La escritura es una cosa bien extra帽a

Claude Levi-Strauss ya no est谩 entre nosotros. En mi particular hitparade de la antropolog铆a del siglo XX Levi-Strauss ocupa junto a sus maestros, Emile Durkheim y Marcel Mauss, la posici贸n m谩s eminente, sin olvidar, claro, a la c煤spide que termin贸 de coronar cien a帽os de ciencia social: Pierre Bourdieu. Solamente me dejo fuera de ese repertorio afrancesado la figura monumental de Max Weber. Todo lo dem谩s han sido puras imitaciones, devaluados remedos o, en el mejor de los casos, perspicaces extensiones. No pretendo glosar la obra completa de Levi-Strauss sino recordar ahora, simplemente, aquellas p谩ginas que dedic贸 en Tristes Tr贸picos -el relato de su trabajo de campo inici谩tico entre los nambiquara brasile帽os- a la Lecci贸n de escritura, a la reflexi贸n sobre el papel de lo escrito en la cultura humana.


“La escritura”, narraba Levi-Strauss en el cap铆tulo mencionado, “es una cosa bien extra帽a”, y seguir茅 citando por extenso. “Parecer铆a que su aparici贸n hubiera tenido necesariamente que determinar cambios profundos en las condiciones de existencia de la humanidad; y que esas transformaciones hubieran debido ser de naturaleza intelectual. La posesi贸n de la escritura multiplica prodigiosamente la aptitud de los hombres para preservar los conocimientos. Bien podr铆a conceb铆rsela como una memoria artificial cuyo desarrollo deber铆a estar acompa帽ado por una mayor conciencia del pasado y, por lo tanto, de una mayor capacidad para organizar el presente y el porvenir”. De no seguir leyendo a Levi-Strauss parecer铆a que su conclusi贸n se acercara mucho a la de expertos en el mundo antiguo como Havelock, que cifra en el surgimiento de la escritura, precisamente, tal como se recoge en La musa aprende a escribir, el desarrollo paralelo de las m谩s altas capacidades cognitivas del ser humano.

Pero Levi-Strauss no es de la opini贸n de que la escritura procure la emancipaci贸n intelectual de los seres humanos o incremente el control sobre sus vidas presentes y futuras. Al contrario: “el 煤nico fen贸meno que ella ha acompa帽ado fielmente es la formaci贸n de las ciudades y los imperios, es decir, la integraci贸n de un n煤mero considerable de individuos en un sistema pol铆tico, y su jerarquizaci贸n en castas y en clases”. La escritura, es el corolario de las afirmaciones y observaciones hist贸ricas anteriores, “parece favorecer la explotaci贸n de los hombres antes que su iluminaci贸n” o, m谩s taxativamente si cabe, “la funci贸n primaria de la comunicaci贸n escrita es la de facilitar la esclavitud”, as铆 de claro. Esa sospecha de control artero del esp铆ritu humano por parte de la escritura la hered贸, claro, Jacques Derrida.

No hay duda alguna que en todas las antropolog铆as e historias serias de la escritura que se han publicado -como la de Cardona o como la de Calvet- el v铆nculo entre la aparici贸n de lo escrito y la dominaci贸n de los s煤bditos de civilizaciones de gran complejidad organizativa, parece incuestionable. Pero quiz谩s, y solamente digo quiz谩s, el peso de la estructura sobre los desvar铆os de la acci贸n (por expresar esa antigua pol茅mica antropol贸gica reavivada en el estructuralismo sobre el grado de libertad de los agentes respecto a la estructura subyacente), grav贸 demasiado la concepci贸n de la escritura que Levi-Strauss verti贸 en su gran obra inicial.

Pero aunque as铆 hubiera sido, hist贸ricamente, me gustar铆a pensar hoy de otra manera, como epitafio a la vida del gran antrop贸logo y en recuerdo de sus numerosos escritos: “el lenguaje”, dice Ivonne Bordelois, “es un fermento indestructible de unidad y comunidad entre nosotros, acaso uno de los 煤ltimos que nos quedan.. La derrota de la palabra implica una ceguera letal, un leso crimen de humanidad, un craso fracaso que necesitamos conjurar por tods los medios a nuestro alcance”, escribiendo, “para no descender al infieron que nos proponen nuestros enemigos”. Adios maestro.

Bookmark and Share
Etiquetas:

Si te gust贸 esta entrada an铆mate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los art铆culos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Bueno, la explicación es en realidad simple -o simplona si se quiere- porque la escritura es una manifestación de extensión humana y por tanto, de desequilibrio, de poder. Del hecho de que la escritura sea un instrumento de poder a que se use para la dominación no hay ni siquiera un paso. Parójicamente, por ser un instrumento de poder -la religión lo averiguó muy pronto porque ya lo era cierto lenguaje oral- se convierte finalmente también en un instrumento de rebelión.

Por cierto, Marvin Harris, con no ser un creador tan complejo como Lévi-Strauss, no puede considerarse ni remedo, ni extensión a pesar de que tuvieran ambos influencia de la por entonces deslumbrante Lingüística.

Marvin Harris, efectivamente, no es un remedo, es una caricatura, como casi toda la antropología americana.

Sin lugar a dudas, la antropología actual, especialmente la antropología cultural, no sería hoy ni la sombra de lo que es sin la figura clave de Levi-Strauss, no solo por sus aportaciones, sino por aportar una forma de trabajo y abrir nuevas líneas en este área. Así como la figura de Cavalli-Sforza es clara para entender la antropología física actual, la del recién desaparecido antropólogo francés es más que necesaria para entender y estudiar la antropología actual, especialmente, aquella relacionada con la cultura.

Una pena que se nos haya ido, al igual que la pérdida de Ayala, otro de mis autores de cabecera, que me ayudó a comprender cual es el papel del escritor en la sociedad.

Descansen en paz ambos maestros.

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)