Ponga un editor en su vida

Pongamos que se me ocurre intentar publicar una colección de libros que tienen que ver con un asunto tan osado y tan insólito como la relación de cosas que uno haría por dinero, por equivocadas, chocantes o infrecuentes que fueran, un libro, en el fondo, en torno a la moral de nuestra sociedad, a nuestras prioridades y valores. Pongamos que pregunto cosas como ¿estarías dispuesto a pasar un año en prisión por dinero?, ¿te gustaría conocer la fecha exacta y la hora de tu muerte? ¿cambiarías tu sexo por dinero? ¿ingerirías un rollo de cinta adhesiva por una compensación económica adecuada? Si consiguiera respuestas representativas, respuestas suficientes para llenar las páginas de un libro, quedaría componerlo, maquetarlo, editarlo, distribuirlo y, mágica y herméticamente, venderlo, algo que podría resultar bastante difícil en un mercado abarrotado de novedades. Pero pongamos en que persisto en la idea, convencido de su interés. ¿Cómo conseguir poner en marcha un proyecto editorial así?


La web pone en nuestras manos herramientas hasta ahora insólitas para poner en marcha proyectos creativos entre los que se cuentan, claro, los editoriales: sitios como Kickstarter nos ofrecen la posibilidad de relatar a nuestros posibles mecenas, financiadores o colaboradores las líneas básicas de nuestros proyectos, pidiéndoles a cambio una inversión mínima a cambio de la cual cada inversor recibirá el ejemplar del libro impreso o, si la donación ha sido superior (desde 1 dólar hasta 9, 25 o 40), otros objetos o servicios que añadan un plus a la mercancía básica (tener acceso al desarrollo del libro a través de un enlace restringido en el blog; incluir las respuestas del propio contribuyente a la encuesta en una edición limitada de 100 ejemplares; incluir en la página de créditos al mecenas digital, en un remedo contemporáneo del Duque de Béjar; etc., etc, tan lejos como la imaginación nos lleve).

El proyecto Live wrong and prosper es uno de los que busca financiación entre posibles donantes desconocidos que, con su dinero, quieran contribuir al desarrollo de esa obra a cambio de la compensación que la editora haya prometido. Los lectores serán tan pocos y tan extravagantes, seguramente, como la propia editora, pero la red se pone a favor de estas iniciativas extemporáenas, del talento al servicio de unos pocos, de la larga cola que satisface la demanda de unos cuantos. La tecnología propicia un encuentro que, de otra manera, sería casi inconcebible: un editor de un sólo libro para unos pocos lectores. O, por qué no, un escritor que desea escribir un libro y necesita alejarse durante un tiempo de las necesidades que le rodean, para lo que pide financiación a una comunidad de posibles lectores interesados.

Esta posibilidad de desarrollar nuevos modelos de negocio en la industria de la cultura no se limita, sin embargo, a iniciativas puntuales, singulares, sino que puede constituir el cimiento económico de una editorial, como en el caso de la editorial para jóvenes autores, o el punto de partida de las memorias de un editor, o el soporte del primer libro creado por los habitantes de la ciudad de New York.

Nuevos medios para nuevas industrias para nuevas ideas. Ponga un editor en su vida.

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Comentarios

Cory Doctorow, más conocido -al menos aquí- por sus estrategias de marketing del libro que por sus libros de ciencia ficción, también está en esta línea con su último libro, y acepta generosas donaciones de mecenas -creo 10.000 $- a cambio de ir añadiendo algún relato de dichos mecenas en ediciones posteriores (digitales o impresas).

Está claro que el patrocinio y la subvención pública van a ser el refugio de muchos editores que buscan la oportunidad del Platanito.

(Y te has olvidado "corregir", a menos que lo incluyas en "editar").

(requerido)

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