deberían tenerse en cuanta a la hora de plantearse la adquisición de un DELEDA (insisto, por si acaso), serían, entre otros muchos, los siguientes:

1. Textualidad: ¿qué clase de texto se propone leer en su dispositivo? En principio cualquier clase de texto digitalizado puede ser leído en una pantalla LCD, pero la posibilidad no siempre es equivalente a idoneidad. Los textos que requieren una lectura continua, sucesiva y una atención profunda y recogida, puede que se lean mejor sobre papel;
2. Ubicación geográfica: ¿desde dónde va a utilizar su dispositivo? Casi ninguno de ellos incorpora una verdadera conexión inalámbrica y aquellos que la tienen no siempre pueden ser utilizados desde cualquier parte. Kindle no es un dispositivo que pueda ser utilizado todavía en Europa. Las conexiones más frecuentes son, todavía, las que se realizan a través de puertos USB;
3. Contenidos disponibles: el hecho de que quiera adquirir un dispositivo de lectura dedicado no significa que tenga contenidos que leer. Esa es una de las batallas más encarnizadas que se están librando entre los diversos soportes. Amazon fabricó su propio canal de distribución electrónico, el Kindle, para poner a disposición de sus lectores buena parte de los contenidos que ya distribuía físicamente. Un negocio redondo. Sony, mientras tanto, maniobraba con los formatos abiertos y con Google, quien pondrá a su alcance todos los libros de dominio público que haya escaneado. El balance, por ahora, es de 285000 contra 500000, aproximadamente. En España, mientras tanto, los distribuidores de soportes electrónicos (Papyre e I-Liad, principalmente), corren detás de los editores para intentar convencerles de las bondades de la distribución electrónica para poner en valor sus dispositivos de otra manera inertes;
4. Guerra de los formatos: basta echar una mirada a parte del cuadro inferior para comprender que una de las escaramuzas más decisivas se libra en el terreno de los formatos propietarios o los formatos abiertos. El conflicto, en realidad, sucede entre quienes quieren asegurarse que todos deberán pasar por el aro (Amazon) y quienes piensan que el haro es de todos (Sony y Google, al menos en esta batalla). El asunto de los DRM no es poca cosa, porque cada uno de ellos soporta el suyo y cada editor deberá decidir cuál utilizar y qué condiciones económicas aceptar;
5. Los precios: claro, los precios, porque por ahora varían, aproximadamente, entre los 178 € y los 360 €, y no siempre está claro que la diferencia responda a una pléyade de servicios adicionales.

Para terminar de enredar el asunto podemos encontrar en el mercado internacional, a la venta, trece dispositivos distintos, un verdadero y enigmático bazar electrónico:



Felices compras…de DELEDA

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Comentarios

pasar por el HARO?

Me gusta lo de DELEDA y por si acaso lo repetiré por ahí para ver si cuela. En todo caso creo que deberías mojarte en este tema y recomendar cuál es el dispositivo que te parece más adecuado, o directamente el mejor.

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