Ramón y los libros

Hoy hubiera cumplido años, muchos años, más de 120, Ramón Gómez de la Serna, edad improbable e inalcanzable para la mayoría. Sin embargo, algunas de sus greguerías siguen siendo flechas que atraviesan el tiempo y llegan hasta nosotros hasta dar en el blanco, certeras e infalibles. Para definir la creación de Ramón muchos han dicho que es la suma de una metáfora y un ingeniosidad humorística, y aunque así sea yo me permitiría añadir que las más egregias de entre ellas dejan el pensamiento tiritando, vibrando en la longitud de onda que la greguería desencadena. Condensar en unas pocas palabras ideas que se expanden durante un siglo, es privilegio tan sólo de unos pocos genios.


Citaré, tan sólo, cuatro greguerías relacionadas con los libros, por orden -al menos para mi- de alcance y trascendencia. Ahora que tengo que alejarme de mi querido blog más de una semana, ¿qué mejor que dejar flotando en el aire cuatro saetas de pensamientos lo suficientemente concisos y compendiosos como para sustituir a la verborrea de siete largos días?

“El libro es el salvavidas de la soledad”

 Y las dos siguientes, que hablan de su capacidad para generar universos de sentido autónomos:

“El libro es un pájaro con más de cien alas para volar”

“El mayor deseo del abrelibros es quedarse perdido entre las páginas como un pez en su pecera”

Y mi preferida, quizás la más bella y lacónica definición de libro que haya leído nunca, capaz de dilatar sus implicaciones hasta el infinito:

“Libros: milhojas de sentido”.

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Comentarios

"Pez en su pecera". Cuando me encuentro con un BUEN libro, me obligo a leerlo muy lentamente para que el placer de nadar en la pecera se prolongue.

(requerido)

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